La Fundación Pueblo Indio en Quito fue la sede que recibió a cerca de 20 medios de comunicación alternativos y populares que llegaron desde Colombia, con el objetivo de conocer de primera mano el estado de la negociación entre el Gobierno colombiano y la insurgencia del ELN, convocados por la Federación Internacional de Prensa de los Pueblos (FIPU). Este lugar, legado del MonseñorLeonidas Proaño, sacerdote aquien le acuñan “la revolución del poncho”,un proceso a favor de los indígenas empobrecidos del Ecuador, abrió el espacio para preguntas e inquietudes sobre el curso de la negociación, sobre la cual ante la llegada próxima del Papa Francisco a Colombia se cierne en el debate un posible cese bilateral.

Un día inicia temprano para los integrantes de la delegación de paz del ELN. A las seis de la mañana comienzan a trabajar, y a las ochoya deben estaren la mesa para dar inicio a las discusiones con su contraparte, que se desarrollan hasta la una de la tarde. Pablo Beltrán confiesa que hace un esfuerzo, “así los debates sean muy fuertes, profundos y con muchas distancias, para que esto no se convierta en un asunto personal”. En las tardes preparan los elementos para las discusiones del día siguiente, atienden a la prensa y a las relaciones políticas.

Paradójicamente, lo que más extrañan de la vida en las selvas es la tranquilidad. “En las montañas de Colombia uno vive muy tranquilo, cero ruidos, agua limpia… esta vida aquí es muy agitada, es bastante fuerte y en ese tren de trabajo estamos seis semanas seguidas”, afirma el jefe de la delegación.

Lo claro de la negociación es que encontrar un punto de aproximación no ha resultado fácil, y no es para menos. En la mesa se encuentran sentadas dos partes totalmente opuestas. Desde el inicio ha existido una serie de desencuentros que han marcado el ritmo lento del proceso; el Gobierno por su parte ha condicionado la negociación a temas que van a apareciendo en el transcurso de esta, y en ese sentido la delegación expresó que si bien son conscientes de que son un organización pequeña, en la mesa están en condiciones de igualdad con la delegación del Gobierno.

Los negociadores del Gobierno, en cabeza de Juan Camilo Restrepo, buscan aplicar un modelo de negociación basado en el proceso llevado a cabo en la Habana con las FARC, pero el ELN insiste en que  para ellos este proceso tendrá que ser muy diferente. “Las FARC se sentaron a negociar, nosotros queremos poner los temas que son importantes para el país”,manifestó el delegado Carlos Reyes. La realidad es que si alguna vez las insurgencias buscaron dos mesas y un proceso, nunca existió una sincronía debido al desarrollo de los mismos tiempos de cada mesa y a la voluntad del Gobierno.

De las experiencias pasadas de exploración de negociación, como la llevada a cabo en la época de la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar, o del proceso durante el gobierno de Samper, expresa Beltrán que “hemos aprendido que cuando avanzamos con un Gobierno, llega el siguiente y lo desconoce. Quiere decir que no hay una política de Estado. ¿Qué otra cosa hemos aprendido? De toda esa élite dirigente ya vamos aprendiendo quiénes tienen voluntad de que esto cambie y hay una gran mayoría que están cómodosde cómo está Colombia y no quieren que cambie”.

Su visión sobre la paz  es que esta tiene que ser un proceso de abajo hacia arriba. “El primer punto de la mesa es la participación y este no ha comenzado”,comentó  Consuelo Tapias. En este sentido, en el momento no se está discutiendo cómo va a ser la participación que es el 60% del proceso. Para esto, las partes han llegado al preacuerdo de realizar las audiencias preparatorias con 25 estamentos de la sociedad colombiana, los cuales representarán desde lo sectorial y territorial la diversidad de voces sobre este primer punto  y darán como resultado la estructura de la participación  de la sociedad.  Según la delegación del ELN, el Gobierno concibe la participación como reunir gente sin ninguna repercusión, mientras que para ellos este ejercicio debe ser parte esencial del contenido del acuerdo de paz.

A pocos días de terminar el tercer ciclo, las fuerzas y las discusiones sevolcaron en conseguir el Cese al Fuego Bilateral. Las partes dieron a conocer sus condiciones para este, sin embargo el cese del que se hablaba en este momento no corresponde al del punto 5 de la agenda de negociación. Según la delegación, “este cese es de un momento especial que busca crear confianza en el desarrollo de la mesa y busca desatrancar los puntos de la agenda”. Este momento ha sidoimportante en la mesa porque el Gobierno, quien desde el inicio se había negado a hablar del cese, desde hace unos meses evalúa esta posibilidad y porque la guerrilla de manera conjunta como organización está cohesionada entorno a la decisión de pactar este cese.

Las expectativas de la negociación de la delegación del ELN son claras. Al preguntarle a Pablo Beltrán sobre los mínimos que esperan de esta, responde decididamente: “los mínimos es que saquemos la violencia de la política,  y que se cree una mayoría por la paz que imponga unos cambios básicos urgentes, si esta negociación aporta a eso nos damos por bien servidos”, también afirmó que esta negociación les ha permitido ver una élite dividida entorno a la paz,y comprender la importancia del momento histórico que cruza el país.

Se logró el Cese Bilateral

Después de extender este tercer ciclo, el lunes  4 de septiembre el país se levantó con la noticia de que las partes lograron acordar el Cese al Fuego Bilateral, en la madrugada del domingo. Tanto  el Gobierno como la insurgencia consiguieron comprometerse con el objetivo principal de mejorar la situación humanitaria de la población del país.

El Cese iniciará el 1 de octubre y se extenderá hasta el 9 de enero, con la posibilidad de prorrogarse en la medida en que las partes cumplan los compromisos adquiridos en este acuerdo. Por su parte el gobierno se comprometió con el sistema de alertas tempranas para la protección a líderes sociales, un programa de carácter humanitario para mejorar condiciones de salud de los presos del ELN y la puesta en marcha de las audiencias preparatorias. El ELN se comprometió a suspender retenciones, enrolamientos de menores y detonaciones contra la infraestructura.

Por el momento, el ciclo de conversación se extenderá para precisar los aspectos logísticos del Cese que será verificado por un mecanismo en donde estarán la ONU, la Iglesia y las partes.

 

 

PIE DE FOTO:La delegación que recibió a los medios de comunicación estuvo integrada por diferentes figuras dentro de la guerrilla como Gustavo Martínez, Aureliano Carbonell, Carlos Reyes Niño, Consuelo Tapias, Silvana Guerrero, Alirio Sepúlveda y Tomás García. Luego del recibimiento a este espacio se uniría después el Comandante y jefe de la delegación de paz de la guerrilla, Pablo Beltrán. La FIPU entregó camisetas a la delegación con el mensaje “Stop Wars”.

El pasado 29 de junio terminó el segundo ciclo de negociación entre Gobierno y ELN. Desde entonces las partes han dado a conocer sus propuestas para un posible cese bilateral; el camino hacia este propósito humanitario apenas comienza.

 

A casi seis meses de la instalación de la fase pública de diálogos de paz entre el Gobierno y el ELN,  se han desarrollado dos ciclos donde  ambas partes han  discutido  en  submesas de trabajo y   alrededor del primer punto, “Participación de la sociedad civil”, y el subpunto 5f,  “Dinámicas y acciones humanitarias”, de la agenda pactada en marzo de 2016.

La evaluación de estos ciclos iniciales deja como resultado una serie de preacuerdos que buscan dinamizar el trabajo de la mesa, en este sentido se ha conseguido  conformar el Grupo de Países de Apoyo Acompañamiento y Cooperación -GPAAC-   al proceso de paz,  integrado inicialmente por Alemania, Holanda,  Italia, Suecia y Suiza. De igual manera se ha acordado construir un equipo conjunto de pedagogía y comunicación para la paz, con el objetivo de promover confianza y credibilidad en los acuerdos a los que se lleguen. También se avanzó en establecer un fondo para la financiación  de la mesa.

Respecto al punto de la participación, las partes acordaron la realización de unas “Audiencias Preparatorias” que le darán forma al diseño de este primer punto. Estas audiencias podrían comenzar durante el tercer ciclo de esta negociación, que inició el 24 de julio de 2017.

Todo apunta a que la mesa está pasando por una nueva etapa; por lo menos  parecen superadas las desconfianzas a raíz de los diferentes inconvenientes que demoraron el  inicio de los  diálogos en su fase pública. Este nuevo ambiente en la mesa se evidencia en que ambas partes comenzaron a hablar de la necesidad de abordar un tema que hasta hace poco parecía lejano: el cese bilateral. Durante las próximas semanas, esto se discutirá en la submesa encargada de los temas humanitarios que actualmente trabaja temas álgidos como las retenciones, el asesinato a líderes sociales, el sabotaje a infraestructura, entre otros.

Demos el primer paso: Iglesia
En una carta dirigida al presidente Juan Manuel Santos y a las delegaciones del proceso de paz, la Conferencia Episcopal colombiana hizo un llamado en el cual instaron a las partes a “concertar y convenir un acuerdo bilateral de cese al fuego y hostilidades, como expresión de su voluntad, común con la del Pueblo colombiano, de acoger al santo Padre y darle la bienvenida a su persona y a su mensaje", haciendo referencia a la próxima visita del Papa Francisco.
La misiva firmada por el presidente de la Conferencia Episcopal, Luis Augusto Castro, el cardenal Rubén Salazar, el arzobispo de Villavicencio Óscar Urbina y el arzobispo de Cali Darío de Jesús Monsalve, puso a las delegaciones a retomar el tema en los medios, y a comprometerse a trabajar en este durante el tercer ciclo.

Reiteramos voluntad: ELN
Nicolás Rodríguez, comandante de esta guerrilla, respondió a la carta recordando que “Desde que se iniciaron los diálogos con el actual gobierno, el ELN ha reiterado la urgencia de pactar un Cese Bilateral del Fuego, contrariando al presidente Santos y su gobierno, quienes argumentaron que los diálogos deben adelantarse en medio de la guerra”.

De igual manera la delegación de paz del ELN manifestó  a través de un comunicado que “espera del gobierno un compromiso serio a la hora de pactar una suspensión de las afecciones a la población”. También recordaron que para que este cese ocurra debe haber compromiso de las dos partes, y seguidamente expusieron cinco puntos que para su organización deben parar antes de que se pueda dar este hecho: el primer elemento es la “agresión contra el movimiento popular” y  la desestructuración del paramilitarismo; el segundo es el incumplimiento de acuerdos de garantías en Derechos Humanos con el movimiento social; el tercero es el control sobre alimentos, medicamentos y bienes necesarios para las comunidades; el cuarto es la judicialización de la protesta social y el quinto el hacinamiento en las cárceles.

El tema central del ciclo que inicia será el cese: Gobierno
En una entrevista para el programa Pregunta Yamid, el jefe negociador del Gobierno, Juan Camilo Restrepo, reconoció que su delegación junto con la de la insurgencia comenzará a abordar este tema en el ciclo iniciado el lunes 24 de julio en Quito, Ecuador. Además fue enfático en reconocer que si bien la iniciativa parte de la propuesta que ha venido haciendo el grupo guerrillero desde el inicio de las conversaciones, este cese bilateral debe ser “cualificado”, es decir, para el Gobierno también debe ser un cese de hostilidades de su contraparte. “Si el ELN se aviene a aceptar un cese de hostilidades, el Gobierno simultáneamente estará dispuesto a avanzar en un cese al fuego”, expresó Restrepo.

En su cuenta de Twitter, el mismo negociador amplió la posición del Gobierno sobre este tema, especificando que “ejemplos de hostilidades: secuestro en todas sus expresiones, enrolamiento de menores, minas antipersonales, atentados contra oleoducto”. A la vez, confirmó que el tercer ciclo de negociaciones con el ELN se extenderá hasta la víspera de la llegada del Papa a Colombia, es decir, hasta comienzos del mes de septiembre, por lo cual este ciclo tendrá a los negociadores reunidos durante seis semanas, mientras existen altas expectativas en el país por la presión que podría generar la visita del Sumo Pontífice en la partes para el tema del cese bilateral.

Así las cosas, a pesar de que la visita del Papa le da a la mesa un nuevo impulso para hablar sobre el cese bilateral, el camino para llegar a este no será sencillo, teniendo en cuenta las condiciones que proponen ambas partes. También porque existen inamovibles para el ELN como la necesaria participación de la sociedad en la construcción del acuerdo de paz, y para el Gobierno este punto se reduce a consultas. Se requiere de las dos delegaciones, y de sus máximos líderes (Coce - Gobierno) toda la voluntad política. Sin embargo, el hecho de que en tan poco tiempo se comience a discutir este tema demuestra que este proceso será diferente al llevado a cabo en La Habana con las FARC, esto debido a las partes, a la metodología en la mesa, pero también al mismo contexto político del país.

Carta de un integrante de las FARC privado de la libertad

 

La huelga que iniciamos el pasado 26 de junio acá en la cárcel de Chiquinquirá, Boyacá, es el primer paso, con el que pretendemos visibilizar nuestra condición como prisioneros políticos, y los tratos degradantes a los que somos sometidos diariamente, además de mostrar cómo el Gobierno nacional no solo incumple lo acordado en La Habana en lo relacionado con la Ley de Amnistía e indulto, sino cómo también rompe el punto que se refiere al cese al fuego y de hostilidades bilateral y definitivo, pues las condiciones a las que nos someten son directamente hostiles.

Además de la huelga, nos encontramos en jornada permanente de desobediencia pacífica (alrededor de 1760 hombres y mujeres). Esta desobediencia se realiza día a día. En la madrugada se inicia con el primer acto de desobediencia; no se permite la primera contada, la cual en condiciones normales la haría el Inpec a las 6:00 a.m, luego todos a las duchas, y este procedimiento va hasta las 7:00 a.m. aproximadamente. De ahí llega el desayuno para algunos compañeros, que por su estado de salud no participan en la huelga (pero sí en la desobediencia); hacia las 8:00 a.m. permitimos la contada, luego continúa la desobediencia, negándonos a salir a las actividades como estudio (CLEI), a talleres, a deporte, al aseo de zonas comunes, entre otras. En este espacio nos reunimos y  hacemos un balance de lo acontecido el día anterior, se proyectan y planean las actividades para el día.

A las 10 am aproximadamente traen el almuerzo de los enfermos, salen al médico los que estén en peor condición de deshidratación, entre ellos los que se han suturado sus labios. Intercambiamos experiencias con otros pabellones y se trata de hacer el menor gasto energético posible y así vamos hasta las 3:00 p.m. cuando llegan los alimentos para los enfermos. A las 4:00 p.m. tampoco se permite la contada, ni permitimos que nos encierren en las celdas como sería lo rutinario, más bien aprovechamos ese espacio para hacer otro balance y conversar y subir el ánimo para continuar.

Es triste que los medios masivos sigan ocultando lo que nos ocurre. No dicen ni lo más mínimo; por ejemplo no hablan de 250 adultos mayores en huelga, ni de compañeros lisiados de guerra como es el caso (por mencionar sólo uno) de Oscar Tordecilla Madera, quien al momento de ser detenido aún podía ver, y por negligencia e indolencia del Gobierno y del Inpec fue perdiendo progresivamente la visión hasta quedar totalmente ciego; esto sin contar que él sufrió amputación de la mano derecha. Estos medios de comunicación tampoco informan sobre las represalias que toma el Inpec, como la suspensión de las visitas, o las amenazas frecuentes de ingresar a la fuerza y golpear a los prisioneros, según ellos para  restablecer el orden. Nosotros hemos denunciado todos estos atropellos a través de nuestros propios medios y el Gobierno se hace el de la vista corta.

En esta huelga y desobediencia pacífica nuestra familia y amigos juegan un papel fundamental, y son un puntal de apoyo para nuestra lucha, con la ayuda en las denuncias, en la gestión de documentos y sobre todo con la participación de ellos en plantones y movilizaciones en favor de nuestra justa lucha por la libertad, y en general por la implementación integral de los acuerdos.

El Gobierno nacional el día 10 de julio emitió decreto para dar amnistía supuestamente a 3252 guerrilleros, pero solo cobija delitos políticos y es básicamente para quienes tienen requerimientos y no pudieron ser detenidos, es decir para miembros de las FARC que están en las zonas y que hicieron dejación de las armas. Por estos motivos se ha retrasado la liberación de los prisioneros políticos de las FARC.

Desde hace más de seis meses se firmó la Ley 1820 de 2016. Con relación a la amnistía, indulto y tratamientos penales especiales, desde el inicio los jueces de ejecución de penas y medidas de seguridad, se han mostrado en desacuerdo. Decían para ese entonces que requerían tiempo prudencial para estudiar, entender y aplicar la ley, tiempo que usaron para dilatar su aplicación, así mismo, para poner trabas, por lo que fue necesario que se hiciera un decreto reglamentario, el 277 de febrero de 2017, pero aun así no aplican la ley.

De lo anterior se puede deducir que es falta de voluntad política, la cual cubrieron con el argumento de la falta de personal en los juzgados y la congestión de los mismos, así que se declararon en huelga. Luego de que les fue asignado presupuesto y levantaron el paro, y al no haber más excusas para no aplicar la ley, entonces apareció la causa real, una causa fuera de toda lógica, pues ahora los jueces dan carácter político e incluso se sienten investigadores (es claro que un juez debe aplicar la ley sin que en la aplicación influya su ideología política o su creencia religiosa).

Cuando un prisionero político de las FARC cumple con los requisitos (tener el certificado de pertenencia a la organización expedido por el Alto Comisionado para la Paz, haber firmado el acta de compromiso ante el secretario de la JEP, y llevar mínimo cinco años privado de la libertad) los jueces deben dejarlo en libertad condicionada.  Aun cumpliendo estos requisitos, el juez pregunta: ¿cómo compruebo que una persona pertenece a la organización FARC? Se han visto innumerables casos de presos políticos que están en prisión desde el año 2000 y el juez aduce que no tiene cómo verificar los cinco años privados de la libertad.

También los jueces le solicitan a un interno que le haga llegar el certificado del Alto Comisionado, cuando este documento reposa precisamente en la oficina de él. Así, un sin número de actuaciones demuestran claramente la falta de voluntad, la mala fe y la postura política de muchos jueces. Pero lo anterior no es nada al lado de lo que opina el juez primero de Tunja, Camilo Ernesto Becerra Espitia, juez de ejecución de penas y medidas de seguridad: “por mi cuenta no va a salir ningún guerrillero de la cárcel". A este señor se le interpuso una demanda por negligencia, violación al debido proceso y retención ilegal e indebida de prisioneros, por entorpecer la justicia, entre otras.  Así es que los jueces politizan la aplicación de la ley.

  

Contexto 

Esta carta de Clemente, preso político de las FARC en el municipio de Chiquinquirá, Boyacá, fue enviada a la redacción del periódico Periferia. La huelga de hambre de los presos políticos de las FARC fue acompañada desde el primer momento por el líder guerrillero y miembro del secretariado Jesús Santrich, quien aseguró que ya son 3400 los reclusos reconocidos por las FARC, 900 de los cuales aún no han sido acreditados por el Gobierno.

El 15 de julio esta huelga cumplió 19 días y afectó no solo la salud de cientos de presos políticos, sino la de Santrich, a pesar de encontrarse en libertad, tanto que fue necesario internarlo de urgencia en la clínica Shaio de la ciudad de Bogotá el día 14 de julio, en donde estuvo en delicado estado de salud y en la unidad de cuidados intensivos.

Los presos políticos a los que se les incumple el acuerdo de La Habana y se les niega ilegalmente su libertad, a la fecha de publicación de esta edición, se mantienen en desobediencia en 19 cárceles del país. Son aproximadamente 1110, que según la Coalición de Derechos Humanos Larga Vida a las Mariposas se encuentran adelantando la protesta que no cesará, manifiestan los presos, hasta que alcancen su libertad. “De 3400 personas reconocidas por las Farc faltan 2.577 por ser liberadas, lo que evidencia el incumplimiento por parte del Estado colombiano, mientras que el grupo finalizó la dejación de armas en cumplimiento a lo pactado”, explicaron voceros de esa organización de derechos humanos.

El Gobierno y el sistema de justicia colombianos se encuentran frente a una situación delicada en materia política y legal, respectivamente, ya que la propia Misión de las Naciones Unidas en Colombia hizo un enérgico llamado al Estado para que dé aplicación a la Resolución 2366 de 2017, aprobada por el Consejo de Seguridad el pasado 10 de julio, para que se solucione la situación de los integrantes de la guerrilla que se encuentran privados de la libertad.

En un comunicado el Consejo de Seguridad de la ONU se pronunció en los siguientes términos: “La detención de los miembros de las Farc en las cárceles por más de seis meses después de la aprobación por el Congreso de la Ley de Amnistía y dos semanas después de la finalización de la dejación de armas individuales, socava el proceso de reincorporación y la consolidación de la paz”.

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