Imprimir esta página

Rimas entre rejas: libertad a Pablo Hasél

“Me llaman rapero terrorista por rapear contra el verdadero terrorismo de aquellos que acumulan lujos a consta de la miseria ajena” Pablo Hasél

El rapero Pablo Hasél ha sido encerrado inconstitucionalmente por el Estado español el pasado martes 15 de febrero de 2021, por reiterar a la monarquía la presencia de Franco en sus prácticas de una política fascista que desde 1978 junto con el nacionalismo burgués y una izquierda socialdemócrata (que de izquierda solo tiene nombre), estructuraron la actual monarquía democrática constitucional, que gobierna a España en miles de contradicciones como la que sucedió con Hasél.

No solo le pasó a Hasél. En el año 2018, el rapero Valtònyc fue condenado a 3 años de cárcel por la Sala II del Tribunal Supremo, que con contundencia, al igual que Hasél, demostraron a la sociedad española la decadencia de las estructuras del Estado monárquico.

Los actos políticos irracionales de una monarquía parlamentaria donde un rey asesinaba elefantes, parece conservar prácticas de la época franquista como la abolición de los partidos políticos y sindicatos, la liquidación de derechos humanos incluyendo el de libertad de expresión, pues la España actual parece seguir conservando estas prácticas no al cerrar partidos políticos y sindicatos directamente, si no al encerrar pensamientos políticos diferentes y sobre todo, liquidar un derecho básico de su constitución política como la libertad de expresión.

Hasél posteó unas horas antes de su encarcelamiento, el siguiente tweet: “Tuits por los que van a encarcelarme en unos minutos u horas. Literalmente por explicar la realidad. Mañana puedes ser tú.”

Pero el Estado Español al igual que muchos de sus cofrades latinoamericanos serviles de Estados Unidos, silencian la voz de las victimas del desahucio, que desde el año 2013 ha dejado a más de 125.719 familias sin hogar y según las cifras de Statista (2020), el desempleo, la libertad de prensa, el abuso policial, la violencia racial, xenófoba y machista ha aumentado considerablemente y mantienen en vigencia las élites conservadoras ultraderechistas de España y que además, es denunciada diariamente no solo por artistas, sino por defensores de derechos humanos en todo el mundo.

El cinismo de esta monarquía parlamentaria se hace evidente en sus acciones contradictorias, como la manifestación realizada el sábado 13 de febrero de 2021 por neonazis españoles en la conmemoración a los soldados caídos de la División Azul en defensa del proyecto Franquista y NAZI, ¿Allí sí cabe la libertad de expresión? A esto debe agregarse que el parlamento y la monarquía se negó a votar en positivo a favor de la Resolución de la Asamblea General el 31 de diciembre de 2020 al “Llamamiento mundial para la adopción de medidas concretas para la eliminación total del racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia”, al igual que la Resolución de la Asamblea General el 16 de diciembre de 2020, para “Combatir la glorificación del nazismo, el neonazismo y otras prácticas que contribuyen a exacerbar las formas contemporáneas de racismo”, ahora cabe la pregunta de Hasél ¿Quién es el terrorista?

La actuación del Estado español contra Hasél deja en paradoja el artículo 20 de la Constitución Española, donde expone que es un derecho fundamental “expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.” Este acontecimiento solo le da la razón a Hasél cuando en una de sus canciones expresan que “si no respetan su tramposa constitución, mucho menos respetarán los derechos civiles de los ciudadanos.”

Hasél ha sido un activista internacional, pone de pendiente que mientras denuncia la injusticia por medio de canciones, otros ganan el premio nobel de paz; mientras otros financian y apoyan guerras imperialistas él ha sido condenado por ejercer su derecho constitucional de expresar aquello que le duele. No en vano la poesía ha sido uno de sus principales recursos para representar la injusticia que genera un Estado como el español. En su evolución musical ha logrado conectar su sufrimiento emocional expresado en sus primeras poesías, con el sufrimiento social que provoca este sistema económico internacional, apelando que incluso el amor y la forma como aprendemos a amar, depende del sistema político que muchas veces con las frustraciones que nos genera nos enseña a odiar.

El encarcelamiento de Hasél es un atentado no solamente contra la libertad de expresión en España, sino contra el artículo 19 de la Declaración Universal De Los Derechos Humanos y del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. Allí se aprueba que el arte como denuncia es más revolucionario que los mecanismos de miedo y terror que usan los estados, y sus aliados armados ilegales para frenar la contundente denuncia ante la injusticia, que ya se vivió y se sigue viviendo en Colombia con Jaime Hernando Garzón Forero, que hizo del humor la mayor crítica al cinismo de Estado, al igual que con cientos de artistas, académicos, defensores de derechos humanos y periodistas que son amenazados, perseguidos y asesinados.

Como es evidente, esta práctica cínica del Estado español es común en sus copartidarios de la misma política internacional, en algunos casos más agudos. No solo incorpora al Estado y sus gobernantes en prácticas de violencia contra los pensamientos disidentes, sino que logran dividir a la población en un Estado paramilitar que combate a los propios ciudadanos que piensan diferente. En el caso colombiano, la fragmentación del Estado a causa del ejercicio ilegal de muchas organizaciones armadas para el control territorial de ciertas zonas del país, aumenta sin duda alguna la impunidad y los desmanes contra la población civil.

Este antecedente pone en cuestión la responsabilidad que deben asumir los Estados en la vulneración de derechos internacionales que los gobiernos camuflan con democracia sus dictaduras, en el que el arte se ha convertido en un arma contra la violencia que hoy impide a Hasél y a muchos artistas a nivel mundial expresarse políticamente como derecho fundamental.

Share this article