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EDICIÓN ACTUAL No. 37

Editorial No. 37 La fiesta del engaño

 
 
Hace aproximadamente un año se empezaron a escuchar las primeras noticias sobre la crisis que estaba afectando la economía norteamericana. Primero se habló de la crisis de las hipotecas, posteriormente se informó sobre la crisis del sistema financiero en su conjunto, y a finales del año anterior se dijo que la crisis era generalizada en el mundo capitalista desarrollado y no solo en Estado Unidos. Uno a uno los países llamados desarrollados han ido reconociendo la crisis y presentando “planes de salvamento” para sacar a las grandes empresas capitalistas de la quiebra en la que están.
Alvaro Uribe Vélez o el salvavidas que se autolanzó la clase dominante que le permita no ahogarse en ese mar de sangre y de sepulcros insaciables, creado por sus ambiciones desbordadas y su afán hegemónico.

¡Salve, señor Uribe, a Macondo¡
¡Salve, señor Uribe, a Chiquita Branck ¡

Juntos navegaremos por ese mar de impunidad. Nos necesitamos. Nos pertenecemos. Nos merecemos.

Un grito de angustia sale de mi corazón, un grito de dolor, un grito sin odio. Un grito que se convierte en coro de ultratumba cuando son los muertos los que reclaman justicia, un grito que se convierte en un coro fantasmagórico cuando son los desaparecidos los que reclaman ser visibilizados, un grito que se convierte en un río de gritos cuando son los desplazados los que piden un poco de reposo, un grito que se convierte en vulgar bulla de harapos cuando somos los pobres los que mendigamos un pedazo de pan, un grito que se convierte en una larga cadena de lamentos cuando son los secuestrados los que reclaman libertad, un grito que se convierte en constelación de gemidos cuando somos todos los que pedimos justicia.

UN SILBO  no desde la Gomera contra la hueste franquista sino un silbo desde Colombia alertando al mundo de que las hordas Uribistas nos exterminan.

¿Hasta cuándo señor OBAMA apoyarán el nefasto y nefando régimen de la  “seguridad democrática”?
Régimen que permite que los ricos vayan de un lugar  a otro  con toda tranquilidad, pero que, sospechosamente, no impide el desplazamiento de miles y miles de colombianos todos los días.

¿Están por encima de la dignidad norteamericana, los intereses económicos y políticos en la región?
Si son los intereses políticos en la región los que están por encima de vuestra dignidad, decidme: ¿Qué país, qué pueblo les ha sido más sumiso, a pesar de los múltiples atropellos?
¿Nos volvimos comunistas por que se llevaron todo el banano a cambio de muertos y miseria?
¿Nos volvimos bolcheviques porque nos quitaron a Panamá?
¿Nos hemos vuelto antiimperialistas porque se llevan todo el petróleo a cambio de nada?
¡NO¡ ¡Siempre hemos estado ahí sumisos¡ ¡arrodillados¡

Y si son los intereses económicos los que están por encima de vuestra dignidad, decidnos entonces, que regiones del país necesitan para los biocombustibles, para la explotación petrolera y minera y para la explotación de la biodiversidad y no pisaremos esas regiones. Señálenos un rinconcito, una orillita donde podamos vivir en paz y ahí estaremos, en paz.

O si lo que necesitáis es todo el país, avisadnos con tiempo, para pedir un lugarcito a Chávez o Lula o a Correa o a Evo y, si ellos nos la negaren, precipitarnos al mar y así no estorbaros más.

Sé que el alto nivel de vida en norte América y en Europa depende, en buena medida, del eterno saqueo de las demás naciones, entonces, concertémoslo para que se haga sin derramar tanta sangre.

Ordena por favor, señor OBAMA, a vuestro mayordomo en Colombia que pare la agresión, que pare la masacre. No soporto más: Jamás me he creído con el derecho de gritar a alguien y mucho menos con el derecho de golpearlo, pero, con todo y eso, gustoso empuñaría un fusil para pelear contra esto que aquí se llama estado y de paso y por derecho propio contra vosotros.

No están dejando otro camino.

No es un ultimátum, es un análisis real de una persona inofensiva que mira con asombro cómo nos llevan por la senda de la guerra civil.

AMO A MI PAIS SIN FASCISMOS. SIN MAFIOSOS EN LA CASA DE NARI.
Con espíritu constructivo, caradetrapo.
Senía yo aproximadamente ocho años cuando conocí un lugar cercano a mi casa. Estaba lleno de niños, otros iguales a mi, mocosos, despeinados, con las piernas tiznadas y aporreadas de brinconear todo el día; también había mamás, jóvenes y muchos estudiantes.  ¿Donde estaba la magia de este lugar? En aquel momento no podía descifrar de donde provenía exactamente, no sabía si era por sus múltiples visitantes o porque podía hacer lo que yo quisiera con la arcilla que me daban, (además regalada) o si era aquel viejo barbado de rostro fuerte, cabello a los hombros y ojos azul profundo, que recibía a todo el que quisiera trabajar el barro con un caluroso saludo.

Allí pasé largas horas después de la escuela. Podía imitar cualquiera de las muchas obras que hacían este sitio llamativo y especial, o podía extraer de mi imaginación aquellos seres extraños y esculpirlos en el barro y, aunque no tuviesen forma alguna, eran merecedores de un espacio en el taller. La tierra cumplía una labor fundamental, así como la palabra identidad. Con ellas pintábamos nuestras obras y después se cubrían con colbón para mayor protección.

Este Taller de arte  se convirtió en el refugio perfecto. Siempre llegaba cuando me sentenciaba mi mamá alguna pela por travesuras, cuando  me abrazaba la tristeza o sencillamente cuando extrañaba a Guillo, el viejo barbado de ojos azul profundo y aroma a nicotina.  De Guillo escuché por primera vez palabras como: indígenas, identidad, utopia, y otras conjugaciones como; tallerarte, tallerarme, tallerarnos, de ahí el nombre del taller: Tallerarte.

A él le encanta jugar con las  palabras, conjugarlas. Escribir es una de sus pasiones, además de escultor empírico, es poeta, fotógrafo y anarquista. A Guillo nadie le enseñó nada, su último año de escuela fue quinto de primaria. Nació en el Tolima en una familia humilde y llegó a Medellín no sé cómo, pero salió de su casa por una discusión que más o menos recuerdo me contó así:

“En mi casa había un cuadro grande central, ocupaba el espacio más importante del comedor, era el de Laureano Gómez. En un  lugar menos importante pero visible estaba otro cuadro más pequeño, el sagrado corazón de Jesús. Mi padre era un godo radical y mi mamá era liberal gaitanista, es decir una combinación explosiva. Un día mis padres discutían acaloradamente, él dijo: ¡yo soy conservador y en mi casa se hace lo que yo diga! Entonces ella dijo: pues yo soy liberal gaitanista ¿y que? A mí me dio por meter la pata y decir: “pues yo también soy liberal”. Entonces mi padre agarró una correa con una chapa muy grande y pesada y me dio tan duro que me la dejó incrustada arriba de la cadera. Esa y otras palizas me hicieron ir de la casa a los once años de edad y jurar desde entonces que jamás permitiría que nadie me mandara y que no aceptaría ninguna autoridad. Por eso me dedique a trabajar la tierra, a coger café. Yo hice todos los trabajos del campo”
 
Desde pequeño fue bastante creativo. Hacía cositas con palitos, alambritos y lo que se encontrara. Su mamá al ver sus cualidades fue a un instituto de artes que había cerca a su casa, pero ella no tenia el dinero suficiente para matricularlo. Un profesor lo dejó asistir a sus clases por un pequeño valor, pero un día el rector de aquella institución al ver a Guillo le dijo en voz alta en un pasillo: ¿Usted qué hace acá si no está matriculado? Aquí no puede estar. Él salió corriendo y nunca más se acercó a una escuela de arte hasta sus 40 años.

En Tallerarte no hay censura, no hay profes y tampoco hay plata. Pero hay libertad de hacer penes, vajinas, tetas y es lo que abunda. En tallerarte se documentó la violencia bárbara de la década de los 90, cuando milicias y paramilitares que llegaban se disputaban el control del territorio. En mis vagos recuerdos existe la imagen de un joven care pillo engendrando una de las obras más significativas del taller: “el mundo en las garras del neoliberalismo”; Carlos Serna dejó grandes e importantes esculturas, era un artista inmerso en la guerra, un hijo de la barriada que cuando quiso cambiar su arma por el cincel, las deudas del pasado no le perdonaron la vida.

Tallerarte lleva aproximadamente 15 años en el Picacho, pero vive hace 28 años itinerante por diversos sitios del país. Su historia se compone de indígenas y campesinos, pobres, excluidos y marginados. Allí cada una y cada uno hemos dejado parte de nuestras vidas esculpidas en la arcilla, miles de historias... amor, todos los tipos de violencias, religión, historia, política...

Allí vi crecer a Manuela, la nieta de Guillo. En aquel entonces era una bebita, ahora es una señorita que me hace sentir vieja; ha estado siempre con su madre: Tania, quién con Juan Guillermo Villegas son semillas que crecen y  florecen por y para el taller: Este es su proyecto de vida. Ellos tienen el carisma de Guillo, ellos continúan dando vida y alegría al taller, pese a todas las dificultades económicas que por 28 años han padecido.

El taller nace del alma de este viejo barbado, no tiene que hablar para saber que es un inconforme, pero lo hace y es fuerte, duro como la historia que ha vivido y hemos vivido. No ha habido otras armas más que el cincel para enfrentarse a los que tienen armas que matan. De Guillo he aprendido que por ello el arte no es hacer bonituras, no es hacer adornos, en sus palabras: “el arte es una bofetada para quienes se tapan los ojos para no ver la realidad”. Las desigualdades sociales, las motosierras, el robo de nuestras riquezas, los yanquis, los medios masivos de comunicación, es lo que padecemos ahora y lo que hemos padecido durante siglos y es a lo que nos enfrentamos, la lucha por la dignidad es la semilla que se siembra en los telleristas.

Pasados doce años puedo decir que la magia de Tallerarte es navegar hacia la utopia en un barco de papel.

El día 10 de diciembre pasado, los desconectados decidimos salir a la calle para protestar por nuestra condición de vulneración y exigir unas condiciones de vida digna. Vestidos con antifaces y con chirimía abordo, nos tomamos la Avenida La Playa, repartiendo volantes y pegando afiches en los postes, además gritando consignas como: “NO MÁS MISERIA, NO MÁS DESCONEXIÓN, NO MÁS ALTAS TARIFAS, NI PRIVATIZACIÓN”. Todo en señal de inconformismo ante la Alcaldía y las EPM por los alumbrados navideños, ya que allí se invirtieron más de 6.200 millones de pesos, cuando con esta plata se podrían alumbrar más de 20.000 hogares que hoy no tienen luz por falta de pago.

 

Y  es que en Medellín y en el país, en general, se viene presentando una crisis, que se está convirtiendo en un conflicto social muy grave: la desconexión de los servicios básicos a miles de familias. En la ciudad pueden existir por lo menos 200.000 personas sin agua potable, alcantarillado y energía eléctrica, es decir, sin lo mínimo para tener una vida con dignidad. Entre ellas se encuentran aquellas familias que nunca han tenido estos servicios, por problemas relacionados con el acceso (ubicadas en zonas de alto riesgo, asentamientos subnormales o bordes de las quebradas) y los que tienen las redes de EPM, pero no les alcanza para pagar las altas tarifas, debido a problemas como el desempleo y el sub-empleo, que azotan principalmente a los habitantes de los sectores populares.

Por eso la movilización buscaba visibilizar el problema de los desconectados ante la comunidad, consiguiendo llamar la atención de los transeúntes desprevenidos, que en algún momento se sintieron confrontados con el nombre de la acción: “¿Tu qué prefieres, luz en tu casa o luz en la Playa?”

Este tipo de acciones no es algo nuevo ni resultado de la improvisación, es producto de todo un proceso organizativo popular y fruto de un acumulado político y de recreación de las formas de movilización. Esta se constituye en otra de las tantas veces que nos apropiamos de los espacios públicos para exigir servicios domiciliarios dignos y como derechos fundamentales.

Este proceso ha constado de varios componentes: Primero, el acompañamiento permanente a las comunidades. Este se desarrolla a través de visitas domiciliarias a las familias que vienen participando del proceso formativo. Esta es la principal estrategia utilizada, ya que permite una mejor interacción con la gente, mayores niveles de atención y de asimilación de la propuesta por parte de la comunidad. Además de los sancochos comunitarios, que permiten que la población se vaya reconociendo y creando lazos de amistad y solidaridad.

Segundo, la promoción y difusión. Esta se hace a través de la distribución de material producido por las organizaciones que nos apoyan y respaldan, como la repartición de volantes puerta a puerta en los barrios y en sitios estratégicos de la ciudad, las jornadas de estampación, la pega de afiches y calcas en lugares públicos, las ruedas de prensa en sectores que sufren la problemática, los boletines “Red Conexión”,  los videos documentales como: “Penumbras desde la Loma” (2005), “O comemos o pagamos” (2006), “Esto tiene que cambiar” (2007) y “La ciudad detrás de los espejos” (2008), entre otros. La participación en Los programas de televisión: “El Medellín no contado” de Telemedellín y “Sin Rodeos” de Teleantioquia, y los programas radiales “Radio Altair” de la U de A y el “Antimili-radio” de la Red Juvenil. Además, se posee un blog en la internet: www.dexconecta2.blogspot.com.


Tercero, la formación política: Este se hace por medio de talleres y asambleas barriales, cada ocho o quince días, dependiendo de la dinámica de los grupos base. Y por otro lado se incentiva la participación de líderes comunitarios en el diplomado de Servicios Públicos Domiciliarios, que es realizado en alianza con la U de A y otras organizaciones de la ciudad. También cabe mencionar el “Encuentro municipal de desconectados” y los diferentes seminarios de capacitación en exigibilidad de derechos y sobre los efectos del modelo económico neoliberal. Dentro de la formación, también se está generando un proceso investigativo continuo, el cual consiste en poder identificar cuántas familias están o han estado desconectadas, a través de diagnósticos socio-económicos barriales. Y la profundización temática y contextualización permanente de la problemática de los SPD; una muestra de ello fue la publicación del libro: “La desconexión: miseria y exclusión”, en mayo de 2008.

Cuarto, la realización de algunas acciones de presión jurídico-política a la alcaldía y EPM: como la interposición de tutelas, y  de derechos de petición. Además de los pliegos de peticiones y las denuncias públicas. Con esto se ha logrado que el Concejo dedique sesiones a esta problemática y que el Alcalde colocara el tema en el plan de desarrollo, y EPM en sus programas de “responsabilidad social empresarial”. Por otro lado, muchos estudiantes universitarios y estudiosos de lo social han puesto la atención sobre esta problemática. También han sido fructíferas las alianzas con los diferentes sectores sociales de la ciudad, que lograron la realización de la “Audiencia popular de juzgamiento a las empresas prestadoras de SPD en Antioquía”, en el 2007, en conjunto con organizaciones del Oriente Antioqueño. Y la participación en el “Foro Social Medellín” en el 2008, junto con algunos sectores del sindicalismo, de estudiantes, de mujeres y del movimiento por el derecho a la salud.

El último componente, y quizás el más importante, tiene que ver con las acciones movilizadoras, como las marchas y acciones directas. Estas son el resultado del proceso formativo que posibilita que las personas valoren la calle como una forma de exigibilidad, generando opinión pública en su entorno local y de ciudad. Muestra de ello han sido: La toma pacífica a las instalaciones de Caracol Radio, para lograr difundir un comunicado de denuncia. El boicot al programa “Hablando con el Alcalde” (cuando estaba Fajardo), donde con grupos artísticos se abordó el programa de manera sorpresiva y con una excelente preparación, logrando confrontar algunas políticas gubernamentales. La elaboración  de varios murales en distintos barrios de la ciudad y en el Centro. La acción directa: “El desconectado no es un mito” en el desfile de “Mitos y Leyendas”, donde se planteaba que los desconectados son una realidad que se oculta en las comunas populares, mientras se muestra al mundo la cara bella de la ciudad; allí en un acto simbólico se quemaron las facturas de los servicios. También el aguante que se dio en el desfile de Silleteros, con la acción: “En Medellín hay tantos desconectados como flores”; a pesar de que la policía y los organizadores del evento nos sacaran indiscriminadamente, le dejamos la inquietud a la Alcaldía: ¿Dónde queda la SOLIDARIDAD con los desconectados y la COMPETENCIA contra la pobreza? en relación a su Plan de Desarrollo. Además  de la participación hace más de 6 años en la Marcha-Caravana convocada por las organizaciones comunitarias, en el mes de octubre. 

Ha corrido de este año mes y medio, y el colegio de La Divisa, que funciona por cobertura bajo la dirección del Instituto Ferrini, aún no desarrolla con normalidad las labores académicas. Este barrió queda al occidente de Medellín, justo en el corazón de la comuna 13, donde se desarrolló la Operación Orión hace más de seis años. Según afirmaciones de vecinos en este barrio, la anormalidad académica en el colegio es todavía una secuela del control paramilitar que se posicionó después de la operación Orión y de la rapiña del propio Ferrini.

 

En este colegio, el Ferrini recibe aproximadamente unos mil estudiantes, entre primaria y bachillerato. Pero desde el inicio del año escolar, los niños y jóvenes asisten al colegio solo tres horas cada día, en donde los profesores se las ingenian para desarrollar varias actividades académicas y recreativas. Por su parte, los profesores están laborando todavía sin contrato y sin saber qué va a pasar con ellos.

Según algunos líderes de la comunidad, a los padres de familia y a los alumnos El Ferrini les ha maquillado la razón de esta anormalidad, diciéndoles que no están laborando jornada completa porque se están haciendo unas obras de remodelación del colegio.

El colegio está conformado por dos bloques o edificios. Uno de ellos, el que están remodelando, lo construyó hace ya varios años la comunidad. El otro Bloque lo construyó el Ferrini, quien compró el lote justo en los tiempos de mayor violencia en la zona, cundo mucha gente ya no quería vivir allí y vendía por cualquier peso. Como este bloque es de más reciente construcción, todavía está en buen estado, y los líderes aseguran que allí bien podrían ser ubicados todos los estudiantes en las dos jornadas, y así iniciar de una vez el año escolar con normalidad.

Por otro lado, la urgencia de remodelar y mejorar el bloque construido por la comunidad empezó a mediados del año pasado, cuando la secretaría de salud realizó una visita a las instalaciones y comprobó el mal estado del colegio, y entonces definió que si no se mejoraba la infraestructura, no le darían la licencia. Y sin licencia el municipio no le renovaría el contrato por cobertura al Ferrini.

Y es que, en verdad, el colegio no tenía condiciones para realizar allí actividades académicas y de ningún tipo: Sin revocar, sin piso, con los ventanales destruidos y, lo peor, con los servicios sanitarios prácticamente inutilizables y sin puertas. Pero no era la primera vez que se ponía en evidencia que las instalaciones estaban en mal estado, y no cumplía las mínimas normas de higiene. Los profesores todo el tiempo advertían la situación, los mismos estudiantes y los padres de familia. Era frecuente que los mismos coordinadores tuvieran que sacar dinero de su propio bolsillo para resolver asuntos inmediatos, pues ni el Ferrini ni la Junta de Acción Comunal le hacían caso a eso.  Más bien se enzarzaban en una discusión sin salida en donde el Ferrini decía que era la Junta la encargada de este edificio y la Junta decía a su vez que era responsabilidad del Ferrini.

Fue solo cuando ya se vieron apretados que se reunieron y pusieron las normas claras. Efectivamente parece que la Junta de acción comunal era la responsable de las condiciones de aquel bloque del colegio, dado que el Ferrini solo lo tenía en arriendo. Con lo que recibía la junta por arriendo era que debía hacer mantenimiento y reformas al edificio, pero nunca hizo nada. Ahora resultaba que la Junta no tenía dinero para realizar ningún arreglo, a pesar de haber recibido un arriendo de millón trescientos mil pesos durante varios años.

Después trascendió dentro de la comunidad el rumor de que la Junta venía siendo presionada por los grupos paramilitares para que, de ese millón trescientos que recibía, les entregará un millón. Estos grupos se posicionaron en el barrio y en toda la Comuna Trece después de la operación Orión y siguen ejerciendo su control allí a pesar de la supuesta desmovilización. Se sabe también que controlan a los buseros y les exigen cuotas periódicas.

Por eso, ante la amenaza de que la secretaría no les diera la licencia dejara prácticamente al barrio sin un centro educativo, la Junta de acción comunal y el Ferrini se reunieron para llegar a un acuerdo: Así, el Ferrini realizaría las obras de remodelación y descontaría sus costos de los arriendos en lo sucesivo.

Pero eso solo explica cómo, después de tanto sacarle el cuerpo al asunto, el Ferrini y la Junta asumieron el compromiso de remodelar el colegio y adecuarlo a las exigencias higiénicas y de infraestructura para actividades académicas. Pero no acaba de explicar el por qué de la anormalidad académica en donde los niños y jóvenes ven limitado su proceso educativo y los profesores ven afectados profundamente sus ingresos.

El Ferrini asegura, además del problema de la remodelación, que la alcaldía no le ha dado todavía el contrato. Pero algunos profesores creen que se trata de otra disculpa. Al fin y al cabo, casi nunca el contrato se lo dan al principio de año y, sin embargo, en otras oportunidades han iniciado el año normalmente. Eso mismo están haciendo otras instituciones de cobertura. Algunos piensan con suspicacia que lo que busca el Ferrini es aprovechar esta estrategia para reducir, así sea temporalmente, los costos, porque le paga a los profesores solo las horas laboradas.

En todo caso, parece que por ahora los más afectados son los 29 profesores que laboran en el colegio. Pues solo trabajan tres horas por día, y muchos de ellos llegan al colegio desde muy lejos, pagando hasta cuatro pasajes diarios. A parte de eso empezaron el año endeudándose. Pues su contrato es de 10 meses y el último pago lo recibieron el 13 de noviembre del año pasado. Eso quiere decir que llevan tres meses sin recibir sueldo, y ahora mismo están sin EPS. Lo peor es la incertidumbre, porque en realidad no saben muy bien qué es lo que está pasando y para dónde va este barco.

A la hora de cerrar esta edición se rumoraba que el próximo lunes, 16 de febrero, el Ferrini le pagaría a los profesores esta quincena. Ojalé eso augure un pronto cambio en la situación laboral y en la normalidad académica en el colegio.

Desde mediados del mes de Diciembre de 2008, la empresa Muriel Mining Corporation viene adelantando trabajos de exploración en los territorios propios de los resguardos indígenas de Careperro, Murindó, Turriquitadó, Coredó, Citaguarodó, Guaguas, Coredocito, Jiguamiandó Y Mutatá, en el Bajo Atrato Antioqueño. Todo valiéndose de engaños, transgrediendo el derecho a la consulta previa, donde las comunidades indígenas y afrodescendientes pueden decidir sus propias prioridades acerca del desarrollo territorial y cultural, que no afecte a sus vidas, creencias, tradiciones, territorios y bienestar espiritual.

 

La Muriel es una multinacional de los Estados Unidos, con sucursal en Colombia en la ciudad de Medellín; actualmente desarrolla el megaproyecto  minero “Mandé Norte”, en el que, el gobierno colombiano, a través de Ingeominas y la gobernación de Antioquia, le otorgó nueve títulos mineros para explotar y comercializar las reservas de cobre y los subproductos de oro y molibdeno, que se utiliza en aleaciones de alta resistencia. Según la autoridad nacional del gobierno indígena, “...en estas zonas se encuentran recursos naturales no renovables que hacen parte del denominado "Batolito de Mandé” que emerge desde el municipio de Bagadó (Chocó), pasa por el Carmen de Atrato (Chocó) y llega hasta Murindó (Antioquia), haciendo un recorrido de sur a norte, desde el Alto hasta el Medio Atrato, en territorio tanto Chocoano como Antioqueño”.

Allí donde tiránicamente se encuentra el proyecto de explotación Mandé Norte conviven ancestralmente Emberas y Afrodescendientes, que sobrevivieron a la esclavitud, la presión colonizadora, y despojo de los títulos colectivos coloniales. Hoy, después de 512 años, deben seguir resistiendo a los intereses de los terratenientes, del estado colombiano y las empresas multinacionales, con sus estrategias de presión, el conflicto armado, los señalamientos y  el bloqueo económico. Allí La Muriel viene haciendo presencia, en compañía del ejército nacional, con el fin de adelantar trabajos de exploración en los territorios propios de los resguardos indígenas de Careperro, Murindó, Turriquitadó, Coredó, Citaguarodó, Guaguas, Coredocito y Jiguamiandó, en el Bajo Atrato Antioqueño, y en los Municipios de Murindó y Mutatá, sin que las comunidades hayan sido consultadas.

Este norte del Chocó y de Antioquia han sido golpeados por diferentes tipos de violencia, como modelos de represión, de control y de corrupción que persisten hasta el día de hoy; iniciando, como lo manifiesta la OIA, con el “arrasamiento colectivo, persecución selectiva, control de la población y de los bienes, ocupación territorial, explotación maderera-, agronegocios, explotación de recursos naturales, obras de infraestructura para el mercado mundial” y operaciones conjuntas entre el ejército y los grupos paramilitares, tales como la operación “Génesis” en 1996 y la operación “Tormenta del Atrato” en diciembre de 2002.

Para el colmo del irrespeto a las comunidades y la entrega de nuestro territorio a intereses privados, ni el gobierno nacional ni la Muriel adelantaron mecanismos para consultar a las comunidades negras e indígenas de la zona sobre la viabilidad del proyecto. Por el contrario, la empresa minera ha venido deforestando bosques naturales para la construcción de un helipuerto e instalación de campamentos en el cerro de Careperro, que tiene un significado ancestral y por lo tanto de protección cultural de las comunidades indígenas.

La Muriel con el propósito de entrar a los territorios indígenas ha utilizado  artimañas como comprar a los lideres indígenas con comida, licor y ofreciendo dinero; reflejando dicha actuación una clara violación de los derechos de las comunidades indígenas y afro-descendientes de la zona.

Ante esta provocación y desconocimiento de las autoridades indígenas y sus pueblos, las comunidades indígenas afro descendientes en compañía de caponías (mestizos), con la fuerza de la Madre Tierra y sus espíritus, reiteraran la posición de no permitir la exploración ni muchos menos la explotación. Se han asentado en el cerro dispuestos a defender sus territorios; la organización indígena de Antioquia -OIA- ha realizado visitas de seguimiento constante para verificar la situación en la zona, como alimentación, salud y avance del proceso de asentamiento. Este asentamiento persistirá  hasta que no salga completamente la empresa de sus territorios.

En las próximas fechas se hará una consulta legítima, donde le preguntarán a sus comunidades si desean la intervención de esta multinacional y así expresar una vez más, por medio de su ejemplar forma de organización, que no desean, ni permitirán que sus territorios sean usurpados por los terratenientes, multinacionales y cualquier otro interés que atente contra sus formas de vida. Ellos siguen resistiendo y gritando “! El Oro no lo necesitamos para vivir, el maíz y el patachuma (plátano) Sí!

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