El toque toque de los millones


 
En medio del mediocre torneo de fútbol colombiano, los equipos se han nivelado por lo bajo, por la mediocridad dirigencial, los malos jugadores y el pobre fútbol que se exhibe cada domingo en todos los estadio del país. Ni qué hablar de la Selección Colombia, con la que desempeñamos una pobre actuación en las eliminatorias, quizá, aterrizándonos un poco en el cruel lugar de equipos chicos de Suramérica. Ahora Venezuela tiene mejor selección, o al menos más decorosa.
 
O para ponernos un poco más en el lugar que actualmente tenemos con nuestro fútbol en Suramérica, debemos observar que los equipos colombianos que disputaron la Copa Libertadores (ahora llamada Copa Santander Libertadores, en alusión al patrocinador) salieron eliminados todos en primera ronda. Eso habla claramente del nivel actual de este fútbol, para muchos glorioso, para otros el mejor, pero para la realidad un pobre y mediocre lugar en Suramérica.

En medio de este panorama salió la semana pasada la noticia de que la organización Ardila Lulle, uno de los grupos económicos más grandes del país, acaba de comprar (el patrocinio de) el fútbol colombiano por 5 años. Al mejor estilo de un negocio de barrio, donde la División Mayor del Fútbol Colombiano- Dimayor ya tenían acordado el negocio “verbalmente” con la multinacional Coca Cola, por 30 mil millones en esos 5 años, y ya habían anunciado una rueda de prensa el jueves cinco de diciembre para oficializar y hacer público el acuerdo. Tal información se filtró el martes anterior a la anunciada rueda de prensa y la organización Ardila Lulle, quien es dueña de derechos de transmisión de los partidos por televisión, entró a competir por el torneo. En medio de la puja o “subasta”, y en solo 48 horas, sacó del camino a Coca Cola y terminó quedándose con el patrocinio en el cual entregará 52 mil millones de pesos en los 5 años, un poco más de 10 mil millones por año, cuando Mustang daba dos mil quinientos al año.

El torneo que hasta este año se llamó Copa Mustang, debe cambiar el nombre pues este año se promulgó una ley que no permite a las empresas de tabaco ni licores patrocinar el deporte. Por esta razón, la Dimayor buscó un nuevo patrocinador y por eso el próximo año se llamará Copa Postobón. Las razones que llevan a la organización Ardila Lulle a comprar el torneo pueden ser varias, pero existe una de peso (al menos así se hizo públicamente): como las transmisiones de televisión las hace RCN, que pertenece a la organización, no le iban a hacer publicidad en cada partido a Coca Cola, que es competencia de Postobón, otra empresa (más consentida) más de la organización. Detrás de todo esto está el monopolio total que alcanza la organización Ardila Lulle, ahora como patrocinador y casi dueño único del torneo, con derechos de transmisión de los partidos del mismo torneo que lleva su nombre, y con patrocinio de equipos de los cuales es propietario –Atlético Nacional, del cual es propietario Ardila Lulle y patrocinador Postobón.

Pero esto nos tiene que llevar a hacernos otra pregunta, en un torneo que mueve tantos miles de millones de pesos y en los que los Clubes reciben tanta plata: ¿por qué las condiciones de los jugadores son tan precarias, tan malas? Esto no tiene una respuesta concreta satisfactoria, porque recordemos, por ejemplo, al jugador del Pasto, Diego Fernando Cortés, que sufrió un accidente y quedó parapléjico, pero cuando lo iban a pensionar, solo pudo hacerlo sobre el salario mínimo, pues no declaraban el sueldo real del jugador para evadir impuestos.
Tantos clubes o equipos de fútbol del torneo colombiano que no les pagan a sus jugadores, que no los tienen con seguridad social básica, que en caso de accidentes estos quedan desprotegidos, ante lo cual solo quedan las demandas. No tienen los jugadores de muchos de estos equipos indumentaria, uniformes de entrenamiento, condiciones básicas de entreno. Pero todos sabemos que el fútbol maneja millones todos los días.

Tanta plata que se va para el bolsillo de unos cuantos y sabemos quiénes son, recordemos algunos antecedentes del fútbol colombiano: América, en la lista Clinton por su relación con el cartel de Cali y los Rodríguez Orejuela; Millonarios intervenido por la policía antinarcóticos por vínculos con Rodríguez Gacha, se declaró en quiebra; Medellín y sus vínculos con “la oficina de Envigado”: recién salió en el canal RCN la noticia de las indagatorias de la fiscalía al exjugador de Medellín, Roberto Carlos Cortés, por una casa de su propiedad que perteneció a alias “Duglas”, que también tiene relaciones con el Chicó, equipo Bogotano que ahora juega en Tunja. Estos mismos son los que ahora acaban de hacer un negocio por más millones, los que recibirán más plata por este mediocre fútbol colombiano. Ante este panorama cabe la pregunta, ¿Tanta plata irá a parar en manos de quién? Si a los jugadores ni les pagan, ni tienen seguridad social en muchos clubes, si las condiciones de trabajo son mínimas, ¿para dónde se ha ido la plata? ¿Para dónde se irá esta nueva? No va a parar en manos de los jugadores o de un mejor fútbol, será para completar el ciclo de reciclaje de la mafia
Modificado por última vez el 16/06/2012

Share this article

Acerca del Autor

Bernardo Jurado

Nosotros

Periferia es un grupo de amigos y amigas comprometidos con la transformación de esta sociedad, a través de la comunicación popular y alternativa en todo el territorio colombiano.

 

Por ello comprendemos que la construcción de una sociedad mejor es un proceso que no se agota nunca, y sabemos qué tanto avanzamos en él en la medida en que las comunidades organizadas fluyan como protagonista. Es en este terreno donde cobra siempre importancia la comunicación popular.

Litografía Periferia

 

Ubicación

 

 

Medellín - Antioquia - Colombia

Calle 50 #46-36 of. 504

(4) 231 08 42

periferiaprensaalternativa@gmail.com

Apoye la Prensa Alternativa y Popular

o también puede acercarse a nuestra oficina principal en la ciudad de Medellín, Edificio Furatena (calle 50 #46 - 36, oficina 504) y por su aporte solidario reciba un ejemplar del periódico Periferia y un libro de Crónicas de la Periferia.