Es más fácil crear un grupo ilegal que un sindicato

Esa frase es común escucharla en foros, cursillos y talleres de formación sindical o eventos de denuncia sobre violación de derechos humanos, aunque parece un poco exagerada, no lo es. Son innumerables los casos en donde al día siguiente de la creación de un sindicato, a sus fundadores los están esperando en la puerta de la empresa con la carta de despido en la mano. Si el sindicato supera la dura prueba de notificar su nacimiento al ministerio y a la empresa, se enfrenta enseguida al tortuoso camino del chantaje, la amenaza, la persecución, el escarnio y también al despido. Para la muestra una historia reciente.

 

Fener trabaja en Atlas Valores, una de esas empresas encargadas de transportarle los millones a los bancos y a los empresarios que mueven efectivo y todo tipo de valores en nuestro país, entre otras cosas, porque también esa empresa presta servicio de escolta y vigilancia privada. En Medellín son más de cien empleados y en Colombia se acercan a los mil. Un día me llamó para contarme las dificultades que tenían en esa empresa especialmente con el tema de seguridad industrial, la exagerada jornada laboral y otros asuntos no menos graves como el bajo salario y la falta de prestaciones socioeconómicas en materia de salud, vivienda y educación. Fener me dijo:
“Imagínese que en esta empresa, yo por ejemplo que soy conductor, si llego a tener un accidente en carretera no podría salir del vehículo porque está prohibido manejar las llaves de las puertas, o sea que si hay incendio o volcamiento o un ataque armado o un problema de salud, uno se muere allí adentro o toca esperar a que vengan desde la ciudad a abrirle el vehículo. Hay unos compañeros que trabajan en esas casetas de vigilancia blindada, encerrada y no pueden salir de allí ni siquiera para ir al baño, les toca hacer sus necesidades fisiológicas en un balde. Las jornadas pueden llegar a ser de 24 horas y normalmente superan las 14 horas diarias, además uno nunca puede garantizar un descanso con la familia porque hay que estar disponible domingos y feriados porque nos llaman para cubrir necesidades y tenemos que ir obligatoriamente. Nosotros estamos pensando en fundar un sindicato para poder discutir con la empresa todos estos temas”.

Claro, pensé y le dije, esa es la salida, no lo duden. Necesitan sólo 25, ¿cuantos tienen? Como normalmente algunos resultan arrepintiéndose es mejor empezar con un número mayor. Quién los está asesorando, le pregunté y le recomendé evitar que la empresa conociera el plan, porque la experiencia me había enseñado que fundar un sindicato requiere la malicia y el cuidado que necesitarían quienes van a ejecutar una acción secreta, clandestina. A los pocos días el sindicato fue fundado con 38 trabajadores y una trabajadora de la parte administrativa, que además es madre cabeza de familia, eso fue el cinco de mayo. De acuerdo con los consejos de Periferia, la asesoría de la Escuela Nacional Sindical y la CUT Antioquia los papeles se realizaron en regla y se notificaron a la empresa y al ministerio el seis de mayo de 2009, todo siguiendo el código sustantivo de trabajo al pie de la letra. Pero miremos lo que pasó:
Continúa Fener “Notificamos a la empresa el seis de mayo y le advertimos que la ley nos protegía con fuero y que se abstuviera de despedirnos, pero el sábado nueve de mayo, tres días después, despidieron a ocho compañeros. Entre ellos estaba la compañera Diana, porque, según la empresa, le debía plata a sus compañeros de trabajo. El domingo llamaron a Edison Puerta y a Iván Darío Suárez para que fueran a trabajar, pero era para despedirlos. A Hector Salas Ortiz lo despidieron dizque por vender mecato en el trabajo, a otros por insultar a un policía, por chocar los vehículos y otros hechos sucedidos y aclarados meses atrás; a todos con justa causa, sin proceso disciplinario y sin un peso. Ese día nos encerraron en la empresa con llave para presionarnos a terminar el sindicato, pero nosotros llamamos a la personería y amenazamos con llamar a la policía por secuestro. Cuando llegó la personería ya nos habían dejado salir”.

Ese mismo sábado se reunieron todos los del sindicato, incluidos los despedidos. Nosotros los acompañamos y colectivamente decidimos qué hacer. Se entablaría una tutela a la empresa que habían participado en la persecución contra el sindicato y se denunciaría penalmente a los altos directivos que persiguieron al sindicato desde su nacimiento; esos son: Luís Fernando Sánchez, Carolina Pombo, Rafael Ignacio Pérez, Luís Fernando González, entre otros. Se denunciaría públicamente, se realizaría una acción de solidaridad y se informaría a los medios de comunicación. Pero los siguientes días fueron un calvario, la empresa siguió presionando a los demás para que renunciaran al sindicato. Les negaron auxilios y otros derechos económicos y prestacionales, les quitaron las horas extras, a otros recientemente los hicieron renunciar amenazándolos con cárcel por supuesta falsificación de documentos privados, otros se asustaron, otros aceptaron plata a cambio de renunciar; en fin, los volvieron ropa de trabajo.

Cuando la dignidad se impone
“El poco tiempo que nos quedaba disponible después de la jornada laboral, en las noches y los fines de semana, fue destinado a defender el moribundo sindicato- comenta Fener-. Los compañeros de solidaridad de diferentes sindicatos de Medellín hicieron un fuerte mitin en las instalaciones de la empresa, para que supieran que no estábamos solos. Colocamos la tutela por violación contra el derecho de asociación y 10 días después el 1º de junio de 2009 nos salió a favor y le ordenaron a la empresa reintegrarnos a nuestras labores y pagarnos los dineros correspondientes al tiempo que estuvimos despedidos. Entablamos acción penal por violación al derecho de reunión y asociación en la fiscalía; redactamos una denuncia que se envió a nivel nacional e internacional; escribimos un boletín invitando a los demás trabajadores a apoyarnos; en fin, nos defendimos como gatos patas arriba”

Y aun los valientes sobrevivientes de SINTRATRASVAL, así se llama el sindicato, se reúnen en las noches, discuten y planean cómo seguir su lucha. Lo más importante ahora es presentar el Pliego de Peticiones, pero ellos quedaron muy golpeados económica y moralmente, no hay duda; a pesar que el fallo de tutela dice que los deben reintegrar sin solución de continuidad, lo que en derecho significa que les deben pagar hasta el último centavo dejado de percibir durante los días que estuvieron por fuera, la empresa aun no lo ha hecho. Tampoco la fiscalía se ha dignado citar a los directivos de la empresa para que respondan por sus acciones ilegales. A Tener, que es el presidente, le han desmejorado en su cargo, a pesar que está prohibido por la ley.

Todos estos temas están siendo tratados y tramitados ante las instancias legales. Vamos a ver en que termina todo, porque al sindicato de Brinks, una famosa empresa de valores, lo acabaron. No hay que olvidar que los dueños de estas compañías son militares retirados y para ellos el derecho de asociación es un insulto, un crimen o un delito. Bueno esa es la historia, termino recordando que hasta el día de hoy y después de mas de 20 años en estas actividades no he sabido de un solo directivo o personaje que haya sido llevado a la cárcel por perseguir a los sindicatos, tampoco lo han hecho por asesinarlos ¿Qué podemos esperar con tanta inseguridad democrática?

Modificado por última vez el 16/06/2012

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