La otra versión de DMG

Me invitaron al Jardín Botánico de Medellín un sábado de diciembre de 2008 para que conociera otra versión del caso DMG. En una de sus bellas instalaciones se encontraba un grupo de más o menos 50 personas que vestían camisetas con la consigna “DMG dejen trabajar” y estaban dirigidos por una joven que les hablaba de manera vehemente. Todos querían hablar al mismo tiempo y ella trataba de organizar las intervenciones.

Mary, como se llama la joven, les increpó por la reducida presencia y les exigió hacer todos los esfuerzos para traer más gente a la próxima reunión. Habló sobre los últimos acontecimientos en el cierre de DMG y la suerte de sus recursos. Entre los presentes se escuchaban comentarios contra el presidente Uribe y en el ambiente había rabia, rebeldía y desazón. También se sentía unión y compañerismo, de hecho el grupo se había reunido también para vender entre si comestibles a manera de bazar y con ese dinero recaudado ayudar a solventar su precaria situación económica. Alguien pidió que hicieran una recolecta para darle un aporte a Mary, quien destinaba todo su tiempo a la causa de los clientes de DMG y desde que habían cerrado esta empresa ella no recibía un peso, estaba endeudada con el arriendo y no tenía ni con qué mercar. La recolecta se hizo en medio de una actitud solidaria y afectiva con Mary. Ella era la indicada para contarle a Periferia su versión sobre DMG.


La joven nació en San Vicente de Chucurí, Santander. Desde niña se fue para Barranquilla y a muy temprana edad empezó a trabajar en una empresa reconocida de calzado. “Yo siempre quise estudiar - manifiesta Mary-, sin embargo me tocó toda la vida trabajar y como me iba bien en las ventas llegué a ser administradora de los almacenes y ganaba buena plata. De Barranquilla me mandaron para Santa Marta, allí conocí al que hoy es padre de mi hija. De allí me trasladaron a Medellín y me fue muy bien, al punto que levanté las ventas en almacenes que estaban muy caídos. Pero mi frustración seguía siendo el estudio, le pedía al dueño que me facilitara tiempo para estudiar y el no sólo no me lo concedía sino que un día me dijo que si lo que yo quería era estudiar que fuera pensando en retirarme. Me dolió mucho que después de entregarle 10 años de esfuerzo y dedicación a esa empresa me trataran tan indignamente, y entonces decidí retirarme y buscar un trabajo en donde pudiera cumplir mis sueños”.

Mary se tuvo que enfrentar a la dura realidad del desempleo, buscó por todo lado, y se metió a la Internet en donde encontró la página computrabajo y de allí se fue a llevar 10 o 12 hojas de vida. A los pocos días la llamaron de 6 o 7 empresas, una de ellas era DMG. Eso fue en el mes de octubre de 2008, aquí en la ciudad de Medellín.

“hasta ese momento yo no sabía nada de DMG. Cuando me llamaron a la entrevista, que fue en una empresa de vigilancia cerca al Éxito de Laureles, yo no me imaginaba de qué se trataba. Cuando el psicólogo me entrevistó y escuchó mi experiencia laboral y personal me dijo que yo tenía perfil para ser coordinadora de esta empresa, pero como no tenía los estudios necesarios debía iniciar en el área comercial. Después de la entrevista me llamaron a la capacitación, allí empecé a conocer de qué se trataba DMG. Al principio tenía muchas dudas, pero me gustó la filosofía de la empresa, especialmente por el apoyo que hacía a personas desprotegidas y a los pequeños empresarios y por el origen humilde de David Murcia. Me explicaron la diferencia entre una pirámide y DMG y el tema de las tarjetas que serían cargadas por los afiliados. Debo ser franca, pues al principio no entendí bien el tema de las tarjetas, yo entendía que la gente cargaba la tarjeta con una cantidad de plata y que al mes se le duplicaba esa plata o algo así. En esa capacitación todo el mundo preguntaba y opinaba y hacíamos pruebas de cómo presentar la propuesta a los clientes”.

Antes de iniciar su primer día de trabajo Mary empezó a escuchar el debate nacional que se abría alrededor de las pirámides y de la captación de dineros por todo lado y ello le provocó el deseo de indagar, de comparar, de preguntar y siempre personas autorizadas que ya hacían parte de DMG le explicaban las diferencias entre una pirámide y esta comercializadora. A pesar que DMG apenas llegaba a Medellín, pronto abrió una oficina en la Av. 33 con 68 y allí enviaron a Mary, más o menos una semana después de firmar su contrato.

En qué consistía DMG

“Yo tenía muchos nervios en mi primer día de trabajo -comenta Mary-, pero se me pasaron cuando observé que llegaban personas preguntando por la propuesta DMG y me percaté que a pesar que la empresa apenas comenzaba en Medellín, ya existían decenas de clientes de la región que cargaban su tarjeta en Medellín y la utilizaban en las bodegas y supermercados de DMG en otras ciudades, entonces ellos mismos invitaron mucha gente para que se afiliara y adquiriera la tarjeta. En Bogotá DMG tenía una comercializadora, en donde no sólo ofrecía electrodomésticos, mercado, ropa, calzado y toda clase de productos, sino que tenía un servicio de asesorías contables, asesorías legales, el servicio de diseño y construcción de vivienda y un banco de proyectos de empresas. La idea era que en marzo de 2009 DMG tuviera su comercializadora y prestadora de servicios en Medellín, eso era lo que nosotros le ofrecíamos a los clientes”.

Hasta aquí, uno se pregunta ¿Y no es mejor meter la plata al banco y que le den una tarjeta debito para comprar los productos que uno quiera, en donde quiera y sin esperar hasta marzo de 2009? ¿ Cúal es la ventaja de DMG?

Retoma Mary: “Pues lo que explica el rápido crecimiento y éxito de DMG, y que hace la diferencia con una pirámide o cualquier otra forma de captación, se llama pago por publicidad ¿Cuánto gasta Coca Cola u otra gran empresa en publicidad, cientos, miles de millones de pesos? Pues el ingenio de DMG consistía en pagarles a sus propios clientes para que le hicieran publicidad. Entonces a la vez que el cliente cargaba la tarjeta se le hacía un contrato de publicidad mediante el cual el tarjetabiente se comprometía a impulsar la propuesta DMG con sus familiares y amigos; a cambio DMG consignaba en su cuenta personal puntos que acumulaba el cliente y que equivalían a dinero en su tarjeta para ser utilizado en los productos y servicios que ofrecía la comercializadora. Las personas a las que se les había inquietado llegaban a las oficinas para ampliar su conocimiento y resolver sus dudas al respecto. No era obligación contractual que se afiliaran, de manera que para cualquier tarjetabiente resultaba muy interesante y fácil ganar un dinero por hacer esta publicidad; es lo que se llama publicidad voz a voz, que es la más efectiva, costosa pero efectiva”.

La empresa tenía dos tipos de contratos de publicidad, que suscribía con el tarjetabiente por cada millón que cargara en su tarjeta, uno a cinco meses y otro a seis meses. El primero daba 500 mil puntos que correspondían a 500 mil pesos y le eran consignados de a cien mil pesos mensuales durante los cinco meses. El segundo tipo de contrato era por seis meses, en este contrato se le daban 700 mil puntos, o sea 700 mil pesos, pero una vez cumplidos los seis meses. La obligación del tarjetabiente en ambos casos era hacerle publicidad e impulsar a DMG durante este tiempo. ¿De dónde salía la plata para pagar la publicidad? El dinero efectivo que entraba en DMG se invertía en el mercado financiero de divisas y especialmente en dotar de todos los productos y servicios sus bodegas y comercializadoras para ser consumidos por sus tarjetabientes. Como eran comprados al por mayor, ofrecían un precio muy cómodo. DMG vendía esos productos al mismo precio del mercado e incluso más costosos.

Es claro que en esta intermediación las ganancias eran jugosas y por ello se podían ofrecer los contratos de publicidad; también es claro porqué a los tarjetabientes les interesaba adquirir sus productos en DMG así fueran levemente más costosos. En dos meses que llevaba DMG en Medellín alcanzó a tener 1200 clientes y a reunir 4200 millones de pesos, sin que aun se hubieran abierto las comercializadoras. Pero se vino encima de un momento a otro el tsunami mediático y de manera arbitraria y sumaria como es costumbre de este gobierno allanaron la oficina, la cerraron y se llevaron toda la plata de los clientes.

El florero de Llorente
Nos cuenta Mary que la gente le critica a David Murcia haberse enfrentado por la W radio al presidente Uribe y a ese hecho le atribuyen el cierre de DMG y su captura. “Uno de los hijos del presidente cargaba tarjeta de DMG y se beneficiaba de la empresa. En el programa de la W radio enfrentaron a David Murcia y al presidente quien negaba que su hijo hiciera parte de este negocio, al parecer David Murcia increpó de manera vehemente a Uribe y le dio a entender que él no conocía a sus hijos y además le demostró que uno de ellos sí había hecho parte de DMG. Después de este enfrentamiento a través de una emisora de alcance nacional e internacional fue que se vino el ataque contra DMG. A partir de esa entrevista, que fue a principios de noviembre de 2008, los medios se vinieron encima de DMG diciendo que era una pirámide y que estafaba a la gente; y la gente se puso nerviosa y empezó a pedir que le devolvieran la plata. Pero ese no era problema porque en el contrato estaba esa condición, sólo había que llenar un formato y en los 30 días siguientes se le devolvería”.

“También hubo gente que no solamente no pidió su plata sino que consignó más y realizaron marchas y se colocaron al frente de la oficina junto con los empleados para proteger a DMG. Pero el 19 de noviembre a las tres de la mañana, cuando nadie creía que llegarían, entraron y sellaron la oficina llevándose más de 800 millones de pesos en efectivo. De la otra oficina principal, que servía como caja de seguridad, se llevaron más de 3200 millones en efectivo”.

“En total se llevaron 4014 millones de pesos. Según el gobierno, se abrió una cuenta en el Banco Agrario, pero nadie ha podido confirmar que la plata la depositaron allí. Los clientes de DMG en Antioquia tampoco entienden porque no les devuelven la plata de acuerdo con el listado de la empresa, que especifica la cantidad exacta que cada uno depositó en DMG y que se encuentra depositada en el Banco Agrario. Al parecer, la plata se la van a llevar para sumarla a una sola cuenta y luego repartirla arbitraria e injustamente a nivel nacional. ¿No es eso un enredo? ¿Si la plata de la gente de Medellín esta en Medellín porque no se la devuelven y listo?”

Lo cierto es que con el cierre de DMG Mary y otras 41 personas en Medellín se quedaron sin empleo; 1200 clientes tienen envolatados 4200 millones de pesos. Ellos en realidad no están exigiendo que les devuelvan la plata, exigen más bien que DMG continúe funcionando. Se ha organizado una coordinación nacional de clientes e interesados en la causa de DMG y esta organización adelanta actualmente movilizaciones, protestas, tutelas y estudian otra clase de acciones jurídicas y políticas. En Putumayo, por ejemplo, son más de dos meses de paro cívico que los medios masivos han ocultado. Personas como Mary no encontraron con esta experiencia una posibilidad de resolver su situación económica y cumplir sus sueños de estudiar, pero, quien lo creyera, descubrieron su potencial de líderes, reconocieron la calaña de régimen que se implanta en su país. Aunque a ella nadie le paga por sus esfuerzos, son muchos los que la reconocen como dirigente y representante de su causa, y son los mismos los que no han permitido que se muera de hambre.

Modificado por última vez el 16/06/2012

Share this article

Acerca del Autor

Olimpo Cárdenas Delgado

Nosotros

Periferia es un grupo de amigos y amigas comprometidos con la transformación de esta sociedad, a través de la comunicación popular y alternativa en todo el territorio colombiano.

 

Por ello comprendemos que la construcción de una sociedad mejor es un proceso que no se agota nunca, y sabemos qué tanto avanzamos en él en la medida en que las comunidades organizadas fluyan como protagonista. Es en este terreno donde cobra siempre importancia la comunicación popular.

Litografía Periferia

 

Ubicación

 

 

Medellín - Antioquia - Colombia

Calle 50 #46-36 of. 504

(4) 231 08 42

periferiaprensaalternativa@gmail.com

Apoye la Prensa Alternativa y Popular

o también puede acercarse a nuestra oficina principal en la ciudad de Medellín, Edificio Furatena (calle 50 #46 - 36, oficina 504) y por su aporte solidario reciba un ejemplar del periódico Periferia y un libro de Crónicas de la Periferia.