Agitación y educación política del semanario Frente Unido

El semanario Frente Unido fue la publicación que acompañó al proyecto político del Padre Camilo Torres Restrepo, y con la cual se pretendió articular aspiraciones y dinamizar la contienda revolucionaria en 1965. Si bien tuvo una existencia fugaz (llegó apenas a trece números), adquirió un protagonismo inédito que merece ser reflexionado a la luz del presente, para comprender el impacto que despertó la propuesta del Padre Camilo en el país y los propósitos que acompañaron al semanario, y que a nuestro juicio fueron educar, agitar e informar, en clave de la construcción de una sensibilidad proclive a la lucha revolucionaria.

1965: un año de agitación política
En 1965 un hecho inédito se registró en Colombia. Un sacerdote que además fungía como investigador social y docente universitario, apenas conocido en ciertos círculos sociales, irrumpió en la vida política nacional, convirtiéndose en poco tiempo en un reconocido líder que, de la mano de la divulgación de un conjunto de tesis que cuestionaban el carácter antidemocrático del régimen que imperaba en el país, promovió la organización de distintos sectores en un frente político para producir un cambio radical de aquel sistema. A esta unión de fuerzas la denominó Frente Unido, la cual fue, sin duda, la expresión más acabada de la parábola política del Padre Camilo. Concebido como un bloque de poder capaz de ponerse a la cabeza de un proceso revolucionario, el Frente Unido surgió formalmente el 22 de mayo de 1965, reuniendo a sectores de las más diversas tendencias (izquierda tradicional, nueva izquierda, cristianos, no alineados, etc.), identificadas en la crítica al pacto oligárquico denominado Frente Nacional.

Entre mayo y octubre de 1965, es decir, desde el momento en que anunció la creación del Frente Unido hasta cuando decide vincularse a las filas del Ejército de Liberación Nacional, el Padre Camilo desarrolló una intensa agitación que contempló correrías por diversos departamentos del país. En reuniones, mítines y conferencias expuso sus planteamientos que se sintetizaban en el cuestionamiento, desde una lectura democrática radical, al sistema político con el que las elites bipartidistas controlaban el país y una crítica a los procederes de la izquierda, que solían estimular enfrentamientos y divisiones. Si bien la presencia del Padre Camilo fue corta, resultó rica en enseñanzas, algunas de las cuales continúan teniendo enorme relevancia.

Una de ellas es la tesis sobre la necesidad de constituir un frente de fuerzas políticas capaz de promover un nuevo país, con una democracia real, es decir, con una activa participación de los sectores populares en la conducción de sus destinos. En su interés por promover una sensibilidad revolucionaria, el Padre Camilo impulsó la creación de un medio impreso que se denominó Frente Unido, el cual a pesar de su corta existencia, expresó no solo el momento político al interior del campo de la izquierda del país, sino que cumplió un papel especial como actor movilizador, al convertirse en un instrumento para informar, educar y agitar a favor del proyecto político del padre Camilo.

Irrumpe el semanario Frente Unido
El 3 de julio de 1965, a su regreso de Lima, el Padre Camilo anunció la aparición de un periódico que tendría como propósito “la politización de la clase popular y la difusión de las ideas del Frente Unido”. El primer número apareció el 26 de agosto de 1965, agotándose pronto los 50.000 ejemplares que se editaron, lo que obligó a una nueva reimpresión en horas de la tarde. En la concepción del líder, el periódico debía ser financiado por las clases populares con su compra, porque como él mismo lo señalaba en las intervenciones públicas, la oligarquía no iba a financiar un periódico que estaba “destinado a derrotarla”. De hecho, el Padre Camilo se refería al semanario Frente Unido como “el periódico de la revolución”.

Las ediciones mantuvieron una regularidad entre el primer número (agosto 26) y el décimo número (octubre 28). El número posterior tardó más de una semana en salir (noviembre 18), y nuevamente hubo una demora en la edición del que vendría a ser el último número, que apareció un mes después de haber sido publicado el doceavo número. Dos razones explican estás interrupciones. En el caso de la primera, por las dificultades propias de la edición y publicación de este tipo de periódicos (escasez de papel, costos, etc.). En la segunda, por el hecho de que Camilo se había incorporado en octubre al ELN, y su ausencia, conocida al interior del Frente Unido, afectó el trabajo del equipo editor del semanario.

En las trece ediciones se utilizaron diversos formatos y en ellas escribieron miembros de las distintas agrupaciones que estaban vinculadas al FU, y que se articularon a las labores de distribución del semanario. También en la tarea de distribución, las denominadas brigadas estudiantiles cumplieron un papel destacado.

Educar, agitar, informar
En la concepción del Padre Camilo, el periódico debía tener propósitos estratégicos como servir para divulgar la plataforma del FU a lo largo y ancho del país, y especialmente entre los sectores populares; además, y esto es importante, debía contribuir a la generación de organización y aglutinar en torno a él a sectores sociales que estuviesen de acuerdo en lo fundamental: la unidad del movimiento popular. En ese sentido, el Padre Camilo advertía que el papel de una publicación debía ir más allá de informar, al considerar que la divulgación del semanario era en sí una “labor de trabajo político”, que haría posible organizar, financiar y capacitar políticamente al Frente Unido. Esto explica lo dicho por el líder revolucionario en alguna oportunidad: “(…) la distribución de nuestro semanario es una de las tareas inmediatas y vitales”, ya que permitirá “armar el aparato revolucionario necesario para que la clase popular se tome el poder”.

La educación política también fue un propósito especial del semanario. Incentivar el interés de los sectores populares por la política revolucionaria demandaba promover el ejercicio de la lectura y la difusión de concepciones sobre lo político de forma sencilla. Algunas secciones del semanario reflejan tal interés: Diccionario económico elemental, Trabajo político, Consignas, Cartas. También fueron publicados importantes documentos en las distintas ediciones, los cuales estaban redactados en forma sencilla. En la primera edición aparecieron cuatro textos: Plataforma del Frente Unido, Por qué no voy a las elecciones, Mensaje a los cristianos y Mensaje a los padres de familia. En cada una de las ediciones siguientes fueron apareciendo los otros mensajes: a los comunistas, a los militares, a los no alineados, a los sindicalistas, a los campesinos, a las mujeres, a los estudiantes, a los desempleados, a los presos políticos y a la oligarquía (estos cuatro últimos, no serían de la autoría de Camilo, advierten algunos biógrafos).

Por otro lado, desde el semanario se lanzaron consignas de acción, como la del boicot a El Tiempo durante la semana del 6 al 12 de octubre de 1965, para disminuir la circulación de ese periódico y así “tocar a la oligarquía donde más le duele: el bolsillo”. Y si bien la campaña no dio los resultados esperados, su existencia permite identificar un interés del Padre Camilo porque los sectores afines del FU divisaran la importancia política de los medios de información de los sectores dominantes en el país, y la necesidad de confrontarlos de distintas maneras: no acudir a sus productos e incluso destruirlos cuando existía la posibilidad, al tiempo que se fortalecía y ampliaba el medio de comunicación impulsado por el FU.

Finalmente, en el ámbito de la agitación, el semanario también cumplió un destacado papel. En este punto, la labor del semanario coincide con la concepción del tiempo revolucionario que tuvo el Padre Camilo, y que lo llevó a considerar la proximidad de un nuevo momento en la lucha revolucionaria en el país, y a demandar de los militantes del Frente Unido una preparación adecuada. Es por eso que en el semanario se dio prioridad a la información sobre los recorridos del Padre Camilo por distintas ciudades del país (notas acompañadas de fotografías de las concentraciones masivas), mostrando un creciente clima de agitación social y destacando la acción represiva del Estado como respuesta. Esta postura se evidenció también en la difusión de noticias relacionadas con la lucha guerrillera en América Latina y particularmente en Venezuela.

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Jose Abelardo Diaz

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