¿Qué puede aportar Bernie Sanders a la cultura política de los EEUU?

El circo, que es la campaña presidencial en los EEUU ha empezado. Sin embargo, este año las primarias y las asambleas en el campo democrático han mostrado una figura que está causando un remesón. Bernie Sanders, socialdemócrata y actual senador independiente del estado Vermont,  ha sorprendido tanto a los del partido Republicano como a los del partido Demócrata, tanto que hoy es competencia para Hillary Clinton, aunque ella probablemente será la persona elegida para representar a los Demócratas. Sanders a sus 74 años de edad está llenando estadios en sus apariciones públicas y en algunas encuestas de favorabilidad aparece por encima de Clinton. El mes pasado lo publicaron en la portada de la revista TIME, y aunque no hace propaganda por la televisión, ni  tiene respaldo de ningún congresista, ni recibe dinero de los grandes contribuyentes que inciden políticamente en el gobierno estadounidense, en el tercer trimestre reportó ingresos de 26 millones de dólares con un promedio de US$30 por donación, lo cual lo puso casi en el mismo nivel de Clinton.

 

Al respecto el senador manifestó: “Nuestra campaña es otro tipo de campaña. Es una campaña desde la base, diseñada no solo para elegir a un presidente de los EEUU, sino también para construir un movimiento político”.

Además, él no se encamina a hacer propaganda negativa, sino a manejar una campaña orientada en los temas del día. Ha llamado la atención sobre la necesidad de un fondo público para las elecciones y va mostrando el real poder de los millonarios, tanto en el proceso electoral como en el gobierno.

Sanders ha estado en el congreso y senado desde 1991, y es la persona como político independiente que más años ha estado sirviendo en ese organismo de los EEUU. Hace parte de la camarilla política del partido Demócrata, pero manifiesta que no se identifica con la manipulación del mismo por las corporaciones y la clase millonaria. Propone un sistema de salud universal, quiere fortalecer los sindicatos de los obreros (que se encuentran muy débiles en todo el país), y forzar a las corporaciones a reinvertir en los EEUU. Su política toca asuntos de veteranos, seguridad social para los de tercera edad; recortes al presupuesto del ejército para invertir en la educación; incrementar el salario mínimo a US$15 la hora, y en general velar por los derechos de los trabajadores. Una vez tras otra reafirma que, “los que trabajan 40 horas a la semana en los EEUU, no deberían estar viviendo en condiciones de pobreza”. Su discurso izquierdista lleva a muchos en la prensa a acusarle de estar convocando una guerra de clases, a lo cual ha respondido: “ya estamos en una guerra de clases en este país, los ricos más ricos, los pobres más pobres y la clase media desapareciendo durante los últimos 30 años”.

Durante su carrera política, Sanders ha sido activista socialista, respaldó a los Sandinistas en Nicaragua y en 1985 fue el único representante del gobierno estadounidense en ceremonias pro-Sandinistas en el país centroamericano. Actualmente está ejerciendo por segunda vez en el Senado después de haber sido reelegido en 2012 con el 71% de la totalidad de votos por el estado de Vermont. Sanders trae nuevos aires a los debates de campaña, pero por su discurso izquierdista hay mucha gente que se manifiesta en contra de él. No solo los Republicanos, también mucha gente de la izquierda.  

Para la izquierda radical, su decisión de hacer campaña en el partido Demócrata, juntarse con estos en pre-elecciones y encima comprometerse a no hacer campaña como independiente en caso de no ser elegido como candidato por este partido, lo hace ver como alguien vendido al sistema. Eso lleva a ser denunciado como un pastor de ovejas, o sea, alguien que hace campaña hacia la izquierda con el fin de llevarlos en manada a votar por Hillary, o quien sea, si él no es la opción. 

La izquierda radical que está dispuesta a hacer campaña electoral en los EEUU sigue con la esperanza de poner más partidos en la contienda electoral para cambiar el sistema bipartidista, sin embargo hacer esto es difícil, habría que empezar en muchos estados desde ya, y hacer campaña incluso para ganar la nominación de otros partidos dentro del tarjetón de candidatos para presidente. Esto sería una estrategia de largo plazo, porque si el candidato gana un porcentaje de votos después de estar en el tarjetón para presidente, hay estados donde este partido tiene derecho de participar siempre en las elecciones locales y nacionales y así impactaría el sistema bipartidista. Para esta izquierda, Sanders debería comprometerse a llegar hasta las elecciones representando o respaldando un tercer partido, para no perder la ola de gente progresista que puede cambiar el acceso al tarjetón y la votación final.

Los de la izquierda radical que no están dispuestos a hacer campaña dicen que las elecciones son una diversión de la organización de base y que los  activistas no deberían perder ni plata ni tiempo en este proceso, ni a favor de Bernie, ni de nadie; deberían continuar el camino con las bases como si no fuera época de elección ya que el proceso de campaña para presidenciales como mínimo dura dos años. Además dicen que esto no tiene sentido porque desde la Casa Blanca no va a poder cambiar nada.

Él mismo entiende que si gana la presidencia, tampoco va a salvar a los EEUU; ya en un discurso en las primarias en Iowa dijo: “... no importa quién se elige como presidente, esa persona no va a poder enfrentarse con los enormes problemas a los cuales nos estamos enfrentando las familias obreras de nuestro país. No va a poder cambiarlos por el poder de las corporaciones en los EEUU, por el poder de Wall Street o el poder de donantes a la campaña, que son poderes demasiado grandes que ningún presidente sólo puede confrontar. (…) Es por eso que esta campaña es para decir fuerte y claramente que no es para elegir a Bernie Sanders, sino para construir un movimiento político de base en este país”.

Hay que ver las elecciones y la temporada electoral como estrategia. Bernie puede llegar a las masas aprovechando su posición en uno de los dos partidos reconocidos por el sistema. Hay estados donde la izquierda radical puede votar por Bernie en las primarias, y después votar por sus propios partidos en la elección general,  ¿Realmente qué perdemos si uno de los partidos en un sistema de dos, gira más hacia la izquierda? Más importante de si él es bastante socialista, o si debe estar representando a un tercer partido, es lo que puede hacer en este momento que está posicionado, ya que desde las campañas bien hechas, salen ideas, y las ideas socialistas de Bernie Sanders son necesarias en la esfera pública estadounidense.

Modificado por última vez el 28/04/2016

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