Periferia

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Wednesday, 16 November 2016 19:00

Reseña: La concepción americana del bien común

La concepción americana del bien común es un libro escrito por Jaime Celis Arroyave, que analiza el hilo conductor de la historia de nuestro continente, desde sus verdaderos orígenes, los indígenas, hasta nuestros días; hilo conductor que se refiere a la lucha entre la concepción del bien común, desarrollada por los pueblos originarios, durante miles de años (el mayor aporte de América a la humanidad), y la concepción de la codicia particular, impuesta violenta y engañosamente por los invasores eurocristianos, a partir del siglo XVI. Por tanto, un balance de la rebeldía que hemos construido los pueblos americanos durante cinco siglos de resistencia a los diferentes imperialismos, que ha devenido en una corriente de avanzada, fundamento de nuestra inaplazable liberación.

En la presentación, el autor dice:

“América, a lo largo de su milenaria historia, que parte de los pueblos indígenas, ha construido su propia experiencia, su propia cultura y, esta, a pesar de la enorme influencia externa, a partir del siglo XVI, principalmente europea, sigue siendo americana, es decir, única; pero, a la vez, forma parte del bagaje cultural del mundo, con el que se interrelaciona dialécticamente y al que le ha aportado importantes elementos. Sin embargo, sigue teniendo, como los demás países y continentes, su propia identidad, la cual debe ser entendida para poder impulsar los cambios más acertados.

Precisar la singularidad de América, sin subjetivos regionalismos, es, además de recuperar y darle significado a sus valiosos aportes a la cultural mundial, encontrar el camino acertado para su transformación al servicio del bien común”.

Y en otros apartes dice:

“Con la concepción indígena del bien común se inició tanto la historia de América como la de su proceso revolucionario que nos llevará a una sociedad integral, plena, equitativa soberana y en paz, para el buen vivir”.

“El pueblo americano tiene su propio y original discurso, expresado por millones de bocas y de ejemplos a lo largo del continente y de su historia; este discurso cuenta con una matriz: el bien común, la cual tiene presencia, gracias a nuestros pueblos indígenas, desde el principio de los tiempos”.

El libro puede conseguirse en la sede del periódico Periferia, en algunas de las principales librerías de Medellín, o llamando a su autor, al teléfono 3146020150.  

    

 

Wednesday, 02 November 2016 19:00

Una nueva oportunidad para la paz

Algunas caras nuevas en la delegación oficial de paz de la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional, hacen prever que los “elenos” estarían preparados para enfrentar con seguridad y suficiencia la fase pública de las conversaciones de paz con el gobierno de Colombia, que iniciarían el 27 de octubre en la ciudad de Quito, en temas como los de género, diversidades étnicas, paramilitarismo y víctimas, que han sido el corazón de las polémicas en los acuerdos de La Habana por cuenta de los mensajes engañosos impulsados por el Centro Democrático.

Una figura de mujer, desconocida para casi la totalidad de los televidentes que observaron en vivo la transmisión del anuncio de la fase pública entre el ELN y el gobierno, es uno de esos nuevos rostros. Se trata de Consuelo Palacios, una joven de ascendencia afrodescendiente, quien militó en el movimiento social y político A Luchar en los años 90 en la región antioqueña.

Consuelo se vinculó desde muy joven a A Luchar y ante la persecución, los asesinatos y el exterminio al que fue sometida su organización social a manos de los organismos de seguridad y armados del Estado colombiano, tuvo que huir. “Luego cuando se incrementó toda esa persecución me vinculé a la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos, ANUC, pero esta organización también fue prácticamente exterminada, entonces ya no tuve otra opción que irme para la montaña para preservar mi vida y continuar mi proyecto revolucionario, empuñando las armas del ELN”.

Frente a las preguntas por el presunto maltrato que reciben las mujeres en la guerrilla y la condición de desigualdad a las que son sometidas, Palacios manifiesta: “el ELN tiene una política de igualdad de género en el desarrollo del trabajo, en las oportunidades y el crecimiento como militantes. La conducción estratégica de la organización respalda la participación y el desempeño de la mujer en el liderazgo social y político. Nunca he recibido maltratos; tenemos un código de funcionamiento, una normatividad que regula el trato entre compañeros y no se permite el maltrato o violencia contra las mujeres, este código interno penaliza este tipo de maltratos”. Lo que pasa, dice Consuelo, es que el régimen sataniza la participación de la mujer como líder y como revolucionaria, entonces a través de los medios masivos deja ver que allí en la guerrilla la mujer se prostituye, la maltratan o la hacen abortar, pero según ella, en el ELN no es así.

Consuelo Palacios llegó a la delegación por sus capacidades según dice, nadie le regaló nada. En el ELN hay varias mujeres que están en la línea de mando, y no solo será ella la que participe en el proceso desde la delegación, son varias mujeres que apoyarán diferentes campos en esta negociación de paz. Como ella viene del trabajo político y social, considera que tiene capacidad para abordar temas en este campo y en el de participación política y el debate de género.

En las imágenes de Telesur y en las fotos de los diarios y de las redes sociales, aparecen junto a Consuelo dos hombres, uno de ellos, el más joven, es Bernardo Téllez. Es un campesino caribeño nacido en el departamento del Cesar, quien también dio sus primeros pasos en la lucha revolucionaria en los procesos sociales. “En 1987 en el contexto del paro costeño estuve en un núcleo de colaboradores clandestinos, posteriormente me incorporé con tan solo 17 años. Luego el paramilitarismo conociendo mi vinculación a la guerrilla secuestró a mis padres y los tuvieron cautivos por más de un año. En esa época los paramilitares utilizaban toda la información de los organismos de inteligencia del ejército y la policía para golpear no solo a los guerrilleros sino especialmente a sus seres queridos, con el fin de doblegarlos. Por fortuna mis padres fueron dejados en libertad por mediación de la Cruz Roja, hacia el año 97. Pero años después en el 2005, los paramilitares asesinaron a mi único hermano, un campesino que no tenía ningún vínculo con la guerrilla”, concluyó Bernardo.

Frente a las condiciones y características que diferencian esta negociación de otros esfuerzos realizados en años anteriores, Téllez señala que en esta oportunidad pareciera que en la sociedad existen intenciones de paz verdaderas, “viene creciendo un fuerte anhelo por encontrar una solución política al conflicto social y armado, pero se requiere de la capacidad del proyecto social y de las organizaciones populares que puedan catapultar una propuesta de paz y participación política que sea imparable”.

Téllez considera que todo esto se puede dar si hay voluntad del ELN, si hay participación del pueblo en la construcción de la paz, y en especial si hay la voluntad por parte del Estado, sus gobernantes y el régimen, de sacar la violencia y la guerra sucia de la lucha política y de ideas. Si es así, si el ELN en su exploración observa que las condiciones están dadas, estaría dispuesto, según Téllez, a posibilitar que las armas se vayan dejando y así pasar a la lucha política sin armas.

El tercer integrante de la delegación, que no es nuevo en el ELN, es Gustavo Martínez. Este hombre es realmente un baluarte del ELN en la lucha contra el paramilitarismo. Martínez ha desarrollado su vida guerrillera en diferentes frentes, pero el que más conoce de sus proezas es el Darío Ramírez Castro, con influencia en el departamento de Antioquia y la parte sur de Bolívar.

Martínez manifiesta que conoce casi hasta el último palmo de esas regiones y que allí junto con el comandante Alape del secretariado de las Farc confrontaron durante muchos años la arremetida del paramilitarismo, descaradamente apoyada por las fuerzas militares. Dice que a estos les proporcionaron más de dos mil bajas, y recibieron también en sus filas por lo menos a 500. Martínez es un hombre inteligente, de un gran olfato político, con intereses culturales profundos y con alcances comunicativos altos. A pesar de estar curtido en la guerra, tiene una inclinación al diálogo y a la comprensión de los fenómenos de la violencia desde el punto de vista humanista y sociológico.

El 27 de octubre el ELN y el Gobierno de Colombia tendrán una oportunidad para inyectar optimismo a la nación a través de este proceso que da paso a la fase pública. Serán por lo menos 30 los insurgentes que integrarán el equipo o delegación de paz, y 10 de ellos estarán en la mesa como principales y suplentes. Es posible que este proceso se inicie con un pacto de cese del fuego y con unos gestos de carácter bilateral para darle confianza a las partes. Ya el ELN inició la entrega de retenidos y probablemente este gesto sea respondido de la misma manera por el gobierno dejando en libertad o como gestores de paz a varios de sus miembros presos en las cárceles. Esta fase pública iniciará abordando el primer punto de la agenda, “Participación de la Sociedad”, y el 5F, que trata sobre acuerdos humanitarios. Ojalá esta sea otra oportunidad para la paz en Colombia.

Wednesday, 02 November 2016 19:00

Editorial 122: Tierra abonada

Un huracán pasó por Colombia y causó toda clase de desastres. También dejó tierra fértil abonada para sembrar con los excluidos, los escépticos y los oprimidos. El huracán del NO tocó tierra firme el 2 de octubre y aún no se sabe cuántos muertos dejó ni cuántos más causará, tampoco el número de corazones solidarios que despertó, ni los nuevos vientos huracanados y tormentas salvajes que desató.

Las últimas semanas que hemos vivido los colombianos y colombianas hacen parte de una obra de suspenso, seguramente tenebrosa y perversamente calculada por las élites que encabezan los oligarcas y terratenientes, para desarmar y desmovilizar totalmente gratis a uno de sus mayores contradictores. Los resultados apretados del plebiscito dejarían en un verdadero paraíso a las oligarquías para seguir promoviendo un Estado atrasado, conservador e injusto, en medio de una paz neoliberal y con una oposición armada reducida drásticamente.

Piensa mal y acertarás, dice un sabio dicho. A eso nos han acostumbrado los políticos y las clases que se han aplastado por más de dos siglos en el poder y que se niegan a levantarse para que otros se sienten, o mejor para que despedacen ese cómodo sillón y se pongan a trabajar en beneficio de una nación lacerada por tantos golpes, engaños y crueldades recibidas. El imperialismo, la comunidad internacional, los garantes y los financiadores harían parte del reparto de la fina obra tejida con filigrana. “¡Qué pena, qué pesar!, –dirían todos al unísono– nos esforzamos tanto, pero lamentablemente el mismo pueblo en su máxima democracia dijo NO a los acuerdos. Nada podemos hacer”.

Y en este estado de cosas, tal como pasó en 1957, el país se salvaría con un gran pacto de élites. Al fin y al cabo una ya tiene premio Nobel y la otra está viva y coleando para jugar de nuevo en la presidencia hacia el 2018, o por lo menos en dicho pacto para gobernar. Todos veremos avanzar las reformas en contra del pueblo sin que ninguna de estas dos partes mueva un dedo para frenarlas.

Pero el diablo es puerco, también dice el refrán popular. Y lo que se pierde por un lado se gana por otro. El nivel de unidad y movilización provocado por lo que sería un gran engaño al proceso de paz generó la salida a la calle de cientos de miles de colombianos y colombianas, y en estos próximos días podría crecer exponencialmente. A pesar de que muchos de los que se movilizan solo quieren que se respeten los acuerdos de La Habana, otros sectores han planteado salir contra la reforma tributaria, la ley Zidres y las demás reformas arbitrarias e injustas que se aprobaron o se cocinan en el Congreso de la República.

Las propuestas que van tomando fuerza y que se han escuchado en boca de los más disímiles actores políticos hablan de impulsar un Gran Diálogo Nacional por la Paz y contra el pacto de élites. Se habla de formas democráticas de participación como cabildos abiertos, asambleas populares, mingas de pensamiento, etc., en donde la ciudadanía y los sectores de toda clase pongan a jugar sus propuestas de paz, encaminadas a superar asuntos sociales y cotidianos como el pésimo sistema de salud, el costo de la educación y la ruina en que se encuentra la universidad pública, los altos costos de los servicios públicos, la tragedia ambiental, la pobreza y la desnutrición en la que viven millones de personas en Colombia, entre otros. Tal vez estos temas y asuntos serían los que estaban esperando los 22 millones de colombianos y colombianas que no ven en las urnas ninguna posibilidad para mejorar su crítico nivel de vida.

Un elemento en favor de estas iniciativas es que los mismos sectores y comunidades que se sumen a estos procesos de participación y movilización se representarían a sí mismos y no serían suplantados por los partidos tradicionales y tampoco por otras formas organizativas. En suma, los efectos negativos de los resultados del plebiscito, estarían provocando toda una suerte de proceso constituyente en donde por primera vez en la historia el pueblo caminaría hacia la construcción de su propio futuro.

Es tierra abonada para las organizaciones comunitarias, sociales y populares de todas las tendencias políticas, que siempre han hablado de organización y trabajo desde la base. Un momento para dejar de hablar tanto y actuar en consecuencia y coherencia con el contenido de sus discursos.

A este panorama se le suma el reciente anuncio del Ejército de Liberación Nacional, ELN, de instalar este 27 de octubre la fase pública de conversaciones con el gobierno en Quito- Ecuador, cuyo primer punto de la agenda habla justamente de la participación de la sociedad en la construcción de la paz. Uno de sus máximos líderes y jefe de la delegación de paz de esa guerrilla, planteó en la entrevista concedida a Telesur el sábado 15 de octubre, que la responsabilidad de trabajar por la paz y por su propio destino está en la sociedad misma, e invitó a todas las iniciativas sociales y políticas, y en especial al 63 % que no participó en el plebiscito, a que se apropien de esta propuesta.

Es un momento para trabajar como verdaderas hormigas, de manera laboriosa, colectiva y coordinada. Como dice la canción de la agrupación Calle 13,  “Aquí llegaron las hormigas, vamos conquistando tierras enemigas. Invisible, silenciosa y simultánea, toda la invasión es subterránea. Sin disparar al aire, sin tirar misiles, sin tener que matar gente usando proyectiles, la guerra la peleamos sin usar fusiles. Somos muchos hermanos con muchos primos, la familia es grande porque nos reproducimos”.

"Vamos por una Paz Completa” puntualizó el Presidente, Juan Manuel Santos,  en su alocución de este lunes después del anuncio de la instalación de la fase pública de negociación entre el Gobierno de Colombia y el Ejército de Liberación Nacional -ELN-, realizado desde la Casa Amarilla en la ciudad de Caracas, Venezuela.

Tres años duraron los diálogos exploratorios entre el Gobierno de Colombia y la guerrilla del ELN, ya el pasado 30 de marzo ambas partes habían anunciado el acuerdo de diálogo para la paz de Colombia, reconociendo que “la paz es un bien supremo de toda democracia, y con el objetivo de ponerle fin al conflicto armado, erradicar la violencia de la política; ubicando en el centro del tratamiento a la situación de las víctimas; y avanzar hacia la reconciliación nacional mediante la activa participación de la sociedad en la construcción de la paz estable y duradera”. La agenda de este proceso consta de 6 puntos: 1. Participación de la Sociedad en la Construcción de la Paz, 2. Democracia para la Paz, 3. Transformaciones para la Paz, 4. Víctimas, 5. Fin del Conflicto Armado y 6. Implementación.

 Con la participación de cuatro delegados del Gobierno Nacional y cinco del Ejército de Liberación Nacional -ELN-, ambas delegaciones comunicaron que  instalarán el próximo 27 de Octubre en la ciudad de Quito, Ecuador, la  fase pública de negociación. Estos diálogos iniciarán con el punto de “Participación de la Sociedad en la Construcción de la Paz”, donde se plantea que será: primero,  en función de iniciativas y propuestas, que hagan viable la paz, en el curso y contexto de este proceso, segundo, sobre los temas de la agenda y tercero, un ejercicio dinámico y activo, incluyente y pluralista, que permita construir una visión común de paz que propicie las transformaciones para la nación y las regiones.

De igual manera se acordó iniciar con el proceso de liberación de personas retenidas por esta guerrilla  antes del 27 de octubre (2 casos), el comandante Pablo Beltrán Jefe Negociador de esta guerrilla manifestó la voluntad que se tiene para demostrar un ambiente favorable a la paz. Ambas partes se comprometieron a partir de la fecha a realizar otras acciones y dinámicas humanitarias en favor del anhelo del pueblo colombiano. Ambas delegaciones agradecieron a los países garantes Venezuela, Ecuador, Cuba, Chile y Noruega por el apoyo en este proceso tan importante para el pueblo colombiano.

Por su parte, el Presidente Juan Manuel Santos en su alocución se dirigió a las y los colombianos, expresando que: “hoy tenemos una gran oportunidad para lograr una paz no sólo estable y duradera, sino más amplia y más profunda“, calificó el inicio de las conversaciones como una buena noticia y reconoció como fundamental para el proceso la liberación de las personas retenidas por esta guerrilla. El Presidente finalizó su intervención planteando que ahora con la nueva mesa se fortalece el anhelo de paz y ésta será una paz completa y después de leer una carta entregada por una niña de Bojayá el día de ayer en su visita, Santos llamó,  por los niños y niñas y el futuro de Colombia, a construir la paz.

Los derechos a la verdad y al esclarecimiento de los sucesos ocurridos en el marco de los conflictos armados en el mundo, se han convertido en derechos de suma importancia para transiciones exitosas, puesto que en ellos se encuentra el objeto central de la reparación: la dignificación de las víctimas mediante los relatos que den cuenta qué pasó con sus familiares y por qué les ocurrió a ellos, en pro de la garantía que aquello jamás vuelva a ocurrir.

Diferentes académicos, investigadoras e investigadores han ido construyendo diversos relatos sobre los orígenes, desarrollos y consecuencias del conflicto armado en Colombia, intentando comprender y esclarecer los sucesos de violencia que ha vivido el país. El Acuerdo entre las FARC y el Gobierno de Colombia ocupó un punto completo a las Víctimas y es nodal para entender lo acordado.

María Emma Wills, una de las investigadoras más importantes en este tema, asesora del Centro Nacional de Memoria Histórica y quien participó con un ensayo para la Comisión Histórica titulado “Los tres nudos de la guerra colombiana: un campesinado sin representación política, una polarización social en el marco de una institucionalidad fracturada, y unas articulaciones perversas entre regiones y centro”, conversó desde Cartagena con el equipo de Periferia sobre los orígenes del conflicto armado, la participación de las víctimas en el proceso de paz y los retos en el posacuerdo.

¿Considera que las víctimas han estado realmente en el centro del proceso de diálogo?

Si todos nosotros recordamos como fue el proceso de negociación en La Habana, sabemos que en algún momento tanto los negociadores del Gobierno como de las FARC, acordaron que iban a recibir a víctimas del conflicto, víctimas de todos los actores del conflicto en La Habana. En ese momento cuando se inician el viaje de 20 víctimas cada mes o cada tres semanas tenemos una transformación que ocurre en la mirada de quienes estaban allá, porque lo que llevan los testimonios de las víctimas es, de manera descarnada, una forma de contarle a los negociadores los impactos de la guerra en vidas humanas, en términos de violaciones a los derechos humanos, masacres, desapariciones forzadas, secuestros. Escuchar a una víctima es realmente transformador porque la víctima te relata una historia no desde un protocolo ideológico o político, sino realmente desde una experiencia sentida, vivida, cotidiana. Eso envía un mensaje pedagógico a quienes estuvieron en la mesa, que entendieron que la negociación no era sólo una negociación política entre dos actores confrontados sino que había también un imperativo moral de acabar con la guerra, pues tenía unos costos humanos vergonzosos para todos nosotros, no importa de que orilla vengas. Esta mañana alguien me decía que a partir del momento en que llegaron las víctimas ambas partes dijeron: no nos paramos de la mesa sin haber firmado pues entendemos que es un imperativo para todos nosotros.

Algunas de las reflexiones que quedan es que quizá este Acuerdo no llega a esclarecer los orígenes del conflicto, ¿qué piensa usted frente al tema del esclarecimiento y la verdad en todo el proceso de negociación?

Hay varios momentos. Primero, hay que reconocer que la academia colombiana y las organizaciones de víctimas y de derechos humanos tienen enormes archivos y han ido, a medida que avanza el conflicto, esclareciendo lo ocurrido en Colombia. Entonces, no es que con los acuerdos se inicie el proceso de esclarecimiento pues ya inició hace mucho tiempo con estas organizaciones que han teniendo enorme cuidado con sus propios archivos para legarle a las generaciones futuras las tareas de esclarecimiento que ellas han emprendido. Luego con la ley de justicia y paz del 2005, el Estado colombiano recibe un deber: el deber de memoria. Ya no sólo las organizaciones y la sociedad civil tienen el encargo de no dejar perder esa memoria, de no dejarla en el silencio, sino que ahora también tenemos al Estado comprometido con el deber de memoria y se crean varias instituciones, en particular el Centro Nacional de Memoria Histórica que tiene como mandato dignificar a las víctimas y el esclarecimiento histórico y ambas vienen con archivos que se deben proteger como patrimonio público.

Y puntualmente, en cuanto a la Comisión Histórica de los 12 investigadores y los 2 relatores ¿llegan a concluir algo en común?

Luego como parte del pacto de las negociaciones, las dos delegaciones acuerdan constituir la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas, en la que se propone al país una serie de ensayos con hipótesis sobre los orígenes del conflicto armado, cuáles fueron las condiciones que lo hicieron perdurar durante tantas décadas y qué degradó ese conflicto armado. Entonces tuvimos 12 miradas que le propusieron distintas hipótesis al país sobre esas preguntas.

Esas reflexiones y visiones sobre el conflicto armado ¿en qué coincidieron?

Si hubo coincidencias. En muchos de los ensayos se menciona el problema de la tierra y el problema del sectarismo político. Hay variaciones y hay distintos énfasis pero creo que esos dos hilos, el factor tierra y el factor sectarismo e intolerancias, están en la mayoría de los ensayos.

¿Y cuál es su posición frente a eso?

Pues yo considero que el problema de Colombia viene desde el siglo XIX, es decir antes de los años 20 del siglo XX donde hubo una gran movilización de campesinos, agraria y sindicalista. Cuando nos constituimos como república independiente hubo una serie de condiciones que configuraron una trayectoria muy compleja distinta a la de otros países de América Latina. Se construyeron en Colombia los partidos políticos, y esos partidos en medio de un contexto de enorme precariedad estatal: no había fisco, no había ejército nacional, no había mercado. Eso llevó a que los partidos fueran más poderosos que el Estado, que no fue garante de derechos sino un Estado o liberal o conservador. Cuando tienes un Estado metido en la política pues es incapaz de contener los conflictos porque es parte del conflicto. Para que el Estado sea garante de los derechos humanos y democrático tiene que ser un Estado lo más imparcial posible frente a los actores en conflicto; acá eso no lo teníamos y fue lo que nos metió en un lío. Los partidos hicieron que la nación colombiana surgiera escindida: había una nación liberal y otra conservadora. Pasamos al siglo XX de manos de la regeneración tratando de sacar al Estado de las pugnas políticas y regionales, pero ahí no resolvimos el sectarismo, sino que lo anclamos al Estado aún más por el Concordato; es problemático que el Estado se convierta en Estado religioso, convirtiendo el conflicto entre buenos y malos.

Bueno para terminar y a propósito de la construcción de paz en los territorios ¿hay alguna diferencia entre solución política al conflicto armado y paz?

Si total. El Pacto Político es apenas un inicio que nos da un marco de acción. La paz es un proceso social y cultural mucho más profundo en el cual nosotros tenemos que cambiar el chip, como bien lo dijo el General Mejía, y aceptemos que los adversarios se tienen que tratar como opositores legítimos y nunca convertirlos en enemigos absolutos de nuestras posturas cuando son disidentes de nuestras posturas.

Sunday, 25 September 2016 19:00

Paz Colombia llegó a Cartagena

Previo a la ceremonia protocolaria en la cual se firmará el Acuerdo de Paz entre el gobierno colombiano y las FARC, encabezado por Juan Manuel Santos y Rodrigo Londoño, la ciudad de Cartagena vive un ambiente de optimismo ante la llegada de muchos representantes de países aliados del proceso, organismos internacionales e invitados especiales. También desde las regiones de Colombia llegarán representantes de las organizaciones de víctimas y organizaciones sociales, universitarios, líderes sindicales y los gobernadores de los 32 departamentos del país.

Se espera que durante el evento, que tendrá una duración aproximada de 70 minutos, haya un homenaje a las víctimas y las intervenciones de Ban Ki-Moon Secretario General de la ONU, Juan Manuel Santos y Rodrigo Londoño.

Pero también han llegado ciudadanos por sus propios medios desde diferentes regiones, entre ellos, Paz Colombia Duque, quien en la mañana del domingo llegó en un bus desde la ciudad de Medellín. Nos encontramos con él y conversamos, quien con su habitual traje, recorría las calles del centro histórico de Cartagena.

¿Cómo ve el proceso de paz?

Yo soy Paz Colombia Duque, me cambié el nombre hace 38 meses. Llevo un proceso de amor, paz y tolerancia, de desapego a lo material, ya conseguí mi paz que ahora necesitamos los colombianos y el mundo entero. Estoy apoyando este proceso de paz en Colombia para acabar con esta guerra absurda, ya que por medio del conflicto armado durante 52 años no se pudo lograr el fin de ambos bandos. Yo le digo sí a la paz, sí a la desmovilización, luego se tendrán que ganar un voto con una lucha muy intensa. No queremos que bombardeen más la selva donde mueren muchos animales y se destruye la naturaleza, para que no hayan más minas antipersonas, para que los colombianos no nos sigamos matando entre sí.

¿Cuál es la intención de estar presente hoy en Cartagena?

Bueno, estar mañana en el día histórico en la firma del Acuerdo, que será un paso más caminando por el Sí a la paz.

¿Cómo hizo para llegar hasta acá?

Me tocó trabajar muy duro para ahorrar unos pesos y poder desplazarme. Me vine en bus durante más de 13 horas de viaje y vamos a ver como pasamos el resto de la semana. 

¿Qué mensaje envía usted a los colombianos para su participación en el plebiscito del 2 de octubre?

Yo les digo que voten el Sí, no tengan miedo, el Sí no les dará la presidencia como dicen muchos que están desinformando. El sí es para que se desmovilicen, es muy diferente cuando lleguen las votaciones electorales, ahí cada colombiano decidirá y tomará su decisión.

 

Monday, 19 September 2016 19:00

Editorial 121: Vamos por más

Después del entusiasmo que nos produjo la etapa de la vuelta España del 10 de septiembre y de sacarnos el nudo de la garganta provocado por la alegría de ver a Nairo Quintana, a Darwin Atapuma y al Chavito brindar lecciones de ciclismo en Europa; después de leer las crónicas que recuerdan a Nairo en su pubertad sembrando papa y repartiendo domicilios en bicicleta o en su adolescencia compitiendo y peleando en las carreteras boyacenses con los muleros, caemos en cuenta que estas historias también hacen parte del ambiente propicio que necesitamos todos y todas en estos momentos políticos para meternos más en la construcción del proyecto de país que queremos. Además, resaltar a Nairo y Esteban Chávez es importante no solo por sus antecedentes humildes o populares sino porque han sido capaces de expresar, a pesar de su fama, su simpatía por las causas sociales y por la paz, cosa que la mayoría de famosos no hacen para evitar compromisos que pongan en riesgo sus intereses económicos.

Y esta reflexión se afianza después de leer la columna de William Ospina titulada “Votar sí: la hora de la Franja Amarilla”, publicada en El Espectador también este 10 de septiembre. Ospina nos ayuda a quitarnos de encima la preocupación que tenemos muchos en estos momentos frente a la decisión que debemos tomar ante el plebiscito. Decir Sí o No a los acuerdos que firmarán el 26 de septiembre en Cartagena el gobierno y las Farc. También nos ayuda el escritor a los que tenemos reproches o críticas a esos acuerdos, a expresarlos con toda claridad sin sentir con ello que estamos atacando la paz ni sumándonos a la ultraderecha guerrerista. Ospina nos apoya con su escrito a los que tenemos críticas a los acuerdos y sin embargo votaremos en favor del Sí, porque consideramos que hay que ir por más.

Este ambiente revuelto entre política, polémica y orgullo por ser compatriotas de los escarabajos, nos dio fuerza para compartir este pronunciamiento que surgió del segundo seminario metodológico y político de la Mesa Social para la Paz, una iniciativa que busca generar la participación de la sociedad en la construcción de la paz y en el proceso que está pendiente por instalar de manera oficial entre el gobierno y el ELN. Este seminario que justamente se desarrolló en Bogotá el 9 y 10 de septiembre, arrojó expresiones de este tenor:

Los anhelos de paz de la sociedad colombiana se miden también por los niveles de felicidad expresados en los rostros de su pueblo. Y estos niveles aún se encuentran bajos, los rostros cuarteados de los más humildes no pueden expresar sonrisas porque en sus ollas no hay comida, porque en los hospitales no hay medicina ni servicio, porque sus niños y niñas tienen que trabajar en vez de ir a la escuela. Porque para ellos no hay casa en dónde soñar, su techo en millones de casos son las estrellas, y los arropa el frío.

Para que un pueblo tenga felicidad y paz, se requiere más que un acuerdo de dejación de armas, más que unas pequeñas reformas rasgadas al egoísmo del oligarca, más que un pedazo de tierra condicionada, más que un perdón arrancado a las malas al Estado criminal, y más que un espacio estrecho lleno de obstáculos para jugar a la democracia.

También para que haya paz y felicidad se deben dejar correr las aguas de los ríos sin permitir que mueran en las represas, sin que estas sirvan para quebrarle las entrañas a la tierra o laven el veneno que se vierte sobre millones de toneladas de tierra, que antes eran montañas en donde corría el viento y la vida.

Ese torrente que durante siglos ha impulsado la fuerza de nuestra resistencia seguirá a pesar de todo. Y sumarán en su camino las luchas y los logros de otros, y los acuerdos de otros serán ventanas por donde penetren nuestros anhelos, y les diremos que Sí a pesar de todo, y sobre ellos nos impulsaremos también para seguir construyendo, para llenar los vacíos que están por llenar, para ir por más.

Nuestra batalla sigue. Es grande, y en ella el triunfo es sobre todo ético, es moral, es por las víctimas y por la verdad. Para las víctimas del Estado y sus agentes su verdad vale tanto como revivir a sus muertos, encontrar a sus desaparecidos, o recuperar su pedazo de tierra. La verdad y el perdón tendrán algún sentido para los oprobiados cuando sea sincero y no una exigencia legal o un simple acto demagógico del agresor, porque solo quien ha sufrido vejámenes sabe descubrir en los ojos del victimario el valor de su arrepentimiento; eso ayuda a curar el alma. Además no sirve que sea solo la víctima la que conozca el relato y la responsabilidad del agresor; la verdadera reparación está en la verdad histórica que nos permita conocer sus razones y el victimario se avergüence de estas.

Alguna vez alguien preguntó con pesimismo si habíamos hecho algo bien y la respuesta nos golpeó en los rostros; esta estaba al frente de nuestros ojos. Lo mejor que hemos hecho y debemos seguir haciendo es existir y seguir luchando, y avivando la llama de la rebeldía y del humanismo en donde esta se apague o en donde sea posible encenderla.

Y a eso nos convoca este encuentro. A llevar el calor de nuestra lucha a cada rincón de la sociedad, para que esa llamarada contagie de calor todos los escenarios de la fría pobreza y queme la amargura de los áulicos de la guerra y el egoísmo. Vamos por más.

Monday, 29 August 2016 19:00

Fotoreportaje: Las grietas del retorno

Fotografías: Periferia

Alguna vez ellas albergaron en su lecho y calor campesinos que con su amor y fuerza de trabajo día a día araron la tierra, cuidaron gallinas, amaron la vida, soñaron con un mejor país en el campo; en el territorio digno de la libertad. Pero por diversas razones; la guerra, la desigualdad, el abandono del Estado, la marginalidad, hicieron que aquellas casas donde vivían quedaran atrás en el largo y azaroso camino de los campesinos en Colombia. El tiempo las fue convirtiendo en ruinas y con grietas profundas para el retorno, difíciles de curar para todos y todas.

 

 

Cuatro indígenas  Awá y tres líderes campesinos del Comité de Integración del Macizo Colombiano – CIMA- fueron asesinados entre el viernes 26 y lunes 29 de agosto del presente año. Esta situación pone en alarma al movimiento social y defensores de Derechos Humanos, pues dichos sucesos ocurren tras la firma del acuerdo final de paz entre el gobierno nacional y las FARC – EP.

 

Tumaco y Barbacoas, Nariño

Camilo Roberto Taicus Bisbicus tenía 50 años y era líder indígena del resguardo Hojal la Turbia, ubicado en el municipio de Tumaco, Nariño, y también hijo de los fundadores de la Organización Unidad Indígena del Pueblo AWÁ – UNIPA. Actualmente era orientador del Centro Educativo de la comunidad de Hojal e incansable luchador por garantizar la pervivencia del pueblo indígena Awá y su cultura. El pasado 26 de agosto, mientras Camilo iba de regreso a su resguardo, dos sicarios en moto acabaron con su vida sin explicación alguna. Inmediatamente los Awá se declararon en Asamblea Permanente, exigiendo las medidas de protección necesaria. 

Pero el desconcierto de este pueblo no terminó ese día. El pasado lunes 29 de agosto, mismo día del sepelio de Camilo, fueron asesinados en circunstancias similares los hermanos Luciano y Omar Alberto Pascal García de 21 y 23 años respectivamente,  mientras se desplazaban hacia el resguardo Hojal la Turbia. Además, este mismo día apareció sin vida y con signos de tortura el cuerpo de Diego Alfredo Chirá Nastacuas de 24 años, quien un día antes había sido llevado a la fuerza por un grupo de hombres, en el punto La María del Resguardo La Faldada, municipio de Barbacoa.  

El pueblo Awá  es sujeto de medidas especiales por parte de la Corte Constitucional y medidas Cautelares por la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos – CIDH, y estos no son los únicos asesinatos cometidos a sus integrantes en los últimos años. Por eso, ante los hechos la Organización Nacional Indígena de Colombia  y la UNIPA convocaron a Minga humanitaria en este territorio, planteando el interrogante: “¿Cómo se concibe la Paz para Colombia, si no hay paz para los pueblos Indígenas?”.

 

Almaguer, Cauca

Joel Meneses Meneses era líder histórico del Comité de Integración del Macizo Colombiano –CIMA– en el corregimiento de La Herradura, así como dirigente del Proceso Campesino e Indígena de Almaguer –PROCAMINA–. Nereo Meneses Guzmán, era igualmente integrante de PROCAMINA y líder de la vereda Garbanzal. Y Ariel Sotelo era parte de la comunidad de La Herradura. El pasado lunes 29 de agosto, los tres se dirigían en vehículos de transporte público hacia el mercado del corregimiento de Llacuanas, cuando hombres armados con uniformes militares y armas largas retuvieron a todos los vehículos que pasaban por el punto Guayabillas.

Los hombres ordenaron a todos los pasajeros apagar los teléfonos, y detuvieron a Joel, Nereo y Ariel, a quienes llevaron hasta el sitio conocido como Monte Oscuro, en los límites de los municipios de Bolívar y Almaguer. Allí fueron encontrados los tres cuerpos, abatidos con tiros de gracia, según relata el comunicado del CIMA.

Joel ya había recibido varias amenazas por su actividad como líder social. Además, estos tres campesinos habían sido partícipes el pasado mes de junio  de la Minga Nacional Agraria, Campesina, Étnica y Popular que despertó molestias en el gobierno y en actores armados ilegales. Así mismo, Almaguer es municipio cuna de una de las organizaciones sociales más importantes de la zona, como lo es el CIMA, que impulsa iniciativas de paz en su territorio, en donde según denuncian, se han presentado en los últimos años toda serie de violaciones a los derechos humanos.

Por eso, según manifiesta el CIMA en su reciente comunicado: “Hacemos un llamado a los actores armados legales e ilegales presentes en la región a que se respete la vida, la acción política y social de las organizaciones, líderes y lideresas, más aún en estos momentos del país que se plantea la solución política y negociada a los conflictos”.

Camilo nos convoca a la Unidad, el Amor Eficaz y la Paz #CamiloEsUnSentimiento

Este viernes 26 de Agosto, a propósito del 51 aniversario del periódico frente unido, se estrenará de manera simultánea el Documental "Camilo, más que un cura guerrillero", en 20 ciudades de Colombia, en el corazón del movimiento social como un ejercicio de acción política ligado a la discusión de la vigencia de su pensamiento en clave de entender el momento que vive el país. Es así como auditorios de universidades públicas, bibliotecas, teatros comunitarios y salones de juntas de acción comunal serán el escenario de este ejercicio de memoria de este personaje tan importante para el país como para Latinoamerica.

Si estás en una de éstas ciudades prográmate y acompañados en este ejercicio de memoria.

Bogotá:

Sintratelefonos / Cra 8No. 20-57 - Las Nieves - 6:00 pm

Biblioteca popular LEO / Barrio José Antonio Galán, Bosa, - Cra 78L No. 58M-29 Sur - 6:00 pm

Bolioteca Pública La Maricela / Clle 76B Sur No. 1c-40 - 4:00 pm

Bucaramanga:

El Solar Casa Cultural / Clle 34 No. 8-10 - Barrio Alfonso López - 6:30 pm

Cali:

Auditorio Angel Zapata / Biblioteca Mario Carvajal - Universidad del Valle - 5:00 pm

Dos Quebradas, Risaralda:

Barrio Frailes . Colectivo Cultural Frailes Arte - Manzana 9, casa 2 Urbanización Villa Mariela 7:00 pm

Valledupar, Cesar:

Auditorio Audiovisual Colegio Manuela Beltrán - 5:00 pm

Manizales:

Universidad de Caldes / Sede central - En el Marco de Eco vida, evento nacional campesino por la preservación de las semillas nativas -  6:30 pm

Pamplona:

Auditorio Jorge Gaitán Durán - Universidad de Pamplona - Sede Casona - 7:00 pm

Villavicencio:

Auditorio Jaime Garzón - Universidad de los Llanos - Sede San Antonio - 6:00 pm

Pasto:

Universidad de Nariño

Barrancabermeja:

USO Nacional / Salón CUT - 6:30 pm

Popayán:

Sede Anuc-Cauca / Clle 3 No. 12-40 - 4:00 pm

Santa Marta:

Universidad del Magdalena / Bloque 9 - 6:30 pm

Saravena:

Casa Municipal de la Cultura Simón Bolivar - 5:00 pm

Sogamoso:

Auditorio Cacique Suamox / Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia - Seccional Sogamoso 10:00 am

Tunja, Boyacá:

Auditorio Teatro Fausto / / Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia - Sede central 6:00 pm

Medellín:

Auditorio Orlando Zapata - Corporación Jurídica Libertad - Crra 47 No. 53-45 Vicente Villa - Piso 10 4:00 pm

Bello, Antioquia:

Ecléctica, Arte, Libros y café / Calle 56 No. 50-59 Barrio Andalucía

Catatumbo:

Corregimiento de San Pablo (Teorama)

Corregimiento La Cecilia (Teorema)

Corregimiento de San José de El Tarra (Hacarí)

Corregimiento Filo Gringo (El Tarra)

Ocaña

Corregimiento de la Trinidad (Convención) El Sábado 27 de agosto

Corregimiento de Cartagena (Convención) Domingo 28 de Agosto

Barranquilla:

Universidad del Atlántico

Florencia:

Sala Guaviare - Universidad de la Amazonía - Sede Porvenir - 6:30 pm

 

Esta coordinación de 28 Lugares del país es  la expresión del clamor de las comunidades organizadas por rememorar a Camilo Torres y reconocer su legado no como un pensamiento abstracto de hace décadas sino como la vitalidad de un Camilo vuelto sincretismo en la lucha social. Si estás fuera del país, puedes sumarte a esta coordinación en:

 

España:

Gijon-Asturias / El Café de Macando - Plaza Ciudad de la Habana 3-Bajo - 7:00 pm

Venezuela:

Caracas / Sala Gladis Meneses del Iartes - Bellas Artes 3:00 pm

Caracas / Gran Base de Misiones Hugo Chávez - Parroquia el Valle - 3:00 pm

Argentina:

La Plata, Buenos Aires / Centro DDHH Hermanos Zaragoza - Av 53 No. 435 e/3y4

 

Tambíen habrán proyecciones en Chile, Perú, Ecuador, Nicaragua, Brasil y República Dominicana. Además podrás sintonizar este documental por los siguientes canales: ALBA TV de Venezuela, Inkarri Televisión de Perú, Barricada Tevé de Argentina y TVDrone de Brasil.

Periferia Prensa Alternativa y AgitProp agradecen a muchas propuestas de comunicación alternativa y popular con la cuales hemos venido tejiendo relaciones a partir del trabajo y el compartir de los diversos productos comunicativos que realizamos en nuestros medios y procesos como un gesto de hermanamiento entre pueblos latinoamericanos.

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Nosotros

Periferia es un grupo de amigos y amigas comprometidos con la transformación de esta sociedad, a través de la comunicación popular y alternativa en todo el territorio colombiano.

 

Por ello comprendemos que la construcción de una sociedad mejor es un proceso que no se agota nunca, y sabemos qué tanto avanzamos en él en la medida en que las comunidades organizadas fluyan como protagonista. Es en este terreno donde cobra siempre importancia la comunicación popular.

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