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Jornada Nacional por nuestros Líderes Sociales: ¡La vida germina donde la lucha continua!

Por: Yuliana Salazar Duque Integrante Comité Organizador en Pereira de la semana de los Líderes Sociales, Comité por la Defensa del Territorio de Risaralda.

Colombia, un país sin memoria, ha naturalizado la muerte, como si esta hubiese penetrado lo más hondo del ser e hiciera parte de la mentalidad colectiva de una sociedad en la cual la vida o la muerte no representa más que una cifra o una nota fría y amarillista del noticiero.

Cada día, tras la pantalla, nos narran la nueva pérdida de alguno de nuestros líderes sociales. Sin embargo, con la indiferencia que caracteriza a nuestro colombiano promedio, el hecho queda en un recuerdo fugaz que poco o nada nos interesa porque no afecta nuestra vida cotidiana o porque percibimos aquellas vidas como lejanas o distantes a nuestra realidad concreta.

Pero ¿qué pasaría si a quien asesinaran o amenazaran fuera tu hijo o tú hija, un amigo cercano, un miembro de la familia, un primo, un hermano o tú mismo? Quizás allí la indiferencia no sería una opción y tendrías que usar tu voz de protesta para decir basta ya del exterminio: deben cesar las muertes.

En Colombia, el asesinato selectivo, la violencia sistemática, el amedrentamiento y la tortura, han sido dispositivos para eliminar la diversidad de pensamiento y las renovadoras tendencias ideológicas de diferentes individuos o grupos sociales. Estas estrategias de exterminio han sido naturalizadas en el país con el conflicto político, social y armado más largo del mundo. Una Colombia con más de 8 millones de víctimas, entre ellas 7,7 millones desplazados, de los cuales muchos han terminado revictimizados por la incapacidad del Estado para restablecer los derechos vulnerados.

Es importante resaltar que somos el país con más desigualdad social de América Latina, donde 9,9 millones de personas viven en condición de miseria, situación manifiesta en el incremento de las brechas sociales, el 1% más rico de la población concentra el 20% del ingreso, así como el 1% de los propietarios concentra el 80% de las tierras rurales. No podemos perder de vista que la tierra ha estado en el centro del conflicto político, social y armado., y que han sido las comunidades rurales las más afectadas por estas disputas.

Ahora bien, entre los nuevos campos en confrontación se encuentra el ambiental, anclado a la pugna por la apropiación de las riquezas naturales de nuestros territorios. No es gratuito entonces que, para el año 2014, el grupo EJOLT señalara que Colombia era el país con más conflictos ambientales de Latinoamérica.

¿Qué relación tiene la situación anterior con los más de 868 líderes sociales y más de 200 excombatientes asesinados después de la firma del Acuerdo Final de Paz entre el Gobierno Nacional y las FARC-EP?.

Foto: Miguel Ángel Romero

Recordemos que en Colombia han sido reiterativos los intentos de acuerdos de paz. Entre los más sobresalientes se encuentra la propuesta realizada en los años 80 por la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar que derivó en los acuerdos de la Uribe. En 1985, la Unión Patriótica (UP), un partido de izquierda con gran acogida por el pueblo Colombiano, fue exterminado por la clase dirigente del país tras percibir las posibilidades reales de poder de este grupo político.

Ahora, después de casi 24 años del genocidio político de la UP, se incurre en un nuevo intento de proceso paz cuyo incumplimiento se refleja, entre otros aspectos, en el asesinato selectivo. Entre enero de 2016 y mayo de 2019, han sido asesinados más de 837 líderes y excombatientes, cuyas principales reivindicaciones son de carácter social y político. En lo que llevamos del 2020 son 202 líderes asesinados y 7 de sus familiares.

Como lo señala el informe "Todos los nombres, Todos los Rostros”, hecho por del Movimiento Marcha Patriótica, la Cumbre Agraria Étnica y Popular e INDEPAZ, en el 2018, el 80% de los homicidios fueron a causa de conflictos por la tierra, el territorio y las riquezas naturales, mientras que 17,69% estuvieron asociados a pactos de sustitución o erradicación forzada de cultivos de uso ilícito. De los 245 casos registrados para ese año, 44 correspondían a comunidades indígenas, 21 a comunidades afrodescendientes, 40 al Plan Nacional Integral de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito-PNIS, 140 a procesos campesinos, ambientales y comunales.

Según este informe, de los 245 casos, el “30,97 % de los homicidios fueron cometidos en contra de integrantes de las organizaciones nacionales que conforman la Cumbre Agraria, Campesina, Étnica y Popular (Coordinación Social y Política Marcha Patriótica, Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), Proceso de Comunidades Negras, Autoridad Nacional Afro Colombiana (ANAFRO), Congreso de los Pueblos, Ríos Vivos, Movimiento por la Constituyente Popular, y Coalición de Movimientos y Organizaciones Sociales de Colombia-COMOSOC)”. Asimismo, la mayoría de los asesinatos fueron a defensores de derechos humanos.

Estas cifras revelan que el asesinato de nuestros líderes y lideresas sociales, incluyendo allí a los excombatientes, no son casos aislados que se configuran por “líos de faldas” como señaló, de forma irresponsable e irrespetuosa, el exministro Luis Carlos Villegas. El asesinato de los líderes sociales es reflejo de la realidad de nuestra Colombia, un país con profundas desigualdades sociales en el que el rigor de la guerra y de las injusticias recae sobre las poblaciones más vulnerables, quienes día tras día reinventan formas de reexistencia para hacer frente a la difícil crisis social que se ha venido erigiendo desde tiempos históricos en la nación.

En el año 2019, en el marco de la convocatoria a la jornada de movilización nacional, en la ciudad de Pereira diversas organizaciones, procesos y personas decidimos hacer bonitas juntanzas para desarrollar una agenda conjunta en memoria y homenaje a nuestros líderes sociales. Durante la semana del 21 al 28 de julio, en diversos escenarios de la ciudad se llevaron a cabo múltiples actividades que tuvieron como propósito sensibilizar y denunciar el genocidio que estamos presenciando, y que se recrudeció desde la Firma de los Acuerdos de la Habana.

Este año para continuar elevando nuestra voz de protesta e indignación por las amenazas, hostigamiento y asesinato de los líderes sociales, queremos extender la invitación para que nuevamente realicemos una Gran Jornada Nacional por nuestros Líderes Sociales del martes 24 al 31 de Julio.

En homenaje a ellos, extendemos un llamado a la sociedad colombiana a romper el silencio y la indiferencia y defender la vida desde todos los ámbitos de la existencia cotidiana. Será nuestra indignación una de las posibilidades para frenar el genocidio: ¡Porque la vida Germina donde la lucha continua!

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