EDITORIAL No. 39 Recuperemos la dignidad del trabajo

El trabajo, tal como lo demostró a mediados del siglo XIX Marx, icono de la clase obrera, es la expresión más real de la libertad humana. No solo a través del trabajo se evidencia el grado de libertad que ha alcanzado una sociedad sino que es a través de él que se logra transformar el mundo, la sociedad y al hombre mismo. Pero al postular este principio, Marx descubrió que precisamente es a través del trabajo que el capitalismo logra enajenar toda la esencia humana en función de la acumulación del capital. Sea la proximidad de este primero de mayo una oportunidad propicia para reflexionar sobre las condiciones de trabajo imperantes hoy en el mundo y volver a pensar en sus posibilidades liberadoras.

Desde luego, las relaciones de trabajo que se posicionan en un contexto histórico determinado dan cuenta sobre todo del nivel de la confrontación de fuerzas desarrolladas en dicho contexto. El modelo económico imperante hoy es el neoliberalismo, una reacomodación de la confrontación a favor del capital que se manifiesta en las formas más primitivas y a la vez sofisticadas de explotación del trabajado, de las formas más cínicas y poco disimuladas de dominación del capital sobre el trabajo que se han reforzado prácticamente en todo el mundo.

Son ya comunes las historias de los barcos chinos que recogen en tierra gente miserable y la llevan hasta ultramar, donde no existe legislación laboral alguna que pueda someterlos, y la hacen trabajar días y noches durante varios meses solo por la comida. Luego el producto salido de este trabajo es un zapato de marca que nos venden a precios astronómicos, aunque a los trabajadores nada les han pagado.

Y el problema no es solo que en ultramar no haya legislación laboral que impere. Las mismas reformas laborales promovidas por el modelo neoliberal están hechas para un mayor sometimiento legal del trabajo, es incluso una condición de la globalización. De hecho, puede notarse que la globalización impulsa la liberación de los mercados de capitales y mercancías al tiempo que exige legislaciones cada vez más oprobiosas para los inmigrantes. Así, se confina el trabajo en los países pobres, y deja circular por ellos al capital financiero buscando las mejores condiciones de acumulación, es decir, las condiciones más propicias para la explotación del trabajo.

Por eso países como el nuestro, acogiendo la idea de que somos pobres por la escasez de capital, se proponen atraer el capital financiero internacional, al costo de ofrecerles legislaciones laborales más flexibles. La competencia entre los países pobres es por ofrecer al capital extranjero, para que vengan a llevarse sin problemas nuestra riqueza, la mano de obra más barata, que implica condiciones más indignas para los trabajadores. Esa es la llamada “confianza inversionista” sobre la que descansa la política económica del gobierno de Uribe.

De esta manera, en Colombia, de la mano del actual presidente, máxima expresión del neoliberalismo autoritario en el continente, se ha desarrollado una reforma laboral que borra los límites entre el trabajo formal y el trabajo informal, y en muchos casos el salario de los trabajadores informales y formales ha terminado reducido a la caridad, no de la empresa, sino de los clientes y consumidores; de tal forma que los trabajadores formales no están hoy mejor protegidos del capital que los que viven del rebusque.

Hace unos pocos años éramos espectadores de los niños y jóvenes que se subían a vender dulces en los buses y uno no sabía bien si estaban cobrando por lo que vendían o pidiendo una limosna. Y sin embargo, todo era una estrategia de productos Noel para incrementar sus ganancias reduciendo los costos de distribución. De hecho, el niño llevaba el producto hasta lugares donde el consumidor nunca había imaginado, y, como si fuera poco, la lástima que inspiraba garantizaba el éxito en las ventas. Los niños no han dejado de subir a los buses a vender dulces ni Noel de enriquecerse, sin embargo nadie señala a Noel como responsable de explotación infantil.

Hoy incluso encontramos estrategias más refinadas como las que implementa Almacenes Éxito a través de las cooperativas que la misma empresa crea para burlar los derechos de los trabajadores, como sucede en el caso de los empacadores. Ellos no reciben ningún sueldo sino que tienen que acudir a la propina de los clientes a quienes les empacan los paquetes. Sin embargo, este cabe perfectamente en la clasificación de trabajo formal, regulado por la legislación laboral, pues los jóvenes son afiliados a una cooperativa y entre esta y el Éxito existe una relación formal. No obstante, el joven no tiene ninguna relación laboral con el Éxito y por lo tanto nada puede reclamarle; tampoco a la cooperativa, porque con ella mantiene una relación de socio- eufemísticamente dueño- y no de empleado.

Hasta hace poco asociábamos estas relaciones indignas con el trabajo poco calificado. Pero el neoliberalismo ha conseguido un logro adicional: arrastrar en su carrera vertiginosa a los profesionales hacia las formas de trabajo más precarias y más mal pagadas. Esto ocurre, solo por mencionar dos ejemplos, en dos de las profesiones que hasta hace poco eran dignas del más alto prestigio en la sociedad: profesores y médicos. Los profesores, a quienes se les exige un alto nivel de calificación, en la mayoría de los casos solo pueden aspirar a contratos de cátedra, donde les pagan por hora trabajada con valores irrisorios, o en el mejor de los casos a contratos temporales y provisionales. Los médicos, por su parte, están sometidos a las formas más burdas de intermediación en su trabajo con las cooperativas, o al trabajo a destajo.

Estas son las relaciones laborales impuestas por el capital al trabajo gracias a su triunfo político e ideológico después de la caída del muro de Berlín y del socialismo  en el este europeo. Y no podemos decir que la aberración de dichas relaciones se registre solo en los países pobres; de hecho es necesario recordar que la competencia internacional a través del trabajo barato hasta el extremo del hambre y la miseria fue impuesto por China, y que es gracias a esta estrategia que China ha logrado sus niveles de competitividad sorprendentes. Y en todo el mundo se imponen nuevas formas de organización del trabajo que pugnan por eliminar al máximo el tiempo perdido por el trabajador en la producción, aunque esto implique eliminar las necesidades fisiológicas del trabajador. Una de las empresas insignes en esta práctica es Nabisco, que en Canadá tiene varias plantas operando con el trabajo de mujeres obligadas a llevar pañales todo el tiempo dentro de la fábrica.

Esto, desde luego, ha sido provocado por las mismas estrategias de lucha desarrolladas por el capital, que van desde el ahogamiento económico de la clase obrera hasta su arremetida ideológica a través de la monopolización de los emporios mediáticos. Pero también nos recuerda que la reversión de tal situación solo es posible mediante un proceso serio de articulación y fortalecimiento de la clase obrera, para lo cual el contexto internacional empieza a dar visos para esta posibilidad. Sin embargo, cabe recordar aquí que la lucha obrera no puede limitarse a la lucha económica de confrontación del capital. Ello puede lograr mejores condiciones económicas y algo de decencia en el trabajo. Pero el trabajo libre, aquel que nos permite trascendernos, transformar la sociedad y transformarnos a nosotros mismos solo puede darse a través de una transformación de las estructuras de la sociedad, a través de la superación de las clases; y para ello el movimiento obrero tiene que articularse con el conjunto del movimiento popular que pretende esta superación.
Modificado por última vez el 16/06/2012

Share this article

Acerca del Autor

Periferia

Nosotros

Periferia es un grupo de amigos y amigas comprometidos con la transformación de esta sociedad, a través de la comunicación popular y alternativa en todo el territorio colombiano.

 

Por ello comprendemos que la construcción de una sociedad mejor es un proceso que no se agota nunca, y sabemos qué tanto avanzamos en él en la medida en que las comunidades organizadas fluyan como protagonista. Es en este terreno donde cobra siempre importancia la comunicación popular.

Litografía Periferia

 

Ubicación

 

 

Medellín - Antioquia - Colombia

Calle 50 #46-36 of. 504

(4) 231 08 42

periferiaprensaalternativa@gmail.com

Apoye la Prensa Alternativa y Popular

o también puede acercarse a nuestra oficina principal en la ciudad de Medellín, Edificio Furatena (calle 50 #46 - 36, oficina 504) y por su aporte solidario reciba un ejemplar del periódico Periferia y un libro de Crónicas de la Periferia.