Las formas de contratación han degradado al médico

Hace algunos años, ser médico proveía de un estatus especial y de una dignidad social única en la comunidad. El médico, además, disfrutaba de las mejores condiciones laborales y tenía, por lo tanto, mejores sueldos que la mayoría de los profesionales. Hoy, sin embargo, el médico está despojado de esta aureola y sus condiciones laborales y salariales son unas de las más precarias entre las profesiones cualificadas. De hecho, es en el sector de la medicina en donde se ha posicionado con más fuerza las formas de contratación más indignas que van desde el trabajo temporal, o a destajo, hasta el trabajo por cooperativas. A propósito de lo que acontece con las formas de contratación de los médicos, sobre todo los médicos generales, conversamos con el psiquiatra Carlos Alberto Giraldo, hasta hace poco presidente de la Asociación Médica de Antioquia, Asmedas.

 

¿Por qué se llega a estas formas tan indignas de contratación incluso en el gremio de los médicos?
Yo creo que es necesario iniciar señalando una paradoja. Las cooperativas en sus orígenes eran iniciativas organizadas por los trabajadores como una forma de solidaridad, como una forma de protegerse del capital. Con ellas buscaban, por ejemplo, estrategias de consumo o propuestas de tipo financiero más asequibles a los sectores de los trabajadores. Curiosamente, la evolución muestra que ya no es una iniciativa de los trabajadores sino de los patronos. Y no solamente de los patronos sino de los sectores financieros internacionales que han visto en la vinculación laboral una amenaza para sus ambiciones económicas. Porque, claro, los regímenes laborales de los países en general surgieron para proteger a los trabajadores y de ese modo se convirtieron en un obstáculo para que los patronos y los dueños del capital internacional mantuvieran los ritmos de ganancias que querían. Entonces ellos echan mano de esta alternativa de contratación, con la que ellos buscan hacerle un esguince a la legislación laboral que protege a los trabajadores.

Es posible que algunos principios cooperativos se sigan argumentando pero más bien con el propósito de engatusar y engañar a los trabajadores. Por ejemplo, a los médicos les dicen que ellos son los dueños de la empresa y deben tener una relación de solidaridad. Claro, eso así suena muy bonito. Pero el elemento por el cual son dueños de la empresa es porque no tienen un patrón a quien reclamarle. Eso es lo que los hace dueños del empresa, que ellos son sus propios patrones. Entonces, si hacen alguna reclamación se la están haciendo a ellos mismos que son sus patrones.

Así, estas formas de contratación logran que el código laboral se deponga, pues las relaciones que se dan a través de las cooperativas son relaciones de tipo comercial, no relaciones laborales. Estas relaciones entonces son reguladas por el código comercial y el código civil más que por el código laboral. Eso desde el punto de vista social es un retroceso enorme no solo en este país sino en el mundo. Porque los códigos laborales son una conquista social y política de la sociedad, y surgen como un contrapeso a las relaciones del capital, esta vez en favor del trabajo. Eso significa superar formas de relaciones laborales primitivas como el esclavismo, superar formas serviles de relación laboral como son, por ejemplo, las aparecerías, los arrendatarios, etc. O sea que desde ese punto de vista es una conquista social y una conquista política. Pero la deposición de los códigos laborales nos regresa a condiciones muy primitivas, evocadoras del esclavismo.

Los trabajadores en las cooperativas de trabajo asociado no tienen ninguna relación con la empresa y por lo tanto con el producto que están produciendo pero, en cambio, si tienen un patrón que permanentemente les está diciendo que en cualquier momento puede desprenderse de ellos. Eso en los médicos es bastante claro. Las relaciones son permanentemente provisionales, los médicos se sienten pasajeros haciendo su trabajo. Hay todavía otro problema. Y es que quien contrata con la cooperativa dice a quiénes contrata y a quienes no, además pone las condiciones de cómo han de proceder los médicos. Es decir, hay una injerencia permanente en su autonomía en términos de qué medicamentos formula, cuánto tiempo gasta para ver a su paciente, qué exámenes de laboratorio le debe ordenar, a quién remite y a quién no al especialista. El asunto es que si no acepta esas condiciones, el patrón facilito se deshace del médico, no tiene sino que chasquearle el dedo al gerente de la cooperativa.

¿Cómo se manifiesta la realidad de las cooperativas en el mundo médico?
En principio hay unas cooperativas que son peores que otras, hay unas que son más o menos decentes y tratan de conservar ciertas condiciones de trabajo. En eso hay una degradación de cooperativas, por ejemplo las cooperativas de aquellos más especializados, como la cooperativa de anestesiólogos que son altamente calificados y no solo por su especialidad sino también por una capacidad grande de presión en el mercado, porque no son masivos. Por eso tienen condiciones económicas personales y de gremio que les permite una mayor capacidad de gestión. Pero a medida que va bajando la capacidad de decisión y de presión, las condiciones laborales se deterioran y uno va encontrando cosas absolutamente vergonzosas.

De alguna manera podemos decir que si se da este tipo de degradación en las cooperativas es también porque la legislación lo permite. Y es que el sistema a través del cual se regulan este tipo de asuntos son las superintendencias, que en general tienen muy poca capacidad de vigilancia y supervisión. Y, además, ellos en general lo hacen solo si encuentran que los trabajadores u otras personas están interesadas en poner una querella contra una cooperativa. Pero quienes trabajan en una cooperativa generalmente no están en condiciones de hacer esto, por su capacidad de decisión y de presión, y por sus condiciones de vida. Entonces generalmente viven en una posición resignada.

¿Cuáles otras formas de contratación de los médicos están deponiendo el código laboral?

Las cooperativas de trabajo asociado hoy son apenas la punta del iceberg, aunque ellas mismas son suficientemente perversas. Cómo estaremos de grave, que hoy los empleos temporales se reivindican como mejores que los trabajos por cooperativa. Porque, claro, en los empleos temporales se ha venido siendo más exigente en términos de que por lo menos los trabajadores tienen una relación directa con la empresa y por lo tanto esta se ve obligada a conservar los derechos básicos de los trabajadores, como la seguridad social, la cotización para salud y para pensiones. Con el tiempo la ley sobre los empleos temporales se viene haciendo un poco más exigente. Y hoy en día todo el mundo coincide en que es preferible tener un empleo temporal que un empleo por cooperativa.

Hay condiciones todavía más precarias que el trabajo por cooperativa, y todas ellas se ven en toda su dimensión entre los médicos. Hay médicos que trabajan a destajo: y es que le dicen: quédese esta noche aquí y atiende los pacientes que lleguen y de todos los que atienda le pago un porcentaje. Eso es absolutamente indignante, pero muchos médicos hacen ese tipo de trabajo y se comprometen a una gran cantidad de cosas para intentar mantener un salario más o menos decente. Pero su vida personal y familiar queda completamente inhibida, sacada de toda posibilidad. En ese tipo de trabajo ya no hay vinculación de ninguna clase, no hay a quién acudir, porque entonces hay varios médicos haciendo fila y quién está manejando el hospital señala con el dedo al elegido, igual que ocurre con los señores que están por ahí en la calle con la palita en la mano esperando a que llegue la volqueta y el conductor les de la señal para que se suban y vayan a cargar arena. Hasta ese punto hemos llegado.

¿El trabajo en las EPS es también parecido al trabajo a destajo?
Realmente una EPS lo que hace es contratar servicios con las IPS, estas son las que contratan con el médico. Le dicen al médico, hay tantos eventos, tantas cirugías, entonces el médico aprendió una cosa que es muy absurda: que el monto de sus ingresos depende del volumen de pacientes que atienda. Esa expresión volumen es muy pesada para alguien que presta servicios a una comunidad y sobre todo a una comunidad en la cual hay una deuda social muy grande. Pero además viene otra cosa: Hay épocas en donde no hay consultas o son muy pocas. Y entonces el médico no tiene ingresos, porque estos dependen del número de pacientes atendidos.

Por ejemplo, en los finales de año, una IPS tiene todavía una buena parte de su presupuesto en ciertas líneas por ejecutar. Entonces le dice al médico: tengo una represa de cirugías para tal cosa, y el médico se compromete a hacérselas en ese último mes. Y todo el mundo quedaría aparentemente muy bien: el paciente fue atendido, llevaba rato esperando por la cirugía y entonces piensa que el llamado en Navidad fue algo así como un regalo del niño dios; y para el médico el regalo de niño dios es una plata grande que se ganó con esa cantidad de pacientes que operó; y el gerente del hospital ejecuto el presupuesto y ya tiene para mostrar que está prestando un buen servicio. Pero el interés del usuario quién sabe qué tanto esté redimido, porque la atención por volumen implica riesgos, porque son atenciones rápidas y procedimientos más descuidados.

¿En este tipo de trabajo a destajo el médico tiene seguridad social?

No, porque no hay vinculación laboral. También en la mayoría de las cooperativas le birlan al médico la seguridad social - aunque cada vez la ley le está poniendo más cortapisas-. Por ejemplo, si un médico o un trabajador es beneficiario porque su esposa cotiza para la seguridad social, ese es mejor candidato para contratarlo porque se obvia el gasto de la cooperativa en seguridad social por esa vía.

Además, siguiendo con las cooperativas, encontramos que el salario de los médicos se ve reducido por la mordida de los intermediarios. La plata que recibe el médico tiene ahí tres intermediaciones: La EPS recibe una unidad dada por capitación, ahí recibe una cantidad de plata; él es intermediario, entonces contrata a la IPS y de esa intermediación saca una tajada. La IPS contrata con la cooperativa y en esa nueva intermediación elimina la segunda parte. La cooperativa esquilma la tercera. Entonces ya cuando la plata llega al médico está bastante rebajada. Por eso es que la gente dice que gana más un peluquero que un médico.

Sí los hospitales terminan pagándole a la cooperativa lo mismo que le pagarían al médico ¿Entonces por qué acuden a esta intermediación?
Digamos que ahí el aspecto económico y el político van muy de la mano. Porque el trabajador que está amparado por el código laboral tiene garantías en distintos sentidos: en términos de la estabilidad laboral, en términos de los aumentos salariales, en términos del derecho de asociación. Estas son tres cosas muy importantes, económicas y políticas, que se desvanecen completamente con este tipo de relaciones intermediadas. Entonces el hospital en este tipo de relaciones no tiene conflictos laborales, no tiene ningún problema con los médicos porque ellos no son sus trabajadores sino los de la cooperativa. Así también bajan los costos de operación, porque como ellos contratan con la cooperativa, el monto en que lo contratan es calculando esas cosas cómo van a quedar. Por ejemplo, si el contrato de este año les parece que es alto y los rendimientos fueron bajos, pues el siguiente contrato lo bajan más. Simplemente se arman y se desarman las cooperativas en función de esta situación.

Hay otra figura inquietante. Muchos de los médicos que trabajan en los municipios, trabajan por cooperativas y los fines de semana o en sus compensatorios empiezan a hacer la gira por hospitales vecinos para completar sus salarios. ¿Qué tipo de relaciones laborales se establecen en estas situaciones?

Es un trabajo a destajo, que ya están haciendo incluso muchos especialistas. Digamos, el tipo trabaja aquí en la ciudad una semana y el fin de semana se va a operar a un hospital de pueblo. Y le pagan por eso, por cada cirugía le pagan un porcentaje. Y no tiene ninguna vinculación ni con un hospital ni con una cooperativa, es apenas el evento el que le pagan.

Usted se lo imagina, pero a mí me toca vivirlo en mi consulta, porque varios de esos médicos van a mi consulta como siquiatra. Son médicos con una vida absolutamente infeliz, porque se pierde la noción de tiempo libre, pierde la idea de vacaciones, pierde la idea de familia. Porque para mantener un cierto nivel de vida, que la sociedad espera de un médico, que los hijos le piden a un médico, que la esposa le pide a un médico, tiene que trabajar tiempo extra, jornadas muy largas, a riesgo de que los tumben. Cada rato los tumban en esas cooperativas. Ya ha habido varias historias de esas, donde desaparece el gerente, desaparece la cooperativa, le debía a todo el mundo y nadie vuelve a saber del personaje. Ya tenemos varias generaciones de médicos tumbados de esta manera. Y lo pero es que si este tipo de prácticas se promueve, la dignidad del paciente también está depuesta. Y es que si usted como médico está degradado, ese efecto en su trabajo es grave, sobre todo porque una de las cosas que es clave en el trabajo de los médicos es una buena relación entre el médico y el paciente.

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