La ruta de la Alcaldía de Medellín no cuenta con el posconflicto

El proyecto de plan de desarrollo de la administración de Federico Gutiérrez, difiere a la apuesta que ciudadanos y organizaciones plantean  en materia de construcción de paz.

El debate del plan de desarrollo y posconflicto es un tema importante para Medellín debido a que por esta ciudad han cruzado todos los actores del conflicto; cifras de la Unidad de Reparación de Víctimas y la Secretaria de Inclusión Social de Medellín, señalan que la ciudad registra un total de más de 600 mil víctimas, donde un 72% corresponde al desplazamiento intraurbano. Por esta razón, el posconflicto en la ciudad pasará por la dignificación de las víctimas hasta la reintegración a la vida civil de los excombatientes, asuntos que está poniendo en cuestión la actual propuesta de plan de desarrollo de la ciudad.

El nuevo alcalde de Medellín quedó electo por el movimiento “Creemos” bajo el lema de ser un candidato independiente, alejándose de la sombra de sus anteriores mentores políticos, Sergio Fajardo y Álvaro Uribe Vélez. Sin embargo, su cercanía al uribismo es innegable, ya que a pesar de haber enfrentado en las pasadas elecciones al candidato del Centro Democrático, en 2011 Federico fue el candidato a la alcaldía de Uribe y en 2014 hizo campaña presidencial a Óscar Iván Zuluaga, desde donde criticó fuertemente el proceso de paz de La Habana con las FARC.

En el pasado plan de gobierno Federico afirmó que “La Habana es un tema mucho más político que efectivo, y que la firma de un acuerdo – cualesquiera sean las características del mismo– no significarán paz en nuestros territorios”. A pesar de esto, durante la pasada campaña electoral a la alcaldía el tono de sus críticas bajó, e inclusive el entonces candidato firmó un compromiso en una agenda de posconflicto propuesta por la Corporación Región, el cual incluye asuntos como la continuidad en la búsqueda de desaparecidos en La Escombrera, el Informe de Memoria Histórica "Medellín ¡Basta ya!" y la convocatoria del Consejo Municipal de Paz. Ahora en la Alcaldía, estos temas vuelven a generar un debate con la presentación del Plan de desarrollo de su administración.

El plan de desarrollo ha tenido algunos traspiés debido a las múltiples críticas desde la presentación del anteproyecto, la entidad “Medellín Cómo Vamos” señaló que las metas del plan eran poco ambiciosas, cuestionó aspectos técnicos como el uso de indicadores y la falta de justificación de los enfoques de éste. Para el caso de la propuesta que actualmente está en discusión en el concejo, lo que ha sorprendido a algunos sectores es el menosprecio por la paz e invisibilización de los diálogos de La Habana. El malestar parte del no cumplimiento de compromisos adquiridos en la campaña electoral, y de que la propuesta de construcción de paz que plantea la administración se supone es desde el territorio, pero las voces ciudadanas no comprometen ni cambian lo que la administración propone. Este es el caso de los encuentros ciudadanos que sea realizaron al iniciar la administración nombrados como “La Ruta de Medellín”, lugar en el que muchos ciudadanos se dieron cita para proponer asuntos de importancia para la ciudad, entre ellas las víctimas del conflicto, que ahora, en plan de desarrollo, no ven reflejadas sus propuestas.

Tras el debate del anteproyecto, los cambios en materia de paz se dieron sólo en diagnósticos e indicadores de programas, que anteriormente no estaban o quedaban cortos, pero en el fondo no hubo modificaciones, de hecho la apuesta de la actual administración sigue siendo la misma a la del plan de gobierno. Lo cual, en términos programáticos es lo que suele suceder, pero deja en la discusión muchas preguntas frente a la escucha de las propuestas ciudadanas en los espacios como la llamada “Ruta de Medellín”.

La ruta que plantea la alcaldía
Los temas relacionados a la paz en el plan de desarrollo no son una dimensión; se encuentran como un reto dentro de la dimensión “entre todos recuperamos la seguridad y la convivencia ciudadana”, en donde se aborda la seguridad, la convivencia, y finalmente la paz. Se debe mencionar que en todo el plan de desarrollo, la palabra posconflicto aparece cuatro veces, mientras la palabra seguridad aparece 388 veces. Sobre el reto de la construcción de paz, en el plan de desarrollo no se hace mención al conflicto armado, ni a los procesos de paz con la insurgencia. La historiadora Marta Villa dice que “hay que tratar una noción de la paz que es el acuerdo, la negociación del conflicto armado y hay que trabajar una noción de la paz que es cultura de paz, que es el tema de trabajar con la sociedad, pero las dos son necesarias, entonces el interrogante que nos queda es qué postura va a tomar esta ciudad y esta administración si hay un acuerdo en La Habana; eso creemos que no está claro”.

Por esta razón, no hay claridad frente a cuál dependencia municipal se encargará de las acciones de la Alcaldía en materia de paz, pero además, proyectos relevantes para las víctimas del conflicto con relación a la verdad, como lo son búsqueda de desaparecidos en La Escombrera, no aparecen. Igualmente, se mencionan dos aspectos importantes como lo son integración y educación para la paz, pero de manera general, lo cual no permite conocer cómo será la apuesta por la reintegración, a la vez que tampoco se menciona a quiénes se buscará reintegrar, y tampoco se menciona la pedagogía sobre los procesos de paz para informar a la ciudadanía.

Lo que exigen las víctimas
El pasado 16 de abril, en el concejo de Medellín, se dieron cita las organizaciones de víctimas de la ciudad para poner su voz en el debate sobre el plan de desarrollo. Mientras los concejales brillaron por su ausencia, las tribunas estaban abarrotadas de mujeres y hombres, la mayoría adultos, que llevaron pancartas con consignas que pedían más presupuesto para vivienda, garantías para su ejercicio político, no más represión, entre otras cosas.

“Disminución en presupuesto para el cemento y represión, y aumento para cerrar la brecha de desigualdad” expresó Gloria Cecilia Quiceno, de la Mesa de Víctimas, durante su intervención. Recordaron que muchas de estas organizaciones se han constituido para garantizar la subsistencia de las personas víctimas. Igualmente, de manera respetuosa pero decidida, exigieron correspondencia en los ejercicios de incidencia en los que participaron durante todo este año; piden que se les reconozcan y les den espacio en la política pública de atención a víctimas. En conclusión, exigen una política que trascienda las condiciones de su victimización, no sólo una política que visibilice las cifras de reparación, y en palabras de Martha Cecilia Suescún: “las propuestas para víctimas no tendrán sentido si al implementarlas no tienen en cuenta a la población víctima del conflicto, como lo contempla la ley”.

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Miguel Ángel Romero

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