Periferia

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Thursday, 07 September 2017 19:00

Jardines Mágicos: el útero como centro de poder

Ya está circulando Jardines Mágicos, una cartilla de úteros para colorear inspirada en flores colombianas. Su objetivo es empoderar a niñas y mujeres de su cuerpo y su feminidad. Periferia conversó con su autora, Carolina Ramírez, quien nos habló de su vida y nos contó sobre esta propuesta y el trabajo que gira alrededor de ella.

 

Periferia:Carolina, ¿qué es Jardines Mágicos, cuál es su objetivo?

Carolina Ramírez: Jardines Mágicos es un libro de úteros para colorear inspirado en flores colombianas. Nació porque en las historias que nosotras escuchamos de las mujeres, muchas de ellas nos cuentan cómo la misma medicina les decía que se sacaran el útero si ya habían tenido hijos. Esa carga con la que se ha visto el útero es muy fuerte, y cuando se ha extraído es solo por prevención, entonces hay que resignificar también el útero, hay que darle otras connotaciones. Nuestros órganos sexuales están también colonizados, porque por ejemplo las trompas de Falopio se llaman así porque Falopio era uno de los médicos que hacía experimentos con mujeres esclavas y sin anestesia, y mira, nosotros cargando la memoria de Falopio. Hay muchos asuntos para trabajar, porque también es necesario comprender que nosotras no tenemos un aparato reproductor, son nuestros órganos y no estamos tampoco obligadas a reproducirnos. Obviamente tampoco es negar a quien quiera reproducirse. Debemos mostrar a las niñas que llevamos un jardín en donde se pueden cultivar muchos sueños. El útero es un centro de poder para nosotras, porque si en el útero se logra gestar un hijo, imagínense la fuerza que se puede poner ahí, también para crear lo que nosotras queramos crear. Queremos seguir proponiendo esa metáfora.

P: ¿Cuéntanos un poco de ti y tu trabajo, cómo llegaste a este enfoque y a esta propuesta?

CR: Yo nací en Segovia, pero hace 15 años me vine a Medellín a estudiar psicología. Después que me gradué empecé a ver que todos los trabajos a los que llegaba era acompañando mujeres. A partir de un trabajo que tuve con enfoque de género, me movilicé mucho alrededor del tema. Allí empecé a tener un reconocimiento de mí misma y de las demás, a darme cuenta que todas las historias que llegaban tan macabras para mí eran las mismas historias de mi abuela, de mi tatarabuela, de mi vecina, es decir, que era la misma historia de las mujeres. Allí empezó esa inquietud mía por el trabajo con enfoque de género.

En el 2014 con otras amigas que habían sido compañeras de trabajo, decidimos emprender el colectivo Artemisa, y desde ahí tomé la decisión de no trabajar más con la institucionalidad. En el 2014 dos de nosotras hicimos la formación en terapia menstrual, con una mujer argentina. Allí trabajamos el ciclo femenino, relacionándolo con un momento de la vida de las mujeres, y con una fase vital de nosotras. Eso es fundamental, porque cuando hablamos de empoderamiento femenino, se trabaja mucho es desde lo político. También está esa otra parte de nuestro cuerpo y naturaleza. Una de las artimañas del patriarcado fue negar nuestra naturaleza, hacernos ver como histéricas, entonces de esa forma nos ponen a andar de manera lineal, y nosotras no somos lineales. Nuestra apuesta es empezar desde ahí, para reconocernos como mujeres cíclicas y entender que nuestro cuerpo no está enfermo. Allí empecé a recuperar la confianza en mí misma. También nos dimos cuenta de todas las taras que tienen las mujeres y la colectividad con la menstruación, pese a que sean muy empoderadas de lo político. Empezamos a entender que estamos muy conectadas con la tierra, y que la tierra es tan cíclica como nosotras. 

Allí iniciamos el trabajo de pedagogía menstrual, porque cuando nosotras aceptamos estos procesos físicos, biológicos, naturales en nuestro cuerpo y cuando nos damos cuenta que estamos en una conexión muy grande con la tierra, porque ella también pasa por cuatro ciclos, entonces nos damos cuenta que no estamos locas, ni histéricas, ni bipolares, sino que simplemente estamos supremamente conectadas con la tierra.  Se trata de recuperar ese saber y esa fuerza con los ciclos naturales de la vida. Desde allí nos reconocemos y empoderamos para que cuando lleguemos a los espacios políticos podamos respetar también nuestros propios ciclos. 

 

P: ¿En qué consiste el trabajo que realiza el colectivo Artemisa?

El fuerte de nosotros es la terapia menstrual, para sanar esos procesos de ciclicidad femenina, pero también hacemos el trabajo de pedagogía menstrual, no solo la terapia que es más personal. La pedagogía se hace en espacios públicos y privados, por ejemplo el Círculo de mujeres que facilitamos en el barrio Castilla, en el parque Juanes de la Paz desde hace dos años, cada 28 días, cada luna llena. Lo iniciamos porque se recrudeció en un momento la violencia en el territorio, entonces empezamos a hacer el círculo pensando en las mujeres que sufrían por la muerte de sus hijos, sus hermanos, pero después empezaron a llegar mujeres de otras partes de la ciudad, y ahí en el parque hemos tenido hasta 50 en un solo círculo. 

 

P: También eres autora de un trabajo llamado “El vestido de Blancanieves se ha teñido de rojo”, ¿en qué consiste esta propuesta?

Cuando nosotras empezamos a hacer el proceso de pedagogía menstrual, empezamos a darnos cuenta de la fractura que había en las mujeres a raíz de su menstruación, entonces empezamos a trabajar, a desmitificar, pero no había cómo hacerlo también con las niñas, para evitar o para hacer la prevención, y acompañarlas para que recibieran su menstruación de una forma más bonita. Ahí se nos ocurrió crear un cuento, materiales que estuvieran más a la mano de nosotras, y ahí me propuse escribir El vestido de Blancanieves se ha teñido de rojo. Nos interesaba mucho que fueran princesas clásicas, pues estas ya tienen un anclaje en lo colectivo, entonces era importante hacer la resignificación en ellas, porque también pensamos que esto de negarles a las niñas que se llamen princesas, es muchas veces nadar contra la corriente. Nosotras propusimos no pelear con eso, pero mostrarles a las niñas otra forma de ser princesas, porque está también Mononoke,por ejemplo, que es una princesa guerrera.

 

P: ¿Cómo esta propuesta se relaciona con los movimientos sociales y el trabajo político?

CR: Una de las cosas que también hizo el patriarcado fue hacernos pensar que lo espiritual era una cosa y lo político otra. Pero para que fluyan bien tienen que encontrarse estos dos componentes. Los movimientos sociales necesitan humedecer el alma, para que en su lucha no se resequen, y se humedece es desde allí, cultivando lo espiritual, y la relación que hombres y mujeres tenemos con los ciclos naturales.

Nota: Esta cartilla puede adquirirla en la sede principal de Periferia (Calle 50 # 46-36, of 504. Medellín), o a través de nuestras redes sociales.

 

 

 

 

 

La Fundación Pueblo Indio en Quito fue la sede que recibió a cerca de 20 medios de comunicación alternativos y populares que llegaron desde Colombia, con el objetivo de conocer de primera mano el estado de la negociación entre el Gobierno colombiano y la insurgencia del ELN, convocados por la Federación Internacional de Prensa de los Pueblos (FIPU). Este lugar, legado del MonseñorLeonidas Proaño, sacerdote aquien le acuñan “la revolución del poncho”,un proceso a favor de los indígenas empobrecidos del Ecuador, abrió el espacio para preguntas e inquietudes sobre el curso de la negociación, sobre la cual ante la llegada próxima del Papa Francisco a Colombia se cierne en el debate un posible cese bilateral.

Un día inicia temprano para los integrantes de la delegación de paz del ELN. A las seis de la mañana comienzan a trabajar, y a las ochoya deben estaren la mesa para dar inicio a las discusiones con su contraparte, que se desarrollan hasta la una de la tarde. Pablo Beltrán confiesa que hace un esfuerzo, “así los debates sean muy fuertes, profundos y con muchas distancias, para que esto no se convierta en un asunto personal”. En las tardes preparan los elementos para las discusiones del día siguiente, atienden a la prensa y a las relaciones políticas.

Paradójicamente, lo que más extrañan de la vida en las selvas es la tranquilidad. “En las montañas de Colombia uno vive muy tranquilo, cero ruidos, agua limpia… esta vida aquí es muy agitada, es bastante fuerte y en ese tren de trabajo estamos seis semanas seguidas”, afirma el jefe de la delegación.

Lo claro de la negociación es que encontrar un punto de aproximación no ha resultado fácil, y no es para menos. En la mesa se encuentran sentadas dos partes totalmente opuestas. Desde el inicio ha existido una serie de desencuentros que han marcado el ritmo lento del proceso; el Gobierno por su parte ha condicionado la negociación a temas que van a apareciendo en el transcurso de esta, y en ese sentido la delegación expresó que si bien son conscientes de que son un organización pequeña, en la mesa están en condiciones de igualdad con la delegación del Gobierno.

Los negociadores del Gobierno, en cabeza de Juan Camilo Restrepo, buscan aplicar un modelo de negociación basado en el proceso llevado a cabo en la Habana con las FARC, pero el ELN insiste en que  para ellos este proceso tendrá que ser muy diferente. “Las FARC se sentaron a negociar, nosotros queremos poner los temas que son importantes para el país”,manifestó el delegado Carlos Reyes. La realidad es que si alguna vez las insurgencias buscaron dos mesas y un proceso, nunca existió una sincronía debido al desarrollo de los mismos tiempos de cada mesa y a la voluntad del Gobierno.

De las experiencias pasadas de exploración de negociación, como la llevada a cabo en la época de la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar, o del proceso durante el gobierno de Samper, expresa Beltrán que “hemos aprendido que cuando avanzamos con un Gobierno, llega el siguiente y lo desconoce. Quiere decir que no hay una política de Estado. ¿Qué otra cosa hemos aprendido? De toda esa élite dirigente ya vamos aprendiendo quiénes tienen voluntad de que esto cambie y hay una gran mayoría que están cómodosde cómo está Colombia y no quieren que cambie”.

Su visión sobre la paz  es que esta tiene que ser un proceso de abajo hacia arriba. “El primer punto de la mesa es la participación y este no ha comenzado”,comentó  Consuelo Tapias. En este sentido, en el momento no se está discutiendo cómo va a ser la participación que es el 60% del proceso. Para esto, las partes han llegado al preacuerdo de realizar las audiencias preparatorias con 25 estamentos de la sociedad colombiana, los cuales representarán desde lo sectorial y territorial la diversidad de voces sobre este primer punto  y darán como resultado la estructura de la participación  de la sociedad.  Según la delegación del ELN, el Gobierno concibe la participación como reunir gente sin ninguna repercusión, mientras que para ellos este ejercicio debe ser parte esencial del contenido del acuerdo de paz.

A pocos días de terminar el tercer ciclo, las fuerzas y las discusiones sevolcaron en conseguir el Cese al Fuego Bilateral. Las partes dieron a conocer sus condiciones para este, sin embargo el cese del que se hablaba en este momento no corresponde al del punto 5 de la agenda de negociación. Según la delegación, “este cese es de un momento especial que busca crear confianza en el desarrollo de la mesa y busca desatrancar los puntos de la agenda”. Este momento ha sidoimportante en la mesa porque el Gobierno, quien desde el inicio se había negado a hablar del cese, desde hace unos meses evalúa esta posibilidad y porque la guerrilla de manera conjunta como organización está cohesionada entorno a la decisión de pactar este cese.

Las expectativas de la negociación de la delegación del ELN son claras. Al preguntarle a Pablo Beltrán sobre los mínimos que esperan de esta, responde decididamente: “los mínimos es que saquemos la violencia de la política,  y que se cree una mayoría por la paz que imponga unos cambios básicos urgentes, si esta negociación aporta a eso nos damos por bien servidos”, también afirmó que esta negociación les ha permitido ver una élite dividida entorno a la paz,y comprender la importancia del momento histórico que cruza el país.

Se logró el Cese Bilateral

Después de extender este tercer ciclo, el lunes  4 de septiembre el país se levantó con la noticia de que las partes lograron acordar el Cese al Fuego Bilateral, en la madrugada del domingo. Tanto  el Gobierno como la insurgencia consiguieron comprometerse con el objetivo principal de mejorar la situación humanitaria de la población del país.

El Cese iniciará el 1 de octubre y se extenderá hasta el 9 de enero, con la posibilidad de prorrogarse en la medida en que las partes cumplan los compromisos adquiridos en este acuerdo. Por su parte el gobierno se comprometió con el sistema de alertas tempranas para la protección a líderes sociales, un programa de carácter humanitario para mejorar condiciones de salud de los presos del ELN y la puesta en marcha de las audiencias preparatorias. El ELN se comprometió a suspender retenciones, enrolamientos de menores y detonaciones contra la infraestructura.

Por el momento, el ciclo de conversación se extenderá para precisar los aspectos logísticos del Cese que será verificado por un mecanismo en donde estarán la ONU, la Iglesia y las partes.

 

 

PIE DE FOTO:La delegación que recibió a los medios de comunicación estuvo integrada por diferentes figuras dentro de la guerrilla como Gustavo Martínez, Aureliano Carbonell, Carlos Reyes Niño, Consuelo Tapias, Silvana Guerrero, Alirio Sepúlveda y Tomás García. Luego del recibimiento a este espacio se uniría después el Comandante y jefe de la delegación de paz de la guerrilla, Pablo Beltrán. La FIPU entregó camisetas a la delegación con el mensaje “Stop Wars”.

El pasado 29 de agosto se llevó a cabo el evento conmemorativo de los 35 años del Instituto Popular de Capacitación –IPC-, el cual tuvo como mensaje político que la memoria, la verdad y la democracia son elementos fundamentales para hacer el tránsito en la sociedad colombiana de la guerra a la paz.

San Javier, Moravia y Aranjuez fueron los lugares elegidos para ser recorridos durante esta conmemoración debido al trabajo que esta organización ha realizado desde hace más de tres décadas en estas comunas de Medellín. Este espacio también fue el escogido para hacer el lanzamiento del informe “Resintiendo la violencia política”, un ejercicio que comenzó como un diagnóstico para el plan de reparación colectiva hacia la organización, pero que terminó por tomar la forma de un trabajo de memoria colectiva, que según Diego Herrera, presidente del IPC,“está en el marco de la búsqueda de la verdad frente a las agresiones y el daño político ocasionado, no solo al IPC, sino también al movimiento de derechos humanos en Antioquia y en el país”.

El trabajo del IPC comenzó enlos años 80's en Medellín y en las regiones de Urabá y Suroeste antioqueños, alrededor de la educación sindical y el acompañamiento a las comunidades campesinas en su lucha por la tierra, y a organizaciones barriales y urbanas. Desde entonces su trabajo se ha consolidado alrededor de la educación,la investigación y la comunicación de carácter popular, con diferentes iniciativas que han fortalecido un trabajo regional en defensa de los derechos humanos.

Su labor se ha visto obstaculizada por diferentes ciclos de violencia entre los cuales han ocurrido sucesos como: allanamientos ilegales, detenciones arbitrarias, torturas, secuestros, y amenazas. Este ejercicio de memoria señala como responsables de estos hechos a agentes estatales y paramilitares que buscaban restringir el ejercicio crítico y social del IPC. Uno de los momentos mástristes en esta historia de violencia política contra el IPC es el de la bomba del 29 de agosto de 1999.“A pocos minutos de la 1:00 de la mañana fue activado un artefacto explosivo en la sede del IPC. La onda explosiva destruyó parte de las instalaciones del primer piso, donde se situaban el área administrativa, el auditorio, el centro de documentación y el archivo”, relata este informe.

Pese a estos actos de intimidación y terror, el IPC ha continuado su trabajo y en el marco de las apuestas que buscan construir una paz a través de la negociación política durante los últimos años, han reafirmado, según ellos, la permanencia del colectivo y su resistencia política.En la actualidad el IPC trabaja en articulación con las organizaciones sociales,en iniciativas encaminadas a rodear la implementación del acuerdo de paz firmado entre el Gobierno y las FARC, por lo cual han acompañado espacios como el Congreso Nacional/Regional de Paz, distintosforos sobre el balance de la implementación, y también han venido rodeando el proceso con el ELN en Quito.

Esta conmemoración de sus 35 años se da entonces en un momento en el cual su apuesta ha generado unos escenarios de diálogo social y político, alrededor de la agendas específicas en Medellín y en subregiones de Antioquia, en temas como el de la Comisión de esclarecimiento de la verdad, la convivencia y la no repetición, la reforma política y la reforma rural integral.

Wednesday, 30 August 2017 19:00

Soy Azul pero me dicen Violeta

En el colegio mis amiguitas se burlaban de mi nombre, Violeta, por eso nunca me gustó, y cuando apenas tenía cinco años les dije a mis padres Luis Santiago y Claudia que quería cambiármelo. Ellos se sorprendieron, era solo una niña y ya tomaba determinaciones sobre mi vida, ¿y cómo quieres llamarte? Azul les dije, era mi color preferido.

Mis padres, amorosos, siempre cuidaron de mis dos hermanos y de mí, pero no tanto para prohibirnos soñar, jugar y volar por cuenta propia, como dice mi padre. Él cree que los humanos somos como las aves: a los pichones siempre los cuidan, les dan de comer y les enseñan lo básico, luego deben volar por cuenta propia y ahí los padres casi siempre terminan su tarea. Ellos se esmeraron por nuestra educación, no tanto para que obtuviéramos buenas calificaciones sino para que aprendiéramos y fuéramos buenas personas con capacidad de tomar decisiones.

Por eso nos levantamos libres, bueno, hasta donde el cuidado de nuestros padres nos lo permitía. Siempre estábamos con papá y mamá, a donde quiera que fuera mi padre por razones de su trabajo allá estábamos los cinco; mi padre es el mejor ingeniero mecánico del país, eso dice él orgulloso y yo le creo, se graduó como yo de la Universidad Nacional, pero él lo hizo cuando yo ni siquiera estaba en sus planes, por allá en el año 81. Es un antioqueño muy buena gente, humano, buen lector, amante de Dostoievski, y del ajedrez, hasta lo practicó en competencia. Ha trabajado en las principales obras viales del país y es experto en ventilación de túneles; aunque ya se pensionó aún lo llaman para asesorías. A veces peleamos por las ideas políticas, confieso que yo soy más radical que él. Mi padre cree que es tan mala una dictadura de izquierda como una de derecha. Yo lo pongo en duda.

Mi madre es adorable. Aunque se graduó en la Universidad de Cundinamarca y es tecnóloga agrícola, desde que nació mi hermano mayor no tuvo más vida sino para nosotros. Ella es la que nos transfirió el carácter fuerte, la solidaridad y la capacidad del equilibrio, nunca uno de nosotros tuvo más que el otro; mi madre nos conoce en lo más profundo y sabe de qué somos capaces y de qué no, ella sabe que somos incapaces de caminar senderos de injusticia. Nunca se queda callada y discute siempre que considera que tiene argumentos; además es una artista, hace con sus manos casi lo que quiera: con la madera, con las telas, con las agujas, con las pinturas; sus manos saben amar y en especial saben transformar.

Y mis dos hermanitos… ellos son libres, igual que yo, y nos amamos. Todos terminamos nuestras carreras universitarias con enfoque humanista, y cada uno se ha tomado en serio lo que escogió ser y hacer. El mayor, aunque vive lejos, nunca se ha ido, siempre quiso saber de dónde proviene nuestra especie y las razones de sus comportamientos culturales, además escribe muy lindo; y el menor es increíble, nunca quiso estudiar formalmente, ni asistir a clases en el colegio, pero ante la angustia de mis padres se comprometió a graduarse y lo hizo, al estilo de Estanislao Zuleta. Estudió por su cuenta y obtuvo uno de los mejores resultados en las pruebas Icfes; ahora se empeña en prepararse para transformar el sistema educativo del país.

No sé qué decir de mí, es tan difícil hablar de una misma. No sé si es importante haber tenido una gran memoria desde muy niña, y haberme aprendido las 32 banderas de los equipos del mundial de futbol del año 98 en Francia, o haber leído un libro maravilloso que me regaló mi padre, “los niños del mundo”; aún lo recuerdo, todavía me impresiono con las imágenes de los niños de Brasil de la zona de la Amazonía, sus pies siempre descalzos permitían que sus dedos crecieran diferente a los míos, tanto que servían como las manos para agarrar cosas. Nunca fui la mejor estudiante, pero sí una de las más destacadas, quería estar en todo, lo discutía todo, incluso el día de mi graduación de bachiller exigí hablar en la despedida pública en el teatro, pese a que no estaba en el protocolo.

Tal vez sea importante contar que siempre me irritó la injusticia, en todos los casos, las discriminaciones, las desigualdades sociales, nunca pude con eso. Tengo grandes amigas y amigos, muchos de ellos gracias a que en un momento tuve el valor de defenderlos justo cuando eran agredidos, como Alejandro que era víctima de la homofobia de sus compañeros. Cuando terminé la secundaria ya sabía lo que quería estudiar, para eso me formé toda la vida al lado de los que amo, para ayudar a cambiar el mundo, y también en el colegio tuve la oportunidad de encontrar mi vocación de socióloga. Me presenté a la Universidad del Rosario, por si acaso no pasaba a la Nacional, pero pasé, y nunca tuve duda que era allí donde quería terminar mi carrera. Y así lo hice este año, en 2017, antes de que mi vida y la de mis seres queridos se volviera casi un infierno por cuenta del atentado cobarde del Centro Comercial Andino.

Jamás negaré mi pensamiento crítico, ni mis autores preferidos como Fals Borda o Estanislao Zuleta; admiré sus vidas rebeldes y en especial sus actos rebeldes, siempre atados a las transformaciones sociales, al humanismo. Para eso estudié, por eso trabajé muchas veces durante mi carrera con comunidades de diferentes regiones del país; conozco de primera mano sus ausencias y sus carencias, las viví con ellos, no me pueden engañar con cuentos. Por eso hice mi tesis con las comunidades de Suárez, en el departamento del Cauca. Por eso escojo a mis amigos entre los que como yo quieren transformar estas injusticias. Por eso jamás sería capaz de cometer un acto infame que cegue la vida de personas que igual que yo son víctimas de un sistema decadente.

La vida de mis padres, de mi familia y de mis amigos cambió desde el 24 de junio de 2017 a las 7:30 pm, ocho días después del atentado del Centro Comercial Andino. En casa estaba mi padre solo, enruanado, apaciguando el frío de la noche bogotana. Cuando abrió la puerta tras los golpes, recibió tal vez el impacto más grande de su vida. Le increparon, le entregaron la orden de allanamiento, y le enrostraron que yo, Violeta, su hija, tenía una orden de captura por intervenir en el atentado del Andino. Solo de imaginarme el momento, siento el mismo frío y desolación que él sintió. Los agentes fueron por los rincones de la casa, buscaron quién sabe qué, era la casa de mis padres, no la mía. Le quitaron su celular, se llevaron cuatro computadores, dos torres viejas, y dos discos portátiles en desuso, todos de mi padre, y hasta unas USB publicitarias sin usar que le había entregado una compañía española en la que presta asesoría. Luego abandonaron el lugar sin grandes hallazgos.

Los medios insisten en que hay pruebas contundentes contra mí, y contra los chicos que fueron seguidos con sigilo y detalle y capturados casi al mismo tiempo. Sin embargo, hoy nadie da crédito a las supuestas pruebas, pasó la fiebre mediática, el desenfreno. Nadie volvió a preguntar por la señora que vio a un tipo extraño en el baño de mujeres el día del atentado, ni por la ausencia de las cámaras de seguridad y los perros antiexplosivos justo ese día, ni por las autoincriminaciones del Clan del Golfo. Mucho menos se volvió a preguntar por el infierno que se presentaba en casa de una familia que veía cómo su entorno se derrumbaba, cómo los amigos de la casa se alejaban temerosos, cómo el teléfono dejó de sonar, y cómo las visitas dejaron de llegar.

Ahora mis padres discuten entre sí, evitan hablarse o lo hacen por señas, tienen paranoia, sienten que todas las comunicaciones están interceptadas y que los vecinos del frente en realidad son agentes que los observan y los escuchan. Ya no ven ni oyen noticias, en estas casi siempre quieren mostrarles a un monstruo en vez de a su hija alegre y amorosa; están mamados de la frase “pruebas contundentes” que usaban a toda hora los “periodistas” de Caracol y la W.

La última vez que nos vimos con mis padres fue en mayo. Desde entonces no siento el calor de sus brazos en mi cuerpo. Sufro por ellos, y aunque no me siento culpable de nada, desearía que todo esto jamás hubiera sucedido. Sus vidas les cambiaron, tienen miedo que involucren a sus otros hijos en toda esta farsa. Soportaron seguimientos descarados, amenazas de nuevos allanamientos. Les ha tocado cambiar hábitos, y hasta acudir a los psicólogos para superar todo este trago amargo. Desde mayo no saben de mí, y no quiero que lo sepan, es mejor así. No puedo volver y eso me revienta por dentro, siento que no tengo garantías, los medios de comunicación me condenaron antes de que yo pudiera siquiera demostrar mi inocencia.

Confío en mis padres, en su fuerza, en su amor y tengo la seguridad que convertirán la adversidad en una nueva etapa de resurgimiento. Ellos seguirán yendo al psicólogo para que les ayude a soportar la angustia, se ayudarán con el tabaco y las oraciones; al final pasarán por encima de todo gracias a la fuerza del amor.

Me llamo Violeta, no soy terrorista, quiero ser azul como el cielo, y libre como el viento.
*La voz de la protagonista de esta historia fue reconstruida a partir de las declaraciones e historias de sus padres.

Wednesday, 30 August 2017 19:00

Editorial 131: Hay que mirar para adentro

“… ¡Oh buen Dios! ¿Qué título daremos a la suerte fatal que agobia a la humanidad? ¿Por qué desgracia o por qué vicio, y vicio desgraciado, vemos a un sinnúmero de hombres, no obedientes, sino serviles, no gobernados, sino tiranizados…?”, escribía Étienne de la Boétie en 1548, haciendo hincapié en cómo un solo hombre o pequeñas élites son capaces de llevar a millones a desarrollar los actos más serviles, perversos y complacientes, la mayoría a cambio de nada.

Esta es una muy buena referencia para reflexionar sobre lo que ha sido capaz de cocinar el poder político e ideológico durante siglos en los cerebros de casi todos los mortales, lo que nos deja con un panorama triste de la humanidad actual, y nos estalla en la cara todos los días en Colombia. Las últimas semanas han estado llenas de noticias que reafirman, a pesar de la manipulación y la cosmética de los medios masivos que las disfrazan, cuál es la calaña de las élites que gobiernan y desangran a la Nación y se llevan por delante las vidas de quienes intentan oponérseles.

Segovia es una población al nordeste de Antioquia en donde casi toda su gente vive de la minería artesanal, y junto con sus vecinos de Remedios reciben el sustento diario de esa actividad. Otros, como la transnacional Gran Colombia Gold hacen minería pero a gran escala, y por supuesto se llevan la mayor tajada dejando solo el paisaje desolador. Pero según sus altos ejecutivos, ellos no contaminan con mercurio: al parecer sacan los lingotes ya listos de la veta o la mina. Los malos son los mineros ancestrales nacidos la mayoría en el territorio. También habría que hurgar en la historia y enterarse cómo fue que estas poderosas empresas llegaron a esa región y se apoderaron de todo gracias a la arremetida paramilitar y a través de terribles masacres. Vale decir que Segovia y Remedios al igual que las poblaciones del país donde se explota oro, carbón, petróleo u otro mineral no son conocidas por su gran desarrollo, más bien se conocen por su miseria.

Desde el 21 de julio de 2017 en esas poblaciones se desarrolla un paro cívico en defensa de la minería artesanal, donde el común denominador es la brutalidad policial y militar contra los manifestantes que ha dejado muertos, heridos y hasta mutilados entre las personas que protestan. En este caso los manifestantes no son tan buenos y justos como los que protestan en Caracas, y la Policía y el Esmad no son tan malos como sus homólogos del vecino país, como lo muestran al desayuno, al almuerzo y la comida los grandes medios de comunicación, que como cosa rara no van a la región a entrevistar a los mineros y a la gente humilde sino a los grandes empresarios y las autoridades para que reafirmen que la lucha es contra la minería ilegal y contaminante, dejando en el ambiente que los pequeños mineros son poco más que delincuentes, y los policías inocentes víctimas de estos.

Contrasta esta grave injusticia, con el encuentro de comunidades ambientalistas llevado a cabo en Fusagasugá los días 5 y 6 de agosto de 2017, en donde se denunció la práctica extractiva minero energética como una política descontrolada, corrupta y depredadora contra las comunidades y sus territorios. Allí se discutió cómo enfrentar en el ámbito nacional esa práctica y cómo hacer respetar los resultados de las consultas populares que el Estado a través de sus instituciones quiere desconocer con argumentos baladíes, que se estrellan contra sus propios falsos argumentos de democracia y participación.

También en estas semanas los escándalos de corrupción, dicho por representantes de las mismas élites, tocaron fondo. Los casos de Reficar, Odebrecht, y otros, en donde las élites se reparten la plata de la salud, la educación y el presupuesto de la Nación, salpicó a todos: a los uribes y uribitos, a santos y santitos, a los ordoñez y los ñoños, a los de Cambio Radical, y a la U, a los liberales y especialmente a los conservadores expertos en recibir mermelada de todos los sabores. Todos los combos políticos de la derecha que han gobernado, como dijo William Ospina, desde hace 200 años el país, están embadurnados de porquería, y salen en televisión a vociferar en contra de la corrupción y hasta harán campaña para derrotarla. Son tan descaradas las élites y los medios masivos, que ofrecen notas informativas extensas para mostrar los éxitos empresariales de los delfines, en donde hacen gala de sus centros comerciales nuevos de costos superiores a los 120 mil millones, logrados seguramente con el sudor de sus frentes. Y nuestro pueblo goza viendo a los exitosos jóvenes derrochar sumas que entre millones de humildes y en años de trabajo jamás alcanzarían a reunir. Ojalá nuestro pueblo recuerde todo esto cuando vengan las elecciones en 2018.

Y hubo más noticias, todas confirmando los delitos y la perversidad de los héroes de la patria, y de la policía, que sirven gustosos a las élites que gobiernan. Las madres de Soacha acudieron a acciones públicas para denunciar en la Plaza de Bolívar la impunidad en que se encuentran casi 5000 casos de falsos positivos, o sea crímenes alevosos de los militares contra jóvenes inocentes e indefensos llevados a cabo durante la presidencia del hoy senador Uribe. Una práctica que por su cuenta mantienen militares y paramilitares en todo el territorio nacional. Y se destapó también luego de 12 años la responsabilidad d ela policía, , denunciada desde entonces, en el asesinato del niño Nicolás Neira, con la confesión del mayor Torrijos, comandante en el 2005 del Escuadrón que descerebró al joven; el oficial, preso por narcotráfico (qué joyita) aceptó que encubrió durante todos estos años a los responsables intelectuales y materiales.

Sin embargo el problema son los vecinos, es Maduro y su pueblo que lucha con uñas, dientes y manos para quitarse de encima a los gringos, a la CIA, y a la caterva de arrodillados que exigen democracia en Venezuela, cuando a los ojos de cualquiera que tenga dos dedos de frente, es obvio que se quieren robar el petróleo del país con las mayores reservas mundiales. ¿Existe alguna razón ética y moral para que algún funcionario, servidor público o líder de los gremios capitalistas colombianos diga una sola palabra frente a las supuestas injusticias de otros países? ¿Será que en Colombia no existe un departamento llamado Chocó, y otro Guajira, en donde niños, niñas y ancianos mueren de hambre porque las élites se roban la plata? ¿Acaso se nos olvidó quiénes y cómo se vienen robando la plata de la salud y las pensiones para construir lujosas edificaciones tipo resorts?

Queridos y queridas compatriotas, a ver si despertamos y miramos un poco hacia adentro de la casa, antes de hurgar en la de los vecinos. A ver si nos damos una oportunidad de barrer la basura que aquí nos inunda.

Wednesday, 02 August 2017 19:00

Los caminos hacia el cese bilateral

El pasado 29 de junio terminó el segundo ciclo de negociación entre Gobierno y ELN. Desde entonces las partes han dado a conocer sus propuestas para un posible cese bilateral; el camino hacia este propósito humanitario apenas comienza.

 

A casi seis meses de la instalación de la fase pública de diálogos de paz entre el Gobierno y el ELN,  se han desarrollado dos ciclos donde  ambas partes han  discutido  en  submesas de trabajo y   alrededor del primer punto, “Participación de la sociedad civil”, y el subpunto 5f,  “Dinámicas y acciones humanitarias”, de la agenda pactada en marzo de 2016.

La evaluación de estos ciclos iniciales deja como resultado una serie de preacuerdos que buscan dinamizar el trabajo de la mesa, en este sentido se ha conseguido  conformar el Grupo de Países de Apoyo Acompañamiento y Cooperación -GPAAC-   al proceso de paz,  integrado inicialmente por Alemania, Holanda,  Italia, Suecia y Suiza. De igual manera se ha acordado construir un equipo conjunto de pedagogía y comunicación para la paz, con el objetivo de promover confianza y credibilidad en los acuerdos a los que se lleguen. También se avanzó en establecer un fondo para la financiación  de la mesa.

Respecto al punto de la participación, las partes acordaron la realización de unas “Audiencias Preparatorias” que le darán forma al diseño de este primer punto. Estas audiencias podrían comenzar durante el tercer ciclo de esta negociación, que inició el 24 de julio de 2017.

Todo apunta a que la mesa está pasando por una nueva etapa; por lo menos  parecen superadas las desconfianzas a raíz de los diferentes inconvenientes que demoraron el  inicio de los  diálogos en su fase pública. Este nuevo ambiente en la mesa se evidencia en que ambas partes comenzaron a hablar de la necesidad de abordar un tema que hasta hace poco parecía lejano: el cese bilateral. Durante las próximas semanas, esto se discutirá en la submesa encargada de los temas humanitarios que actualmente trabaja temas álgidos como las retenciones, el asesinato a líderes sociales, el sabotaje a infraestructura, entre otros.

Demos el primer paso: Iglesia
En una carta dirigida al presidente Juan Manuel Santos y a las delegaciones del proceso de paz, la Conferencia Episcopal colombiana hizo un llamado en el cual instaron a las partes a “concertar y convenir un acuerdo bilateral de cese al fuego y hostilidades, como expresión de su voluntad, común con la del Pueblo colombiano, de acoger al santo Padre y darle la bienvenida a su persona y a su mensaje", haciendo referencia a la próxima visita del Papa Francisco.
La misiva firmada por el presidente de la Conferencia Episcopal, Luis Augusto Castro, el cardenal Rubén Salazar, el arzobispo de Villavicencio Óscar Urbina y el arzobispo de Cali Darío de Jesús Monsalve, puso a las delegaciones a retomar el tema en los medios, y a comprometerse a trabajar en este durante el tercer ciclo.

Reiteramos voluntad: ELN
Nicolás Rodríguez, comandante de esta guerrilla, respondió a la carta recordando que “Desde que se iniciaron los diálogos con el actual gobierno, el ELN ha reiterado la urgencia de pactar un Cese Bilateral del Fuego, contrariando al presidente Santos y su gobierno, quienes argumentaron que los diálogos deben adelantarse en medio de la guerra”.

De igual manera la delegación de paz del ELN manifestó  a través de un comunicado que “espera del gobierno un compromiso serio a la hora de pactar una suspensión de las afecciones a la población”. También recordaron que para que este cese ocurra debe haber compromiso de las dos partes, y seguidamente expusieron cinco puntos que para su organización deben parar antes de que se pueda dar este hecho: el primer elemento es la “agresión contra el movimiento popular” y  la desestructuración del paramilitarismo; el segundo es el incumplimiento de acuerdos de garantías en Derechos Humanos con el movimiento social; el tercero es el control sobre alimentos, medicamentos y bienes necesarios para las comunidades; el cuarto es la judicialización de la protesta social y el quinto el hacinamiento en las cárceles.

El tema central del ciclo que inicia será el cese: Gobierno
En una entrevista para el programa Pregunta Yamid, el jefe negociador del Gobierno, Juan Camilo Restrepo, reconoció que su delegación junto con la de la insurgencia comenzará a abordar este tema en el ciclo iniciado el lunes 24 de julio en Quito, Ecuador. Además fue enfático en reconocer que si bien la iniciativa parte de la propuesta que ha venido haciendo el grupo guerrillero desde el inicio de las conversaciones, este cese bilateral debe ser “cualificado”, es decir, para el Gobierno también debe ser un cese de hostilidades de su contraparte. “Si el ELN se aviene a aceptar un cese de hostilidades, el Gobierno simultáneamente estará dispuesto a avanzar en un cese al fuego”, expresó Restrepo.

En su cuenta de Twitter, el mismo negociador amplió la posición del Gobierno sobre este tema, especificando que “ejemplos de hostilidades: secuestro en todas sus expresiones, enrolamiento de menores, minas antipersonales, atentados contra oleoducto”. A la vez, confirmó que el tercer ciclo de negociaciones con el ELN se extenderá hasta la víspera de la llegada del Papa a Colombia, es decir, hasta comienzos del mes de septiembre, por lo cual este ciclo tendrá a los negociadores reunidos durante seis semanas, mientras existen altas expectativas en el país por la presión que podría generar la visita del Sumo Pontífice en la partes para el tema del cese bilateral.

Así las cosas, a pesar de que la visita del Papa le da a la mesa un nuevo impulso para hablar sobre el cese bilateral, el camino para llegar a este no será sencillo, teniendo en cuenta las condiciones que proponen ambas partes. También porque existen inamovibles para el ELN como la necesaria participación de la sociedad en la construcción del acuerdo de paz, y para el Gobierno este punto se reduce a consultas. Se requiere de las dos delegaciones, y de sus máximos líderes (Coce - Gobierno) toda la voluntad política. Sin embargo, el hecho de que en tan poco tiempo se comience a discutir este tema demuestra que este proceso será diferente al llevado a cabo en La Habana con las FARC, esto debido a las partes, a la metodología en la mesa, pero también al mismo contexto político del país.

El pasado 12 de julio, la comunidad indígena del resguardo Kokonuko ubicado en el departamento del Cauca, en el predio Aguas Tibias N°2, sufrió un ataque por parte del Esmad donde resultaron heridos 23 indígenas, cuatro de ellos de gravedad.

 

La comunidad indígena del resguardo Kokonuko realizaba el proceso de recuperación y saneamiento del resguardo Aguas Tibias N°2. Jhoe Nilson Sauca, ex gobernador del resguardo indígena de Kokonuko, y actualmente encargado del programa Defensa Vida y DDHH del Consejo Regional Indígena del Cauca – CRIC, nos cuenta sobre el proceso que desarrollan en el territorio desde hace más de veinte años: “la comunidad indígena del resguardo Kokonuko desde 1971, cuando fue la creación del CRIC, inició el proceso de liberación de la madre tierra. En un primer ejercicio fue recuperar la finca llamada El Seminario que la tenía la curia, de ahí en adelante la comunidad continuó el proceso de recuperación de la madre tierra”.

Este proceso ayudó al fortalecimiento de diversas comunidades y resguardos indígenas, consolidando sus planes de vida a nivel familiar y del resguardo, según cuenta con detalle Jhoe. También enfatiza en que el existir del pueblo Kokonuko inicia a partir de los principios del CRIC, que son la unidad, la necesidad de la tierra, y la reclamación de unos derechos territoriales constituidos desde la época de la corona española. “El pueblo Kokonuko desde ese tiempo hasta ahora hemos venido saneando y recuperando la tierra… cuando los españoles llegaron intentaron acabar con nosotros y corrimos hacia las montañas, y hoy que estamos acá ya el Gobierno nos quiere bajar por el tema del agua, porque ellos la ven como un negocio, y nosotros la protegemos, a nosotros nos interesa preservar nuestro entorno y mantener la armonía del hombre con la madre tierra”, puntualiza Suaca.

Jhoe nos cuenta que el resguardo Kokonuko está constituido en la parte alta del páramo, al lado del volcán Puracé, igual que el resguardo indígena de Puracé y el resguardo indígena de Paletará, y que poseen grandes extensiones de reserva de páramo de donde salen las grandes fuentes hídricas, “allí nace el río Cauca y diferentes vertientes que lo alimentan, todo esto ha sido preservado hasta el tiempo de hoy”. Esto último es un mandato que la misma comunidad tiene frente a la conservación de los nacimientos de agua, y se aplica también para los particulares que están en los territorios que hoy se sanean y recuperan.

Hoy son 5600 indígenas del resguardo Kokonuko que han venido saneando territorios como el de Aguas Tibias, una finca que comprende 85 hectáreas, y que queda en el corazón de este resguardo. En acuerdos pactados y firmados en el año 2016 el Estado se comprometió a entregarlo a la comunidad, pero aún no se ha acordado la compra del territorio con el señor Diego Angulo, propietario particular del predio. “El dueño oferta pero el Gobierno no se mueve a comprarlo”, detalla Jhoe, también menciona que “el conflicto se ha dado por un negocio que hace poco empezó a existir, inició como un pequeño valneario, y el propietario no le paga impuestos al municipio, ni al departamento, ni al mismo resguardo, amparándose que se encuentra en medio de un resguardo indígena y por eso no paga impuestos”.

Ante este panorama la respuesta del Estado local, regional y nacional ha sido la militarización del territorio Kokonuko. Jhoe narra con tristeza los hechos: “el territorio fue militarizado con Esmad, Policía y Fuerzas Militares el martes 12 de julio desde las tres de la madrugada, y a eso de las cinco de la mañana nos empezaron a atacar con gases lagrimógenos, se escucharon disparos. Esta acción se hizo sin importar que habían niños, niñas, jóvenes, mayores y mayoras”, y refuerza con profunda indignación que tiene “coraje de ver a esos chiquitos llorando”.  

En un comunicado emitido al final de ese día, la comunidad denunció otros atropellos: “en las horas de la tarde la lucha se trasladó a los caseríos de las veredas de San Pedrillo y Tres de Noviembre, pertenecientes al Resguardo Indígena de Kokonuko, donde al Esmad no le importó disparar gases lacrimógenos afectando más de 150 viviendas donde se encontraban mujeres embarazadas, madres lactantes, mayores y mayoras, provocando pánico entre la población indígena”.  Esta intervención del Esmad provocó traumas psicológicos y afectaciones respiratorias a niños y niñas. Además obstaculizó a las unidades de atención de la IPS Minga y el CRIC el auxilio a comuneros heridos.

La comunidad también denuncia que el Esmad disparó indiscriminadamente a la población. Se encontraron posteriormente casquillos de fusil, así como partes de alambre de púa que, según señaló la comunidad, eran tiros recalzados que estas fuerzas del Estado utilizan para dispararles. Esta acción por parte del Esmad, la policía y militares duró hasta la una de la madrugada del miércoles 13 de julio, afectando al resguardo y su territorio ancestral.

Toda esta situación llevó a la realización de una reunión el día 17 de julio en Bogotá, en la Casa Giralda, con autoridades indígenas del resguardo Kokonuko, el CRIC y miembros del Gobierno nacional como el Ministro del Interior Guillermo Rivera, y delegados de la Agencia Nacional de Tierras. Allí, el Gobierno reconoció que “el desalojo no se dio en el predio del señor Angulo, sino dentro de nuestro territorio ancestral, y que hubo heridos de nuestra comunidad”, según relata Yuber Mapallo Jalvin, secretario del Resguardo Kokonuko, quien puntualizó que el Estado se volvió a comprometer para darle celeridad al canje de tierras, así como a la desmilitarización del territorio.

Al cierre de esta edición la comunidad sostenía una reunión en territorio Kokonuko con participación de delegados de las diferentes instancias del Estado, para dar cuenta de los resultados y acuerdos sostenidos en la reunión; la comunidad invitó a fortalecer el ejercicio de unidad en la práctica, como mandato del XV congreso realizado en Río Blanco Sotara del pueblo Yanacona.

El miedo, la injusticia, la violencia, la mentira, la corrupción, el engaño y en especial el egoísmo son las prácticas recurrentes de las élites políticas en Colombia, y no nos cansaremos de decir que son los medios masivos de información a su servicio los encargados principales de conducirlas hacia la sociedad y convertirlas en pequeñeces.

En Colombia se practica en todas las calles, caminos y veredas la injusticia. Hace décadas se habla de que Colombia es uno de los países más desiguales del mundo, tal vez el más desigual, y uno de los más pobres, porque según Naciones Unidas las dos cosas no son lo mismo. Pero los medios de información voceros de los poderosos grupos económicos se han encargado de quitarles el contexto a estas cifras vergonzosas, es decir, evaden su origen para salvar la responsabilidad que tienen las élites y los partidos políticos, que han gobernado los últimos 200 años, de semejante tragedia. Para cualquier familia humilde da lo mismo la desigualdad que la pobreza; a su piel, que es la que siente y padece, eso le es indiferente.

La desigualdad en Colombia no se ha reducido ni un solo punto desde hace dos décadas, por el contrario es el único país de América Latina que ha empeorado, y hoy ostenta el deshonroso primer lugar. Según el índice GINI, que es un indicador de desigualdad calculado no por los pobres o los castrochavistas sino por el Banco mundial, Colombia está a la cabeza con 0,535 (entre más se acerque a 1 más desigual es el país). Sin embargo los medios masivos se encargan de hacernos ver las desdichas de Venezuela antes que apropiarnos de las tragedias nuestras. Todos los países de América Latina a diferencia de Colombia decidieron en estas dos últimas décadas tomar otros caminos a nivel político, social y económico que cambiaron radicalmente la distribución del ingreso, y especialmente dieron vuelco a los niveles de desigualdad.

En mayo de 2016, Cecilia López Montaño, liberal ella, escribió para Portafolio un artículo en el que critica al Gobierno por dedicarse supuestamente a la reducción de la pobreza sin hacerlo por la descarada concentración del ingreso y de la riqueza, además dice que el Gobierno “ignora la brecha que persiste entre las áreas rurales y urbanas, de género y por regiones”. Refiriéndose a la concentración del ingreso, plantea en ese diario especializado que el propio Fondo Monetario Internacional considera que “Colombia es una de las peores muestras de esa realidad en esa parte del mundo”, o sea América Latina. En Colombia, según López, el 20% de los ingresos del país lo concentra el 1% de la población, o sea aproximadamente 500 mil personas, y esas mismas concentran el 40% de la riqueza de todo el país.

Es que la injusticia en nuestro país tiene el corazón lleno de desigualdad, y esta no se explica en los delicados datos sobre pobreza, que superan el 50% en departamentos como el Chocó, mientras el país llega casi al 30%, o sea más de 15 millones de seres humanos. Pero el mismo Dane se contradice cuando afirma que al 61,7% de los hogares no les alcanza para cubrir los gastos mínimos. Uno de los peores problemas es que se habla de números y se olvida que son personas. La injusticia en Colombia la viven cerca de siete millones de desplazados; otros millones tienen que rebuscarse el diario a través de las ventas callejeras o informales; y otros entre los que se encuentran todos los anteriores, sufren la desconexión de los servicios públicos básicos. Otros tantos millones reciben la bofetada de la discriminación por razones étnicas, por su condición de discapacidad, sus preferencias sexuales o su condición de mujer. Por eso la desigualdad es peor, porque involucra no solo la pobreza, sino la exclusión y la discriminación, y en Colombia son críticos estos antivalores, patrocinados en gran parte por las iglesias de toda clase, y por supuesto por las élites a través de los medios de desinformación, las redes y la industria cultural.

La injusticia se siente en las humildes cocinas de los ranchos de la periferia, en las pieles negras de los afrocolombianos y afrocolombianas y en las de la Nación indígena; en los cuerpos de las mujeres agredidas por la cultura patriarcal y por las políticas de empleo; en la desnutrición de niños y niñas; en la falta de condiciones de salud y agua potable; en la ausencia de infraestructura para la población discapacitada; también en la falta de democracia y libertades civiles.

La izquierda colombiana tiene que poner el ojo en todas estas desigualdades y en especial en la forma como aborda a los millones que la padecen. Es claro que existe una desconexión entre las organizaciones sociales y los partidos de izquierda con las mayorías. No hay sino que observar cómo saltan en su propia cara y al margen de sus acumulados, paros cívicos como los del Chocó y Buenaventura. Hablarle a millones de personas que en Colombia padecen la injusticia no es tarea fácil ya que ellos y ellas mismas han asumido su situación en algunos casos como algo natural. Además estas personas padecen no solo la injusticia sino la violencia ideológica que los lleva a reconocer en su verdugo a su salvador. Lo que sí es cierto es que tampoco las élites la tienen fácil por las buenas, por eso acuden a la violencia indiscriminada, de toda clase, no solo la física.

Ya se nota cómo ante la crisis moral y ética de los partidos tradicionales de la derecha, las élites políticas se preparan para un nuevo zarpazo electoral en 2018; se esconden detrás de nuevas colectividades para engañar al pueblo y hacerse elegir en el Congreso y el Gobierno. Es oportuno que este pueblo y sus organizaciones sociales se junten sobre la base de propósitos comunes, reales, como la superación de la injusticia que cala en los huesos y el alma de los humildes. Una oportunidad que está servida para sacudirse de encima tanta crueldad. Pero para ello los pequeños partidos y colectividades que han abrazado la causa social, y han puesto la vida de sus militantes en esa brega, deben abandonar el gueto, la parroquia, el ego, el discurso vacío, y la autoreferenciación. De todas maneras como dijo el francés Voltaire: “Los pueblos a quienes no se hace justicia se la toman por sí mismos más tarde o más pronto”.

Minutos antes de iniciar en la Asamblea Departamental de Antioquia el evento de apoyo a las listas del Polo Democrático Alternativo hacia las elecciones legislativas del 2018, dialogamos con el Senador y candidato oficial a la presidencia de este partido, Jorge Robledo. Nos contó su visión sobre la coyuntura del país, los temas principales que conformarían su propuesta de Gobierno, y cómo van las conversaciones para crear una coalición.

Periferia: Últimamente las comunidades han optado por las Consultas Populares, como un mecanismo para defender su territorio. ¿Qué piensa sobre eso?
Jorge Robledo: Yo defiendo las consultas como posición de principios porque al final qué es lo que sucede... el Gobierno nacional toma decisiones y se las quiere imponer a las regiones con el cuento de que yo mando aquí. El caso de la minería es dramático, entonces qué dice el Gobierno nacional, el subsuelo lo representa el Estado, entonces podemos hacer lo que se nos dé la gana en el subsuelo, pero entonces resulta que la gente vive en el suelo, y si le destruyo el subsuelo a la gente le destruyo el suelo, entonces con razón la gente reclama y la Corte Constitucional ya dijo que el Gobierno no puede hacer lo que se le dé la gana en el subsuelo, sino que esto hay que concertarlo y hay que tramitarlo con los municipios y los departamentos y las comunidades. Entonces las consultas son una manera mediante la cual la gente opina qué es lo que va a pasar con el subsuelo y con su suelo, y yo soy de esa concepción democrática de las cosas.

P: ¿Qué piensa de los recientes paros cívicos que han ocurrido en el país en los últimos meses, como el caso de Buenaventura, Chocó, y también el paro de Maestros?
JR: Yo he venido respaldándolos, incluso en estos días fui objeto de ataques por parte de algunos Santistas por eso. Yo antes de ser Senador fui líder social, por ejemplo de luchas cafeteras, yo sé qué es lo que es amanecer en una carretera defendiendo una idea, defendiendo por ejemplo a los cafeteros o a la gente del agro. Fui profesor universitario, y estuve en no sé cuántas marchas con las organizaciones sindicales de profesores de la Universidad Nacional de Colombia. Entonces mal podría yo que llego al senado en buena medida por mis luchas, una vez como senador, traicionar mis convicciones. No, yo sigo siendo más o menos el mismo. Y estoy respaldando, el Polo está respaldando, es la posición del partido, porque pensamos que son luchas justas, democráticas, pacíficas, no hay una sola razón para no acompañarlos.

P: Existen diferencias entre quienes han hecho parte del Polo. ¿Usted cómo lee la salida de estos diferentes líderes del partido?
JR: No hay proyectos de seres humanos en donde alguien no se baje del proyecto. Tu montas alguna orquesta y en algún momento un músico dice, no, yo prefiero irme para otra orquesta. Y en política es lo mismo, eso no nos debe impresionar tanto, y esa es la vida, ahí sí como dice el proverbio oriental, caen las flores y qué le vamos a hacer. Yo preferiría que nadie se fuera, pero eso es imposible, y lo que ha sucedido con una minoría muy minúscula que decidió apartarse del Polo es que prefirieron seguir las orientaciones del presidente de la República, del doctor Santos, y nosotros fuimos creados como un proyecto político de ruptura con la política tradicional, entonces mal podríamos irnos hacia ese lado. Pero bueno, si a ellos les parece insoportable estar aquí porque no somos santistas, son decisiones, pero es una minoría muy ínfima, y cada vez más de quiénes estaban allá entienden nuestras razones y están acá. Yo diría que hoy el Polo, por ejemplo la bancada, estamos ya casi todos aquí, y uno que falta estoy seguro que va a estar aquí. En todas las direcciones departamentales el Polo está unido en torno al proyecto que estamos planteando

P: Si bien nos decía que apenas están construyendo las propuestas de Gobierno, ¿cuáles son los temas centrales?
JR: Yo estoy hablando de unos ocho o nueve temas centrales que están en construcción, muy esquemáticamente. Somos el planteamiento contra la corrupción, por supuesto, eso es una cosa que he abanderado toda mi vida. El tema que en nuestro Gobierno se cumplan los acuerdos de La Habana. El problema de los sectores populares, o sea de las condiciones de vida y de trabajo de los asalariados, su estabilidad laboral, pensiones, salud y educación como derechos, o sea reducir la desigualdad social. Al mismo tiempo, este no es un proyecto contra la empresa, no, este es un proyecto amigo de las empresas, de las pequeñas, de las medianas e incluso de las grandes, mientras estén generando riqueza y haciendo las cosas bien, somos partidarios de ella. Pensamos que el sector financiero debe ponerse al servicio del progreso del país, ahí hay mucho que trabajar, lo mismo que en el tema de servicios públicos, hay cambios que hay que introducir. El medio ambiente es un tema importantísimo en nuestra concepción. Vamos a hacer una campaña muy grande antidiscriminación; me irrita particularmente el maltrato a mujeres, a negros, a indígenas, a cualquier sector discriminado de la vida del país.

También hablamos de relaciones internacionales con todos los países del mundo, pero relaciones en las que Colombia gane, que no sea como el trompo de poner, el Estado vasallo. También democracia, defensa de la democracia, no a la lucha armada, monopolio del Estado sobre la fuerza. Y agrego estas tres cosas, que insisto, no somos amigos de la lucha armada, nunca lo hemos sido, no somos partidarios de acabar con la propiedad privada, nada tiene qué ver nuestra propuesta con eso, y no somos satélites de ningún centro de poder extranjero, de ninguno. Son cosas importantes.

P: ¿Cómo continuaría usted el proceso de diálogo con el ELN, y la implementación del acuerdo con las FARC?
JR: Es difícil uno desde aquí sin conocer los detalles de adentro del proceso precisar las cosas, pero el Polo se crea con dos ideas: no a la lucha armada, y sí a un proceso de paz. Por eso hemos respaldado el de las FARC, y estamos respaldando el del ELN, y el día que yo sea presidente de Colombia se cumplirán los acuerdos de La Habana, y si el del ELN no se ha concluido, haremos los esfuerzos por concluirlo, para garantizar el monopolio del Estado sobre la fuerza. Eso es un punto bien importante, un país no puede salir adelante si el Estado no logra tener el monopolio sobre la fuerza, una fuerza, claro, democrática, civilizada, etc.

P: ¿Con quiénes cree usted que se debería hacer una coalición y con quiénes no?
JR: Ya estamos en conversaciones y esa es parte de mi convicción, para crear una gran convergencia nacional. Ya estamos en conversaciones con el Partido Verde de Antonio Navarro y Claudia López, con Compromiso Ciudadano de Sergio Fajardo, y el Polo Democrático Alternativo, pero no son solo las personas, son las organizaciones. Ya estamos en la tarea de nombrar compromisarios que empiecen los trámites para definir programa y para definir la manera de escoger un solo candidato. Eso va muy bien, y lo que hemos visto es que lo mejor es avanzar nosotros y ya veremos por el camino cuánto más podemos incluir dentro de este proceso. Estos son procesos difíciles, entonces ahí sí como la vieja frase de Napoleón: vístame despacio que estoy de prisa. Aquí nos pasa lo mismo, esto es un tema que es bueno irlo adelantando con prudencia.

Hace casi 13 años que se materializó la idea de Periferia como prensa alternativa, y con ella se avivó el debate por la necesidad de la comunicación popular como proceso para la formación de sujetos políticos, autónomos y transformadores. Una propuesta que aún la mayoría de las organizaciones sociales y políticas, y la izquierda en general, no ha podido o querido adoptar a pesar de reconocer y denunciar a los cuatro vientos el poder de los dueños de los medios masivos de comunicación, y su papel determinante en la orientación de la política, la economía, la forma de pensar y sentir, y en general de la ideología de casi toda la sociedad.

Se ha dicho hasta el cansancio que en los medios masivos, especialmente en los audiovisuales, jamás informan de manera objetiva; que allí no salen las historias de los pobres y de las comunidades que luchan por sus derechos, menos las de sus líderes y lideresas; que en ellos se exaltan a los ricos y se protegen a los corruptos. Al contrario los grandes medios que son propiedad de poderosos grupos industriales o financieros, nacionales y extranjeros, banalizan y ridiculizan los procesos de transformación de los pueblos y los satanizan, les quitan su validez, los convierten en amenazas a la democracia, los condenan para que luego lleguen las demás instituciones a jugar su papel de judicialización o de criminalización. Por eso el asesinato o detención de líderes y lideresas sociales pasa desapercibido o es justificado para la sociedad.

La comunicación nos pertenece naturalmente a todos y todas, porque nacimos con ese don; no le pertenece a los grandes medios y grupos económicos. Sin embargo la sociedad entera les ha cedido esa exclusividad a ellos, y le endosamos el fundamental papel de educar, formar, informar y divertir a nuestras familias. Y es obvio, porque los dueños de esos grandes medios nos entregaron la tarea de trabajar muchas horas y cansarnos al extremo, para que luego lleguemos a verlos y escucharlos, para que nos digan qué hacer, a quién querer y a quién odiar sin formula de juicio. Por eso son tan poderosos, por eso aunque nos manipulan terminamos abrazándolos y reconociéndolos como si estuvieran haciendo una gran labor. Por ello aunque odiemos los impuestos, la corrupción y la violencia, no conectamos a las clases políticas ni a la élite económica con el desastre social y ambiental de la Nación, y más bien señalamos en sentido equivocado, el que ellos nos señalan.

La comunicación popular es núcleo de la autonomía, de la democracia. De la autonomía porque les da la herramienta a las comunidades para que se autorreconozcan, y para que valoren sus propios esfuerzos, sus luchas y sus propuestas sociales y políticas, para que se vean como protagonistas de su propio presente y futuro, y no como gregarios de las apuestas de otros. Y es clave para la democracia porque les permite a los sectores y regiones abandonadas, excluidas y segregadas por el Estado, plantear sus cosmovisiones, su diversidad, sus apuestas territoriales y sus problemáticas, vinculándolas a la lucha por el poder político, cosa que no va a hacer nadie sino las propias comunidades.

Por eso no es poca cosa que un gran medio invisibilice los paros de Buenaventura y Chocó, y las acciones represivas de las fuerzas armadas y de policía contra los y las manifestantes, mientras al desayuno, almuerzo y comida nos muestran las protestas de la oposición en Venezuela, y señalan y denuncian como graves las acciones de la guardia en ese país. ¿Qué diferencia, según los medios masivos, existe entre la violencia de la policía venezolana, y la brutalidad de los escuadrones antidisturbios colombianos, Esmad, que se llevan por delante ancianas, niños y niñas y habitantes de una región que todos sabemos que han sido abandonados y condenados a la miseria y la muerte? Ahí está el centro del asunto, si no nos apropiamos y desarrollamos nuestros propios procesos de comunicación popular, otros nos van a mostrar lo que se les ocurra y con el enfoque que quieran.

Es cierto que las redes sociales podrían funcionar en estos casos para mostrar las injusticias, siempre y cuando cuenten con un importante nivel organizativo y se usen de manera leal, pero jamás servirán, si se usan de manera parcial o espontanea, para formar a esos sujetos políticos que interpreten y asuman un papel transformador de realidades, como por ejemplo la precarización de la labor docente que hoy viven cientos de miles de maestros y maestras y sus familias, y el sistema de educación en general. No obstante, algunos maestros aún no conectan su dura y difícil realidad con los responsables de esta, y hasta los eligen para que gobiernen.

Hoy más que nunca la comunicación popular, que no es solo la prensa, los audiovisuales, la radio y demás, debe resaltarse y ganar un papel protagónico en las luchas que libra el pueblo colombiano. El arte en toda su dimensión también educa, forma y transforma y hace parte de la comunicación popular.

Las organizaciones sociales y populares, los sectores democráticos y progresistas, se deben a sí mismos una reflexión profunda sobre la necesidad de vincular en todas sus apuestas, procesos y proyectos la comunicación como eje estratégico, pero la comunicación que camine hacia la construcción de una nueva hegemonía, una humanista, democrática, con valores solidarios, etc. No hay que perder el tiempo tratando de derrotar a los monstruos mediáticos a través de sus mismos juegos de engaño y posverdad; hay que hacerlo a través de propuestas creativas, nuevas, propias, honestas, que engrandezcan la condición humana de los más humildes y les dé su valor en esta tierra.

Por lo tanto, mientras verdaderamente tomamos conciencia del papel de los medios y la importancia de adelantar proyectos de comunicación popular para nuestras apuestas y las comunidades con las que trabajamos, lo mínimo es apoyar aquellas que ya existen y le han brindado años de esfuerzos a esta difícil contienda, como Periferia, por ejemplo.

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