Periferia

Periferia

Sunday, 15 October 2017 00:00

Artes Gráficas

Ya son más de trece años empeñados en sacar adelante el proyecto de comunicación popular Periferia. Hemos logrado posicionar nuestro periódico como referente y herramienta para las luchas sociales y populares. Hoy estamos luchando por garantizar el futuro de la comunicación popular a través de la autogestión.

Mantener un proyecto con un objetivo diferente al de los grandes medios masivos de comunicación, no ha sido tarea fácil. Sin embargo, el esfuerzo colectivo y el de cada individuo que conforma el equipo de Periferia, sumado al de los colaboradores/as, amigos/as, suscriptores/as, lectores/as y las organizaciones campesinas, afro, indígenas, sociales y sindicales, han permitido que Periferia se mantenga.

La forma en que lo hemos logrado, aparte de la venta del periódico, ha sido con el posicionamiento de productos que llevan la propuesta de la comunicación y la memoria histórica de las comunidades a todas partes. Anualmente publicamos la agenda Periferia, coeditamos libros y revistas de carácter académico y político e intermediamos en la producción de trabajos litográficos para organizaciones hermanas que ven en esta práctica una forma de solidaridad y apoyo al proyecto Periferia.

Esta experiencia, aunque nos ha permitido sostenernos mínimamente, nos hizo reflexionar frente a la necesidad de apostarle a la creación de una empresa que financie seriamente no solo la propuesta de comunicación popular sino que le sirva a las organizaciones sociales para que produzcan allí todas sus publicaciones, conduciendo los recursos de los/as trabajadores/as y las comunidades hacia proyectos de construcción de autogestión, de economía propia y autonomía política.

  

¿Qué piensas de esto?

Después de más de 110 años de lucha obrera y popular en Colombia no existe una gran empresa, en manos de los trabajadores o las comunidades, dedicada a la producción y publicación de medios alternativos, literatura, investigación, prensa y propaganda con enfoque popular, encaminada a fortalecer la propuesta transformadora, autónoma y autogestionaria de las organizaciones sociales.

 

La mejor forma de decir es hacer

No basta afirmar que los culpables de todo son los grandes medios porque engañan y desinforman, ni decir que la comunicación popular es necesaria y que nos gusta el periódico Periferia. Hay que hacer algo concreto para apoyar la consolidación de nuestros proyectos y si no es comprando, suscribiéndose y difundiendo la prensa y los demás productos, es brindándole trabajo a su nueva propuesta autogestionaria materializada en la empresa de artes gráficas.

 

¿Qué ofrecemos?

Anualmente las organizaciones sociales y populares gastan fortunas en la publicación, diseño y difusión de sus propuestas. Gran parte de estos recursos van a parar a las arcas de los empresarios capitalistas, en especial los que dominan los grandes medios masivos de comunicación, los cuales en muchos casos manipulan y maquillan la información a su conveniencia.

Nosotros ofrecemos un servicio de comunicación pleno, garantizando un marcado respeto por los contenidos políticos, por la seguridad y confidencialidad.

 

 

Ofrecemos servicios como:

Servicio de DISEÑO GRÁFICO: Desarrollo de propuestas creativas o sobre pedido.

Servicio IMPRESIÓN LITOGRÁFICA: Impresión en sistema off-set de periódicos, revistas, folletos y papelería empresarial en general.

Servicio IMPRESIÓN LASER: Impresión digital en la elaboración de piezas de señalización, carnetización, vallas, pendones, decoración.

Servicio de DISEÑO AUDIOVISUAL: Diseño y montaje de presentaciones audiovisuales y paginas WEB.

 

 

MAYORES INFORMES A:

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Sunday, 15 October 2017 19:00

Paute

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Escribanos a This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it. y pida su cotización.

 

 

FECHA DE EDICIÓN Y CIRCULACIÓN

 

Mes

Cierre

Circulación

Febrero

15

20

Marzo

15

20

Abril

15

20

Mayo

15

20

Junio

15

20

Julio

15

20

Agosto

15

20

Septiembre

15

20

Octubre

15

20

Noviembre

15

20

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

COSTOS Y TAMAÑO

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Puntos de venta

PUNTOS DE VENTA 

 

-Medellín-

Librería Periferia Calle 50 #46-39 -Edificio Furatena oficina 504

Parque Berrío  (bajos del Metro), Junín con Maracaibo,

Parque Bolivar puesto de Doña Blanca (Caracas con Junín)

Avenida Oriental calle 49a, módulo 092, Donde Hernando Hernandez

 

 

-Bogotá-

LIBROS LEIDOS 

(Calle 45 numero 20 - 46)

 Pensamiento Crítico 

(Kra 8a No.15-62), 

Librería Alejandría 

(Calle 72 No. 14-32), Kiosko Periódicos (Kra 5ta con calle 28), 

Café y semilla “tienda y tostadora”

(Cra. 16 No.56-39 Esquina)

Café libro “El Copetón” 

kra 3ra No.12B-79 - 

 

-Cartagena-

Portal de los Dulces, 

puesto 104

 

-Bucaramanga-

CUT Santander. 

Cll 42 No.14-09 piso 3

SES Librería el educador.  

 

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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USTED PUEDE HACER PARTE DE PERIFERIA

- Prensa Alternativa -

 

Lea en Periferia lo que no encontrará en la prensa oficial y masiva. Nuestro trabajo periodístico está dirigido a las comunidades, las organizaciones sociales y a las historias de las personas que no tienen voz, ni cómo hacer que sus denuncias se conozcan.

 

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Apóyenos

 

PUEDE CONSIGNAR EN LA CUENTA DE AHORROS NO. 10115355629 BANCOLOMBIA A NOMBRE DE CORPORACIÓN PERIFERIA

o también puede acercarse a nuestra oficina principal en la ciudad de Medellín, Edificio Furatena (calle 50 #46 - 36, oficina 504) y por su aporte solidario reciba un ejemplar del periódico Periferia y un libro de Crónicas de la Periferia.

Sunday, 15 October 2017 00:00

¿Quiénes somos?

 

La CORPORACIÓN

La corporación Periferia Comunicación Alternativa fue fundada en el año 2004, por un grupo de amigos interesados ​​en hacer la comunicación alternativa y popular la mejor herramienta para visualizar los procesos de resistencia de las comunidades de la periferia de Colombia.

 

EQUIPO EDITORIAL PERIFERIA COLOMBIA

 

Olimpo Cárdenas Delgado - Director General-

El Flako

Julian Alvarán

Jazmín Grajales

Sara López

Valeria Urán Sierra

Vianny Correales

David Guerra Cano

Juan Alejandro Echeverri

Claudia Carrión

David Alejandro Pérez

 

¿QUIÉNES SOMOS?

 

Periferia es un proyecto de comunicación popular que comenzó en el año 2004 como la apuesta de un grupo de amigos interesados ​​en hacer de la comunicación popular una herramienta para visibilizar los procesos de resistencia de las comunidades en la periferia de Colombia.

Entendemos la Comunicación Popular como el proceso en el que las comunidades por su iniciativa construyen estrategias para atender sus necesidades de comunicación. Desde esta perspectiva se prioriza la escucha, el diálogo y la construcción colectiva de saberes, y se problematiza la realidad con el objetivo de transformarla.  Por esta razón entendemos que la comunicación no tiene únicamente una función informativa, sino que hace parte de la cotidianidad de nuestras comunidades para mediar, resolver o develar conflictos. La Comunicación Popular es entonces una respuesta de las gentes organizadas en la búsqueda de una sociedad más justa, libre y humana.

 

Partiendo de esta concepción de la comunicación, la Corporación Periferia ha desarrollado  varias líneas de trabajo, entre las que se encuentran: la publicación mensual del Periódico Periferia, las escuelas de comunicación popular, la construcción de un fondo editorial y un centro de documentación y  la autogestión a través de los servicios de nuestro Centro de Artes Gráficas y otros servicios editoriales y audiovisuales.

 

 

MANIFIESTO PERIFERIA 

Dicen que los sueños, sueños son. Pero en Periferia llevamos más de diez años de lucha y esperamos seguir por muchos más, para que nuestros sueños, que son los sueños de buena parte de los oprimidos del mundo, se hagan realidad. Aquí compartimos con nuestros lectores algunos de esos sueños para que nos ayuden a seguirles dando forma y contorno en la lucha denodada por una sociedad mejor.

Sujeto Político

Desde su nacimiento, Periferia asumió como propósito contribuir a la construcción de un sujeto político en el país. Y entendemos por sujeto político a aquel capaz de comprender plenamente su realidad y de actuar consecuentemente para transformarla. Y esta es una tarea, aparte de política, fundamentalmente ética: se trata de un sujeto capaz de construir una sociedad nueva donde no exista dominación, explotación ni opresión de ningún tipo.

Por lo tanto este sujeto debe encarnar en sí mismo un proyecto ético en el cual la vida digna sea un valor fundamental y un derecho para todos. Por esa misma razón este sujeto es plural, en la medida en que aúna en su lucha la reivindicación de todos los oprimidos (obreros, campesinos, indígenas, mujeres, homosexuales, grupos étnicos, etc.), sin intentar subordinar ningún sector de esta lucha a un sector que se arrogue el privilegio de encarnar en sí mismo el sujeto revolucionario.

Las palancas fundamentales para la construcción de este sujeto son la autonomía, entendida como consciencia crítica, y la unidad de lo diverso. Dos dimensiones atacadas permanentemente desde el poder mediático que intenta aniquilar la capacidad de juicio de los individuos e imponer el pensamiento único, al servicio del sostenimiento de esta sociedad ominosa. Por eso creemos que nuestro trabajo, en tanto ayuda a recuperar la capacidad de juicio de los individuos y promueve la unidad de los diversos sectores oprimidos, es fundamental para la emergencia de este sujeto.

Economía

Desde Periferia apostamos por una economía alternativa y distinta, que redefina el concepto de necesidad humana y comprenda que éstas no pueden ser infinitas, porque nuestro planeta no es inagotable. Una economía verdaderamente solidaria, que nos lleve a replantear nuestro consumo excesivo. Que además replantee la división del trabajo entre intelectual y productivo, entre países productores de materias primas y productores de manufactura y tecnología, y que además propenda por la abolición de la división del trabajo entre hombres y mujeres, rescatando a estas últimas del sino capitalista y patriarcal que las relega a asumir como forma única de subsistencia el trabajo reproductivo. Una economía que devuelva a las  cosas su valor de uso y en la que prime el buen vivir de los seres humanos en armonía con la naturaleza, por encima de la productividad, la rentabilidad y el lucro.

Apostamos a las iniciativas de autogestión y de construcción de circuitos económicos solidarios que nos permitan reubicar nuestro papel como consumidores y a la vez productores de bienes y servicios, generando dinámicas más justas de intercambio y distribución.

Una economía que se cuestione la sobreproducción de basura contaminante, a partir de una reducción consciente de nuestro consumo. Que devuelva el papel central a las relaciones de intercambio local y nos hermane a nivel global en una única lucha por cuidar y dignificar la vida de todas las especies.

Para ello es necesario acabar con el lucro de la guerra, democratizar las instituciones internacionales de manera que todos los países del mundo tengan acceso en igualdad de condiciones a los espacios de toma de decisiones y la garantía para cada quién de un lugar en el mundo, donde pueda desarrollar su creatividad en medio del disfrute, construyendo territorio sin fronteras.

Democracia

La democracia es imposible en el capitalismo. Y, Periferia, como propuesta de comunicación popular, lo ha venido poniendo de manifiesto, no solo a través de un discurso teórico, ideológico y político sino con ejemplos palpables recogidos en la periferia de nuestros campos y ciudades, en cada una de sus ediciones. En ellos se  deja sin argumentos la propuesta del sistema capitalista, un sistema que descansa en la inequidad, la injusticia, la explotación y la opresión de unos pocos contra las mayorías; amén de la destrucción del planeta.

Por eso, para Periferia la democracia es más que un discurso, es una acción y una propuesta que descansa en valores y postulados, construidos colectivamente, como: el reconocimiento y el respeto de la diversidad, la individualidad y la singularidad de los sujetos sociales, aun dentro de las diversas propuestas políticas, los partidos y los movimientos. 

Democracia es argumento, equidad, comprensión, convencimiento y razón, en vez de violencia. Es igualdad a la hora de acceder y producir información, a la hora de comunicar, de conocer, de saber, de educarse, de abrigarse, de alimentarse; es distribución equitativa de la riqueza y de los bienes escasos; es el disfrute de todos los bienes naturales y los materiales y científicos, que producen felicidad y satisfacción a la humanidad; es la disposición y control público de los servicios domiciliarios, de salud y educación; es reconocer, respetar y defender la vida de todos los seres, incluida la naturaleza; es la construcción de una cosmovisión en donde humanidad sea equilibrio, equidad y convivencia entre hombres, mujeres y naturaleza; es soberanía alimentaria; es acceso a la justicia y a la dignidad; es participación política y posibilidad de participación en las decisiones sobre los temas más importantes de la nación. Es poder participar en la construcción colectiva de una nueva sociedad, autónoma, en donde se reconozca y respete la diversidad social, política, cultural, sexual, étnica y se construya un discurso amplio, fraterno, antipatriarcal e incluyente.

Justicia

La justicia no es la aplicación de la ley; pues la ley misma, en una sociedad dividida en clases, tiene como propósito sostener, legitimar y operativizar el privilegio de los poderosos y su dominación sobre el resto de la sociedad.

La justicia, tal como la entiende Periferia, nace de una sociedad que se organiza para superar las condiciones de opresión y sometimiento. En este sentido, la justicia es la conquista de la dignidad, tiene que ver con que se pongan al alcance de cada ser humano y de cada colectivo las condiciones necesarias y suficientes para realizar esa dignidad, para vivir una vida que valga la pena vivirla. Ese es el rasero para medir las leyes y su aplicación.

En este sentido la justicia se emparenta con la equidad y con la libertad. Es justa una sociedad que le ofrece a cada individuo y grupo social la posibilidad de realizarse como seres humanos libres, partiendo de las condiciones reales en las que se encuentra su vida. Así, la equidad significa que los recursos y las oportunidades no se distribuyen por igual entre los individuos y los colectivos, sino intentando fortalecer aquellos individuos y grupos que están en condiciones desventajosas frente a los demás.

La sociedad actual, organizada para promover la acumulación de capital mediante la explotación y la competencia, lo que espera es que cada individuo le aporte según sus capacidades y que reciba de ella, para satisfacer sus necesidades, proporcionalmente al trabajo realizado. Frente a esta máxima que hace imperar en la sociedad la ley del más fuerte, la máxima del Manifiesto del Partido Comunista sigue siendo la mejor expresión hasta nuestros días de ese ideal de justicia social: “de cada cual según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades”. Pues suele pasar que aquellos individuos o grupos que por sus propias condiciones están más impedidos para aportar al desarrollo material de una sociedad son justamente los que más necesitan. Y no hay que esperar al advenimiento de la sociedad comunista para empezar a aplicar en nuestras relaciones personales y sociales esta lógica, que debe horadar desde la cotidianidad la lógica salvaje del capitalismo en nuestros días. Esa ha sido también la apuesta en Periferia.

Paz

Por paz en Periferia no entendemos la ausencia de guerra ni el silencio de los fusiles. Sociedades pacíficas no existen hoy en el mundo, aunque en muchas de ellas no haya guerra ni confrontación armada de ningún tipo. No puede haber paz en un mundo en guerra, pero la ausencia de la guerra no es garantía de nada. En una sociedad con profundas desigualdades sociales, con prácticas terribles de esclavitud y opresión, la ausencia de guerra y de confrontación más bien da testimonio de un poder de dominación alcanzado por los poderos que ni siquiera posibilita la manifestación más natural de los oprimidos. Esa dominación casi absoluta se logra muchas veces a través de la represión armada, pero también por la aniquilación de la capacidad de juicio que logra con su acción persistente, pero despiadada, la industria cultural.

La paz es una convivencia pacífica entre sectores sociales diversos, lo cual implica el respeto y la tolerancia recíproca. Pero la prédica de la tolerancia como un valor absoluto es un instrumento de guerra contra los oprimidos. En una sociedad organizada para mantener la dinámica de acumulación de capital que enriquece descaradamente a una minoría al tiempo que causa la ruina económica y moral de la mayoría, la paz exige justamente elevar en la conciencia de la gente a la calidad de intolerable lo que esta sociedad acepta por norma.

Así, para nosotros, la paz solo puede ser el resultado de una sociedad donde han superado todas las formas de opresión, donde existen las condiciones necesarias y suficientes para que los individuos y los colectivos desarrollen su autonomía y la capacidad para idear y desarrollar sus propios proyectos de vida, sin que estos se vean obstruidos por intereses mercantiles y particularistas. Todo lo demás es una falsa paz, que oculta o impone como norma la desgracia de las mayorías; o lo sumo es una pax romana, que se impone sobre aquellos que previamente han sido reducidos a la impotencia.

 

En 2015 la Federación Colombiana de Periodistas –FECOLPER– y Reporteros Sin Fronteras pusieron de manifiesto una verdad que para entonces ya era evidente: en Colombia existe una escandalosa concentración de los medios de comunicación en manos de 10 grupos y familias, quienes son propietarios de canales de televisión, emisoras, periódicos, revistas y medios digitales. A través del proyecto “Monitoreo de la Propiedad de Medios” pudimos constatar que las empresas mediáticas del país hacen parte de  grandes grupos económicos como lo son la Organización Luis Carlos Sarmiento Angulo, la Organización Ardila Lulle y el Grupo Empresarial Santo Domingo- Valorem, quienes no sólo concentran gran parte de las audiencias sino que también tienen empresas en otros sectores.

Por solo tocar un ejemplo, la Organización Luis Carlos Sarmiento, dueña de medios como El Tiempo, también ostenta inversiones en empresas de otros sectores como la agroindustria, energía y gas, la infraestructura, la hotelería, la minería e industria, y el financiero e inmobiliario. Es por esto que las líneas editoriales de los medios de cada grupo empresarial se han alineado a los intereses económicos de sus negocios. Esta relación pone de presente el problema de una opinión pública que se busca construir, no desde los intereses de los ciudadanos, sino desde los intereses de los grandes empresarios.

En el 2008 Periferia y un grupo de estudiantes de comunicación popular hicimos el ejercicio de preguntarle a transeúntes en las calles de Medellín por temas de interés nacional y luego por las problemáticas en sus cotidianidades. Cuando se indagó por temas gruesos, como el papel que estaba jugando el Gobierno de esa época, y por sus políticas de seguridad democrática y confianza inversionista, en principio las personas respondían con una actitud positiva, hasta fanática en algunos casos, pero al continuar indagando por su conocimiento sobre su contenido y alcances, las respuestas comenzaron a carecer  de argumentos propios: “la seguridad democrática y la confianza inversionista son muy buenos porque han mejorado la situación del país”. Era la voz de los medios masivos en boca del pueblo. Lo que ellos expresaban correspondía entonces a información  que los medios que consumían les proporcionaban.

Al continuar indagando por otros temas con más cercanía a sus realidades cotidianas, afloró un panorama menos alentador: la mayoría nos manifestó su inconformidad por la manera en la que funcionaba el sistema de salud, el sistema educativo, el desempleo, y mientras nos acercábamos a temas como el precio de la canasta familiar y los servicios públicos más aumentaba la indignación de estas personas. Sin embargo en este caso y a diferencia de los temas gruesos (seguridad democrática y confianza inversionista), ninguno de ellos o ellas conectaba la relación entre Gobierno, administración pública, y situación social y económica. No le asignaban la responsabilidad a nadie. ¿Cómo explicar esto? ¿Por qué estas personas estaban a gusto con un Gobierno cuya prioridad no eran los asuntos sociales? ¿Por qué no responsabilizaban al Gobierno de las carencias, esas sí bien conocidas y padecidas por estos humildes, y  ante las cuales reaccionaban con indignación?

La respuesta la conseguimos al preguntar por su opinión sobre  los medios de comunicación que consumían, que como ya dijimos eran las grandes empresas mediáticas. Estas respuestas expresaron cansancio frente a los temas y a los formatos de televisión, prensa y radio, pues consideraron que estos medios siempre hablaban de lo mismo. Si esto lo relacionamos entonces con el contexto de concentración mediática anteriormente enunciado, podemos entender que las agendas de los grandes medios en lugar de pensar en los problemas de la gente, están centrados en las agendas y los intereses políticos y económicos de los poderosos.

Ante este problema la pregunta por quiénes somos los representados y cómo somos representados en los medios de comunicación cobra una  importancia central, sobre todo si vamos a hablar de una comunicación para la paz. En el caso de las empresas mediáticas, el otro, diverso, es ignorado y utilizado desde el estereotipo; en estas no hay espacio para los debates de Jairo, el mecánico del barrio Castilla en Medellín, para las luchas de la comunidad de Guamal, Meta, en contra de la explotación petrolera, o para la de María, presidenta del sindicato de trabajadoras domésticas.  Y menos si Jairo, María, o las comunidades de Guamal están organizados y poniendo en debate asuntos políticos y sociales que cuestionan el estado de cosas injustas.

Por ello, para hablar de un periodismo para la paz, debemos hablar del oficio por visibilizar el país diverso que es nuestra Colombia, y la tarea de los medios de comunicación popular, entonces, es la de arraigarse a los territorios y construir en conjunto con las comunidades apuestas comunicativas que partan de sus propias necesidades, con miras a construir una conciencia pública que responda a las necesidades de las mayorías, en lugar de una opinión pública que responda a los intereses económicos de unas minorías.  

Esta es la tarea que iniciamos hace 13 años con el periódico Periferia, la de aunar voces con apuestas por un país justo y con dignidad para la gente de a pie, pero también la de enunciar las violaciones a los derechos humanos y las injusticias que se dan en un país como Colombia, donde mientras se asesinaban más de cinco mil personas, la mayoría jóvenes desempleados de zonas rurales y barrios periféricos, para engrosar y maquillar las cifras de la guerra contrainsurgente,  los medios masivos de información callaban y replicaban las voces oficiales que ofrecían relatos exitosos sobre el triunfo militar de los “héroes” de Colombia sobre los terroristas. Vale la pena para nuestra labor recordar a Paulo Freire citando a Marx en la pedagogía del oprimido cuando escribió: "Hay que hacer la opresión real todavía más opresiva, añadiendo a aquella la conciencia de la opresión, haciendo la infamia todavía más infamante, al pregonarla".

De la guerra a la construcción de paz
La comunicación, como proceso social y humano, atraviesa nuestra cotidianidad individual y colectiva. Como lo dice Erik Torrijo en su texto “Emancipar la comunicación para sustentar la paz”, es gracias a los vínculos comunicacionales que toda sociedad se constituye, dado que estos hacen posible la expresión, la interacción y el entendimiento en el sentido del diálogo. Estos últimos son también los fundamentos culturales para la paz, por lo que Torrijo sustenta que la comunicación es paz, aunque no toda la paz dependa de ella.

Sus argumentos nos llevan a preguntarnos por el papel que las empresas mediáticas han jugado en la construcción de la guerra y la paz en nuestro país, cuando estas han limitado la comunicación a un ejercicio informativo, instrumental e impositivo, que visibiliza a unos e invisibiliza a otros, según sus necesidades e intereses económicos y políticos. Mientras la comunicación esté cautiva en unos pocos, y no le pertenezca a todo el colectivo de la sociedad, la paz será el relato de esos pocos que la tengan cautiva.

En el marco del conflicto armado esta situación para las clases populares no tiene un tinte diferente. La relación entre los poderes económicos y políticos con los actores del conflicto han impuesto una única versión de lo sucedido, en donde ellos son víctimas amenazadas, y en peligro latente. Esta tensión se traslada a toda la sociedad, especialmente a los más pobres que son la mayoría. En esta labor el periodismo ejercido desde las empresas mediáticas ha jugado el papel de arraigar una cultura del conflicto, del enemigo interno, y del miedo. En este marco la postura oficialista se irriga por toda la sociedad y se convierte en su relato. En el corazón de ese relato está la venganza, la militarización del pensamiento, y la consecuente violencia generalizada.

En la época del conflicto bipartidista a mediados del siglo pasado, la prensa señaló de bandoleros a los campesinos alzados en armas para defenderse en diferentes regiones del país de la violencia estatal y paramilitar (pájaros), y se dedicó a cubrir el despliegue de las operaciones militares. ¿Qué país tendríamos si la gente del común hubiera conocido las razones de estos campesinos? ¿Si el Gobierno hubiera escuchado sus reclamos? Esto no lo sabemos, pero la historia demuestra que la negación del otro solo favoreció el incremento y transformación de los ciclos de violencia.

Igualmente, las estadísticas, los partes de guerra y los resultados del actual conflicto se cubrieron a partir de los comunicados de prensa de las instituciones oficiales, y la otra parte, como las víctimas que producía  este conflicto, quedaron a un lado de las noticias. Se llegó a negar la existencia del conflicto; el discurso del enemigo interno se tomó los titulares de prensa, la televisión y la radio.

Se logró descontextualizar las causas, los orígenes y las razones de los diferentes actores armados, metiéndolos a todos en un mismo costal, de manera que para la sociedad daba lo mismo una masacre paramilitar que una toma guerrillera; daba lo mismo 10 muertos que 100, y daba lo mismo que se hubieran asesinado a las víctimas con sevicia y cometiendo vejámenes  en medio del combate.  Finalmente, la cereza del pastel sería la justificación pública, en horario triple A y por televisión, a cargo del jefe de Estado, de los crímenes en donde estaban involucrados los miembros de las fuerzas militares, llamados falsos positivos de manera eufemística. “No eran angelitos… no estarían recogiendo café”, refiriéndose a los jóvenes asesinados.

Ahora, en cuanto al proceso de paz en La Habana  entre la guerrilla de las FARC y el Gobierno, este se adelantó en medio de un modelo de aislamiento y secretismo, orientado a que la sociedad perdiera cualquier interés en ellos. Una vez alcanzados los acuerdos de paz, medios como RCN optaron por obstaculizar su desarrollo, afianzando discursos en contra de lo que las partes acordaron y maximizando las voces contra este. Sin embargo esto es otro ejemplo de los intereses que existen detrás de la información, porque RCN hace parte de la Organización Ardila Lule, de la cual también hace parte la empresa de gaseosas Postobón, quien tiene investigaciones judiciales por supuesta financiación a grupos paramilitares.  Detrás de la oposición o de la invisibilización de los procesos de paz, como pasa con el actual proceso en Quito entre el ELN y el Gobierno, existe un interés claramente político para ocultar las causas del conflicto, y evitar que algunos actores expresen su visión sobre la solución política y en especial sus propuestas de cambio.

Por estas razones, hay que volver al libro “La violencia en Colombia” de Germán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda y Eduardo Umaña Luna, un libro de testimonios, donde se recogen las voces, imágenes de víctimas y testigos de la cruel historia de la violencia bipartidista. En el ejercicio periodístico no hay que olvidar a esas fuentes inagotables que hacen de la memoria una revelación de testimonios que nos impulsa a poner punto seguido a la historia, a seguir escribiéndola, pero que a su vez también favorecen ejercicios de visibilización y posteriormente de justicia.

En medio de esta “horrible noche” diferentes apuestas de memoria han comenzado la tarea de tejer iniciativas que busquen la verdad de lo sucedido. Muchos son los casos en los que hemos trabajado de la mano con personas que han resultado víctimas del conflicto. Narrar sus historias a través de un medio ha permitido ejercicios de darle un orden lógico a lo sucedido, y poder transmitirlo a otras personas y familiares, quienes muchas veces sólo se enteran de lo sucedido a través de un recorte de periódico, porque para muchas de estas personas narrar de su viva voz la historias resulta doloroso.

También ser publicados en un medio ha servido en procesos judiciales, como sustento de que aquellos aterradores sucesos sí existieron, por lo cual  es un deber del Estado garantizar la justicia y verdad en estos casos. La verdad en muchas oportunidades sale a flote gracias a la vocación honesta de un comunicador o comunicadora popular, o la de un periodista.

Hay que manifestar que el conflicto armado ha generado una restricción para nuestra labor. También  ha generado un miedo que se sustenta en el asesinato a periodistas que ejercen una rigurosa labor en las regiones, cubriendo temas relacionados a las alianzas del poder, las violaciones de derechos humanos, las víctimas. Quienes han cubierto la otra versión del conflicto han sido señalados y estigmatizados. Este miedo busca generar límites para un periodismo  como ejercicio vivo, independiente y  sin sometimientos al  poder económico.  

Ante el actual contexto y desde nuestro ejercicio podemos afirmar que no existirá paz mientras se mantengan los conflictos sociales. La paz no es la ausencia de guerra ni el silencio de los fusiles. Así esta sea ya una frase que parece de cajón.

Por ello creemos que las transformaciones sociales son un imperativo. En el caso de la comunicación es necesario que afloren y se mantengan medios que sean la voz de  las comunidades como protagonistas. Pero esto solo puede darse a partir del reconocimiento de las organizaciones sociales y de las mismas comunidades de la necesidad de vincular en todas sus apuestas, procesos y proyectos la comunicación como eje estratégico, pero una comunicación que camine hacia la construcción de una nueva visión del mundo, del poder político y de la justicia social, que sea humanista, democrática, con valores solidarios. Es decir, una comunicación para la paz.

Como hemos dicho anteriormente, la comunicación popular es núcleo de la autonomía, porque les da la herramienta a las comunidades para que se autorreconozcan, y para que valoren sus propios esfuerzos, sus luchas y sus propuestas sociales y políticas, para que se vean como protagonistas de su propio presente y futuro, y no como gregarios de las apuestas de otros.

Tuesday, 03 October 2017 19:00

Editorial 132: Una oportunidad para la paz

El cuatro de septiembre el ELN y el Gobierno de Colombia publicaron un documento conjunto en el que anunciaban el acuerdo al que llegaron sobre cese al fuego bilateral y temporal. La noticia, aunque esperada, no dejó de ser un acontecimiento, un hecho extraordinario si se tiene en cuenta que desde el principio el Gobierno planteó que el modelo de negociar en medio del conflicto no cambiaría, y menos después del éxito obtenido en el proceso de La Habana con las FARC. Contrasta con la postura del ELN que aspiraba, desde la instalación en febrero de 2017, que el proceso se diera en medio de un pacto de cese al fuego. Según los elenos, este pacto crearía un ambiente favorable a la paz y evitaría derramamiento de sangre, siempre doloroso e innecesario.

Por estar las partes en polos opuestos es que el acuerdo de cese al fuego es un acontecimiento, igual o de mayor importancia que la visita del Papa Francisco. O mejor, los dos acontecimientos jugaron en un tiempo preciso para complementarse y crear un momento político que le permitiría a las partes darle oxígeno al polémico y oculto proceso de Quito, y brindar un gesto de bienvenida al sumo pontífice que con su peregrinación por Colombia venía no solo a respaldar los procesos de paz y reconciliación, sino a cobrar unas cuentas pendientes a esa masa católica y conservadora que en octubre de 2016 le había dado en la cara a las aspiraciones de millones de colombianos y colombianas que querían una paz, mucho mejor de la que se alcanzó con las FARC, gracias a la derrota del plebiscito.

Es decir que el acuerdo de cese bilateral jugó y jugará durante los siguientes meses en el ámbito político nacional e internacional, y pondrá en la agenda de amigos y enemigos de la paz el tema de la continuidad del proceso con el ELN, lo que significa que el tema se va a meter en las campañas electorales de 2018.

Los astros se alinearon durante cinco días para el Gobierno Santos, que pudo mirar por el rabillo del ojo y con sorna a los uribistas católicos, apostólicos y romanos que tanta zancadilla le han puesto a los procesos de paz, y levantar su alicaída imagen aporreada por los escándalos de corrupción más recientes;  también para el ELN que le torció de alguna manera el cuello al modelo de negociar en medio de la guerra y ganó legitimidad e imagen ante la nación. Esto limpia el camino para que avance el punto uno de la agenda: Participación de la sociedad en la construcción de la paz, el cual venía embolatado por la prioridad que el Gobierno le venía dando a los asuntos humanitarios del punto 5F, especialmente al asunto del secuestro y las hostilidades contra la infraestructura petrolera.

Sería mejor o políticamente correcto decir que nadie ganó y nadie perdió, pero la verdad es que las cuentas de cobro se presentaron y hasta se puede decir que fue justo que así se dieran las cosas. Además es seguro que impactarán los resultados futuros a nivel electoral.

Aunque según el texto, “para el cumplimiento de este Acuerdo se establecerá un mecanismo de veeduría y verificación integrado por el Gobierno Nacional, el Ejército de Liberación Nacional, la ONU, y la Iglesia Católica; mecanismo que funcionará con el doble propósito de prevenir e informar cualquier incidente”, la pregunta es ¿qué debemos hacer los colombianos y las colombianas organizados y no organizados en medio de esta coyuntura de cese al fuego? Y ¿cómo aprovechar esos tres meses para sacar adelante las aspiraciones colectivas por las que hemos trabajado  o  que hemos soñado tanto tiempo?

Un asunto clave es rodear el acuerdo, protegerlo, y esto se puede hacer a través de las veedurías sociales y comunitarias en los territorios, especialmente en donde el conflicto ha sido más fuerte; nada impide crear estos mecanismos y debería ser bien visto por las cuatro partes oficiales. Gracias a estas veedurías se acompañarían con acciones humanitarias a las comunidades de los territorios que por causa de la violencia paramilitar, la judicialización y la criminalización de sus organizaciones sociales vienen padeciendo persecución de diferente índole.

También sería un momento propicio para identificar los territorios que han sufrido mayor impacto por el asesinato sistemático de líderes y lideresas sociales, y extender de esta manera un cese de hostilidades en contra de la sociedad civil. Este cese debería incluir el alivio a la población carcelaria que sufre la indignación del hacinamiento, la insalubridad y la falta de atención a las enfermedades catastróficas. Debería contemplarse la salida, a casa por cárcel o condicional de aquellos presos y detenidas cuya situación lo requiera por razones humanitarias.

Por otro lado, existen razones suficientes para considerar el momento de cese bilateral como una oportunidad para desarrollar la propuesta de cese de hostilidades contra toda la sociedad, en especial los pobres que padecen la legislación tributaria en su contra; el sistema de salud que mata y un desempleo e informalidad que ya nadie aguanta.

Finalmente, es fundamental que en este periodo las organizaciones sindicales, los campesinos, los estudiantes, los trabajadores y usuarios de la salud, las mujeres, las iglesias, los procesos, las regiones, las etnias, etc., se preparen para participar en las audiencias que están acordadas en la mesa de Quito y que seguramente se desarrollarán una vez sea instalado el cuarto ciclo de negociaciones que inicia el 23 de octubre.

Pero no solo deberían prepararse para la participación los sectores y procesos que están o van a ser convocados a Quito. Todos los que tengan experiencias, ideas y metodologías concretas para garantizar que desde sus espacios se pueda aportar a la paz de Colombia y en especial a sus transformaciones, también deberían exigir su participación.

El cese al fuego bilateral y temporal, en suma, es una gran oportunidad para que el país ensaye otras formas diferentes o adicionales a la tradicional participación electoral, tan desprestigiada. Las consultas, las mesas de trabajo, los cabildos, las asambleas populares, las constituyentes, las mingas y toda clase de iniciativas institucionales o extrainstitucionales están a la orden del día en un país que clama participación y paz, pero con cambios y transformaciones.

Saturday, 30 September 2017 19:00

Machuca: la otra versión de los hechos

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Casi 20 años después de la tragedia de Machuca en el nordeste antioqueño (18 de octubre de 1998),  en donde un estallido de un oleoducto a manos de fuerzas del ELN provocó un desenlace trágico de 84 muertos, el periodista irlandés Gearoid  Padraig Ó Loingsigh, quien por un tiempo vivió en Segovia, escribió un libro en el cual investigó elementos que nadie había puesto de relieve y que involucra además del ELN, la responsabilidad de Ocensa y el Estado colombiano en dicha tragedia. Periferia habló con él sobre la obra que será lanzada el 3 de octubre en Quito - Ecuador.

Periferia: ¿Cuál fue la razón que lo motivó a escribir este libro justo en este momento que hay un proceso de paz con el ELN?
Gearoid: Independientemente de este proceso, la verdad es necesaria, hay cosas qué  escribir sobre Machuca y lo iba a hacer con o sin proceso de paz con el ELN. 84 muertos y quemados en medio de semejante tragedia da escalofrío, pero hay necesidad de presentar otras explicaciones distintas a la que ha dado el Estado, que no ha escuchado ni leído la sociedad, por ejemplo en materia de industria petrolera, y el impacto de esta en la tragedia. No defiendo al ELN, pero creo que esta organización tiene razón en muchas cosas frente a la industria petrolera, por eso sale mejor librado en el libro que las empresas y el Estado.

P: ¿Cuáles son esas cosas que la gente no sabe o no ha leído o escuchado sobre la industria petrolera?
G: Pues la misma industria, y los Estados hacen hasta lo imposible para que no se sepa que esta es una actividad de mucho riesgo; que las explosiones en los oleoductos son más comunes de lo que se cree, que un oleoducto no explota solamente por agentes externos, o cargas dinamiteras, sino también por reacciones químicas, corrosión, movimiento del suelo, mayor o menos humedad o lluvia, etc. También que la industria en el mundo gasta miles de millones de dólares en prevención y seguridad industrial, en planes de contingencia. Los tubos explotan en Canadá y en México, o en Nigeria, y causan incendios también, y matan personas, pero allá existen los protocolos y los planes de contingencia que hacen que una tragedia sea menos grave.

P: ¿El comando del ELN que realizó el atentado podía saber qué clase de crudo o material llevaba este oleoducto que pasa por Machuca?
G: Antes debo explicar que el oleoducto que pasa por Machuca viene de Casanare. En Machuca no hay petróleo, el oleoducto pasa por allí porque está en la línea recta hacia el occidente y resulta más barato construirlo en el lugar que se hizo, cerca de Machuca. Estos oleoductos llevan petróleo crudo, pero este no tiene la misma composición química de otro, y nadie puede saber qué reacción concreta tiene este tubo, excepto la empresa que lo transporta. En este caso Ocensa. En mis investigaciones Ocensa nunca preparó a la comunidad para una eventualidad como la que se presentó, ni advirtió el peligro de la cercanía del tubo, ni se aseguró que estuviera en el otro lado de la montaña, en donde no había gente, entre otras cosas, lo cual hubiera cambiado el destino de esas 84 personas, aun en medio de un atentado dinamitero de la guerrilla.

P: ¿Entonces qué fue lo que pasó?
G: Los guerrilleros rasos que pusieron la carga son responsables de lo que se llama homicidio culposo de 84 personas, eso no se puede poner en duda; pero quienes pusieron el tubo cerca a Machuca también tienen culpa. Esa noche el tubo transportaba un petróleo muy volátil, muy puro, que al contacto con una hormilla u otra fuente de calor explotaba fácilmente;  Corantioquia concluye que  cualquier derrame siempre afectaría el pueblo de Machuca y que se debería mover el pueblo o el tubo, y que si se hubiera puesto el tubo del otro lado de la montaña nunca hubiera matado a nadie. Es decir, que con guerrilla o sin guerrilla, los  protocolos básicos para atender en cuestión de minutos una tragedia de esa magnitud son obligatorios y en este caso no existían. No había comunicación para avisar cualquier accidente, la ambulancia más cercana está a dos horas y media por carretera destapada; el plan de contingencia no contemplaba incendios y se sabe que en accidentes con quemados la atención de las primeras horas es fundamental. En esta oportunidad la tragedia se dio a las 12:30 de la media noche, y los últimos heridos salieron en helicóptero a las 4 de la tarde, es decir 15 horas y media después.

P: En el libro usted presenta debates jurídicos frente a la responsabilidad del ELN, ¿cuáles son esos debates?
G: No son tan fáciles, pero en principio los fallos hablan de dolo eventual por parte de quienes llevaron a cabo los atentados, y de coautoría en el caso de los comandantes del COCE. Según los análisis de juristas y los míos propios, no hay dolo porque ningún guerrillero sabía ni quería causar semejante tragedia, menos sobre una población en donde habían familiares de sus compañeros o de ellos mismos. Lo de Machuca le causó más daño al ELN, a su imagen externa e interna. Y en cuanto a la responsabilidad de la comandancia, es absurdo, así no funciona la guerrilla, no hay órdenes en directo ni conocimiento de las acciones que corresponden a las estructuras regionales o locales.

*
Esta obra saldrá a la luz pública oficialmente el 3 de octubre, luego de su lanzamiento en Quito. Después en Colombia se harán presentaciones y lanzamientos en Bogotá, Cali y Medellín, inicialmente.

Sea como fuere, a la comunidad de Machuca aún no le sanan las heridas. El pueblo es tan pobre como hace 30, 20 o 10 años. El tubo sigue allí, igual que el pueblo, igual que la gente que se curó sola sus heridas. Todos han ofrecido recursos pero ninguno ha cumplido. Esta obra podría coadyuvar a  generar un nuevo momento para encontrar verdad y resarcir a las víctimas, y a su dignidad.

 

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PRESENTACIÓN

Periferia es una corporación que nació en el 2004 como un proyecto de comunicación popular. Desde entonces editamos mensualmente el periódico Periferia Prensa Alternativa, una publicación de alcance nacional, elaborada con los aportes de colaboradores y reporteros populares de diferentes regiones del país. Desde hace nueve años  sacamos a circulación anualmente una agenda que en principio recogió los aportes fotográficos del periódico, pero  a lo largo del tiempo  se ha perfilado como una apuesta estética y como un espacio de difusión del trabajo de fotógrafos, colaboradores y amigos  que trabajan en la periferia con las comunidades, por lo cual en las últimas ocasiones la agenda ha tenido un enfoque temático, con la finalidad de poner la mirada sobre un asunto específico de las comunidades periféricas.  A su vez esta agenda es una manera de autogestión de la Corporación para el trabajo periodístico y  formativo.

 TEMA

 El tema central de este año “Mujeres que luchan en la Periferia” tiene como objetivo resaltar las apuestas que realizan las jóvenes, niñas, campesinas, indígenas, lideresas, activistas, feministas, obreras, trabajadoras informales, artistas, ancianas, madres, víctimas, entre otras,  que buscan transformar su territorio, en las ciudades o en el campo de Colombia. En el contexto de nuestro país, donde muchos sectores se oponen al enfoque de género en políticas públicas, como Corporación creemos que el rol de la mujer es primordial para la construcción de la paz en los territorios, por esto la mirada de nuestra  agenda quiere poner de presente a estas luchadoras que día a día apuestan por un país diferente, justo y en paz.

 BASES

  • Pueden participar fotógrafos profesionales o aficionados
  • Se pueden enviar entre una y tres fotografías
  • Cada fotografía debe llevar un pie de página que contextualice dónde se tomó, quién es la persona fotografiada, y explicar por qué esta mujer es una luchadora (máximo 25 palabras)
  • Las fotografías deben enviarse al correo This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it. con el asunto: Convocatoria - Agenda 2018
  • Las fotografías deben estar en alta calidad
  • Fecha límite: 25 de septiembre

 

SELECCIÓN

 La selección estará a cargo del comité editorial del periódico Periferia Prensa Alternativa.

 

RECONOCIMIENTO

 A las personas con fotografías seleccionadas se les hará saber a través del correo electrónico, igualmente se publicará en la página web www.periferiaprensa.com. Los ganadores recibirán  un certificado de su participación, dos Agendas + Colección de libros de La Fogata Editorial y Periferia

 

FECHAS

Convocatoria: 08 septiembre – 25 de septiembre

Publicación de resultados: 2 de octubre

 

DERECHOS DE AUTOR

 La Corporación Periferia es una organización sin ánimo de lucro cuyo objetivo es visibilizar las luchas y apuestas de las comunidades en la Periferia. El propósito de este concurso no es comercial y la inscripción para participar es gratuita.  Los autores de las obras que resulten finalistas y entren a formar parte de la selección final aceptan ceder a Periferia –de manera no exclusiva- el derecho de uso y reproducción de las imágenes. El derecho de uso que asume Periferia sobre las fotografías finalistas no enajena la propiedad patrimonial e intelectual de los autores y su campo de acción está limitado para fines educativos y sociales. Periferia se compromete a reconocer los respectivos créditos de autor cuando las fotografías sean publicadas.

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Nosotros

Periferia es un grupo de amigos y amigas comprometidos con la transformación de esta sociedad, a través de la comunicación popular y alternativa en todo el territorio colombiano.

 

Por ello comprendemos que la construcción de una sociedad mejor es un proceso que no se agota nunca, y sabemos qué tanto avanzamos en él en la medida en que las comunidades organizadas fluyan como protagonista. Es en este terreno donde cobra siempre importancia la comunicación popular.

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