Juan de La Cruz Varela y las luchas agrarias en el Sumapaz

En el marco de la presentación del libro “Juan de la Cruz Varela, entre la historia y la memoria” en el Centro de Investigación Regional Orlando Fals Borda de la Universidad de Cundinamarca, entrevistamos a Laura Varela Mora, co-autora e hija del heroico líder agrario del Sumapaz. Desde el inicio de la entrevista, Laura se mostró siempre atenta a compartirnos su trabajo. Al dialogar con ella pudimos observar en su rostro el mismo gesto de seguridad y esperanza de su padre. Sus ojos brillaban al hablar de él.

 

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Sin lugar a dudas, la figura más prominente de la lucha agraria en el Sumapaz y en el Sur Oriente del Tolima en el siglo XX. Su legado de más de cincuenta años de lucha por la defensa de los derechos de los campesinos y en contra del despojo latifundista y de la explotación del hombre por el hombre, así como su pericia en la primera organización guerrillera de orientación comunista, en una época difícil y violenta del país, lo convirtieron en una leyenda que hoy pocos conocen, y que Laura  reconstruye en el libro.

Hombre analfabeta que se fue ilustrando en medio del trajín de la lucha, además de haber sido un bravo y cualificado líder campesino, fue diputado de la Asamblea del Tolima y de Cundinamarca por doce años, y suplente de Alfonso López Michelsen en la Cámara de Representantes. Desde 1934 fue concejal indistintamente de los municipios de Pandi, Icononzo, Cunday, Pasca y Fusagasugá. Viajó a la Unión Soviética, Indonesia y Cuba, países en los que fue gratamente ovacionado.

En la entrevista Laura comentó detalles confidenciales y anecdóticos de la trayectoria de Juan de la Cruz. Nos narró los logros más destacables del líder en la lucha agraria y señaló los elementos identitarios que, de la mano de la memoria, podrían convertirse en un instrumento para seguir defendiendo el derecho de los campesinos a la tierra en Colombia. No en vano, como afirma Renán Vega Cantor en el prólogo del libro, precisamente los campesinos “Son hoy olvidados, vilipendiados y despreciados en un país donde la mayoría de su población, que malvive en ciudades de miseria, supone de manera alegre que se puede prescindir de los pobres del campo y alimentarse de la nada”.

¿Quién era Juan de la Cruz Varela?
Laura: Juan de la cruz Varela  fue  un campesino  salido de una de la familias más pobres del país, numerosa, de 21 hijos, de los cuales se criaron 15 de los dos matrimonios del abuelo. El padre tenía que contratarse como jornalero para buscar el sustento de sus hijos. De hecho, en un determinado momento se colocó a trabajar para un terrateniente como arrendatario, pero por su rebeldía se apartó de esa vida y trató de buscar otro tipo de recursos para  sostener a su familia.

Juan de la Cruz se venía de Cabrera a Fusagasugá a pie, a comprar libros en compra-ventas, otros los pedía prestados a sus amigos, y al padre  Jaime Hincapié, párroco de Pasca. Los dos se hicieron grandes amigos, aunque al principio no se querían, pero luego ambos se dieron cuenta que tenían los mismos intereses: que hubiera buena educación y buenas obras sociales, entonces nació una gran amistad.

Él era muy firme en sus principios, escuchaba y aprendía de los demás. Por ejemplo, cuando estaba en reuniones de trabajo con sus copartidarios siempre esperaba que todos hablaran y luego él tomaba la palabra sin imponer una verdad. Primero los escuchaba a todos, y cuando él tomaba la palabra era para concluir lo que ya todos habían dicho. Era un campesino de pura sepa, que se hizo así mismo, muy interesado en surgir, en trabajar, en tener comodidades; pero de pronto la vida lo ubicó en vía al movimiento agrario, encontrando identidad entre lo que él había vivido y los campesinos que lo habían llamado. Tiempo después, se le escuchaba decir: “Yo siempre he pensado retirarme, pero ya cumplí 45 años en la lucha y aquí sigo reafirmando ese propósito”.

¿Cuáles fueron las principales facetas de Juan de la Cruz con el movimiento agrario?
Laura: Fue diputado por el movimiento gaitanista, luego se volvió comunista después de la muerte de su maestro Erasmo Valencia (Julio de 1949), y un año después de la muerte de Gaitán él quedó al frente de un movimiento agrario muy grande que abarcaba a los campesinos de Pasca, Silvania, Venecia, Cabrera, San Bernardo, Cunday, Villarrica. Además tenía muchos simpatizantes en Carmen de Apicalá, en Melgar, entre otros. Él fue gaitanista practicante; en el año 1946, cuando parte de los liberales votaron por Gabriel Turbay, él votó por Gaitán. Tuvo encuentros personales con él y el propio Gaitán lo reconocía, le escribía cartas, lo impulsó para las elecciones a la Asamblea del Tolima. En una carta Gaitán le decía a Varela que 10 hombres como Juan de la Cruz Varela harían la revolución en Colombia.

En cuanto a la formación militar, la dirección política de las guerrillas, él la tenía. Pocos jóvenes con experiencia militar conformaban ese grupo de campesinos armados. Juan de la Cruz era quien llevaba la formación política, tenía la visión hacia dónde deberían ir las cosas, extrayendo las ideas de estrategia de sus lecturas que hacía sobre Napoleón y de las campañas de Simón Bolívar. Nunca estuvo en el ejército ni fue reservista, él obtuvo su estrategia militar de sus lecturas y malicia indígena, de esa astucia para manejar las cosas.

¿Qué elementos identitarios se pueden reivindicar del legado de Juan de la Cruz Varela?
Laura: En Colombia aún no desaparece el campesinado como en otros países y todavía quedan muchas cosas por las que debe pelear. Uno de los elementos identitarios que podría reivindicarse es la lucha por la paz, la lucha por la tierra, (si dijéramos que no hay espacio para cultivar, se podría decir que ya no hay nada qué hacer, pero existe mucha tierra para cultivar). Al trabajador y al campesino nada se les ha dado gratis. Ahora se ha visto que el campesino del Alto Sumapaz ha logrado cosas y ya tiene escuelas, centro de salud, aunque viven apartados de la tecnología.

Por otro lado, la organización, un legado dejado por Erasmo Valencia y retomado por Juan de la Cruz es un rasgo identitario para la región. Cierta vez Erasmo Valencia se encontraba reunido con varios campesinos junto a un árbol de bejucos. Entonces le dijo a un campesino: “Compañero, coja uno de esos bejucos y rómpalo”. Lo cual fue fácil. “Ahora coja dos”, lo cual ya no fue tan fácil; “ahora coja cinco y rómpalos”, lo cual simplemente no pudo hacer. Luego de esto dijo: “Ahí están los campesinos. Uno es fácil de vencer, ¡pero con cinco y más no pueden! ¡Los latifundistas revientan fácilmente a uno, pero imagínense si  son miles!”

Anécdotas de la vida de Juan de la Cruz Varela
Laura: Una vez ciertos políticos le escribieron una carta a Juan de la Cruz Varela proponiéndole un cargo en la embajada de algún país, como Ecuador o Perú; pero él no aceptó pues afirmaba que su lugar estaba con los campesinos. Cuando  fue representante a la Cámara en el Congreso, duró  un  año largo sin ir a la finca donde estaba su familia. Un día llegó un grupo de campesinos  a visitarlo y sintió el mal olor de ruanas, de lo humano, de cocina de leña. Entonces dijo: “Estoy perdiendo el olor de mi gente”, y al día siguiente recogió sus cosas y volvió al campo. En sus discursos decía que los campesinos eran carne de su carne y  huesos de sus huesos.

Modificado por última vez el 16/06/2012

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Yolanda Algarra Parra
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