Un encuentro con HH

Apartes de la última entrevista a Ever Veloza alias H.H (comandante del bloque Bananero y Calima de las AUC), para el programa People & Power del canal Al-Jazeera, antes de su extradición a los E.U.

 

En febrero del año 2009, recibí una llamada; era una mujer al otro lado de la línea hablándome en un inglés un poco confuso. Dijo llamarse Juliana Ruhufus y trabajar para el canal de televisión Al-Jazeera con sede en Londres*. Buscaba a alguien que pudiera acompañarla a la región de Urabá para hacer un reportaje sobre el caso de la bananera norteamericana Chiquita Brands, antes United Fruit Company, por sus vínculos con grupos de autodefensas en esa región bananera y el uso de instalaciones de la compañía y sus barcos para ingresar armas al país para los mismos.
Nos encontramos en el hotel Nutibara de la ciudad de Medellín esa noche, y me precisaron los puntos de mi labor. Consistían básicamente en servir de intérprete entre los idiomas inglés- español y viceversa, pero también hacer el trabajo de asistente de producción, una de las labores más difíciles en una filmación, pues esta persona deberá tener todo bajo control, desde las citas para entrevistas hasta la comida para el equipo.

Así conocí casos muy desgarradores y tristes de la historia reciente de este país. Mujeres relatando el asesinato de su padres, esposos,  familiares, hijos o hijas a manos del bloque Bananero de las AUC, bajo las órdenes de Ever Veloza, conocido en la región de Urabá como H.H o Hernán Hernández o el Mono Veloza; éste, a su vez, estaba bajo el mando de Carlos Castaño, máximo jefe militar de las autodefensas paramilitares en Colombia.

Recorrimos algunas fincas bananeras, e incluso acompañamos una diligencia de exhumación de un hombre en una fosa común por parte de la fiscalía general de la nación. Por cierto, el hecho me lleva a recordar la inoperancia de los servicios de seguridad en este país. La fiscalía llegó a esta fosa por información de la esposa de la persona exhumada, quien necesitó 10 años para que en lenguaje colombiano, “le pararan bolas a su denuncia”. Fue cruel también saber que esta persona no fue asesinada por tener inclinaciones políticamente incorrectas, ni fue un auxiliador paramilitar ejecutado por los mandatos de algún jefe intermedio. Esta persona fue desaparecida porque un paramilitar de base se enamoró de una mujer casada y para liberarla de su yugo nupcial decidió asesinar al esposo. Cabe resaltar que la investigación seguida por esta mujer reveló la ejecución de este paramilitar en el ajuste de cuentas al momento de la reinserción de estos grupos en 2002. Es decir, nadie a quien juzgar.

De regreso a Medellín, nos esperaba el premio mayor, el pez gordo por aquella época, H.H. En un acto de contrición propia, este personaje andaba denunciando a políticos y militares por sus vínculos con el proyecto paramilitar de este país, vociferando airadamente en los medios masivos que había sido engañado por Carlos Castaño creyendo hacer un bien para el país.

Después de muchas preguntas de fiscales, policías y el INPEC, obtuvimos 10 minutos de entrevista, mejor 20, contando el tiempo de desobediencia periodística. Así comienzan las últimas palabras de Ever Veloza, jefe de Bloque Bananero y Calima de la AUC, a un medio de comunicación antes de su extradición por narcotráfico al gran país de la libertad... E.U. (el programa completo se encuentra en http://www.youtube.com/watch?v=ONCTOiKT42U&feature=channel_page)
H.H empezó reconociendo que las verdaderas causas de esta guerra no fueron luchar contra la guerrilla y que realmente fueron unos pocos los que se lucraron de ella, y no precisamente los combatientes. “El mejor ejemplo es Urabá- dice H.H-; el objetivo era ayudar a la región, y en este momento los dueños de la región son los paramilitares con la complicidad de las autoridades”.

Según H.H, cuando incursionaron en Urabá, el blanco militar era la guerrilla que operaba en la zona, pero reconoce que muchas víctimas nada tenían que ver con la guerrilla. Por otra parte, allí se implementó el cobro de impuesto al narcotráfico. “Algo que Pablo Escobar no pudo hacer- insiste el jefe del Bloque Bananero-, los Castaño si lo lograron: cobrarle impuesto a todos los narcotraficantes que tenían rutas por el Urabá. Esto fue utilizado como instrumento militar por los Castaño para financiar su guerra”.

H.H también reconoce que había intereses económicos en todas las zonas donde hubo paramilitarismo, y que fueron otros los que se lucraron de ese beneficio. “Por eso quiero decir la verdad- insiste-, y que esos políticos que se lucraron de toda esa sangre paguen por sus crímenes también, y reparen a las víctimas. Es que nosotros, las AUC, no llegamos porque sí; llegamos por pedido expreso de los dueños de las haciendas bananeras, y ellos fueron los que se beneficiaron económicamente”.

Así nos adentramos en los vericuetos de la relación entre empresarios, políticos, militares y paramilitares, a través del relato de un hombre que tenía por qué conocer la situación. “Fue a principios de 1995 que llegamos, porque los empleados de las fincas bananeras estaban agremiados y hacían paros regularmente apoyados por el EPL, y porque habían ganado demasiadas prebendas, como horarios más cortos, salud, educación y vivienda, que debían pagar los dueños de las fincas”.

Desde que llegó el Bloque Bananero no se presentaron más paros y los trabajadores perdieron todos sus logros como agremiación. Entre tanto, a los empresarios les iba cada vez mejor. “Y es que antes de las AUC, las tierras en Urabá valían cincuenta mil pesos por hectárea y hoy valen treinta millones; fue por eso que los hacendados pagaron voluntariamente para que las autodefensas estuviéramos en la región.

Después, entre el 97 y el 98, las autodefensas crecieron, llegaban muchos personajes a entrevistarse  con los Castaño, en su mayoría políticos, la mayoría de las veces en la finca 21, otras en la finca Villanueva y el Tomate. Allí fueron las cumbres de las AUC, todas en tierras de los Castaño. Si el Estado colombiano hubiera tenido la voluntad de atrapar a los Castaño lo hubiera hecho desde el 97, pues ellos vivían a 15 minutos de un batallón del ejército, y de un puesto de policía”.

Por otro lado, el arreglo con la Chiquita era simple, según lo relata H.H: limpiar de sindicalistas y de gremios que hacían paros. “Nosotros asesinamos aproximadamente 70 sindicalistas de Sintrainagro. ¿Cuánto pagó Chiquita? No estoy seguro; ellos han reconocido pagos por U$ 10.000...” Y en relación con los militares, H.H reconoce que las AUC y el ejército patrullaban juntos en la zona. Era el ejército precisamente el que les pasaba información de inteligencia. “Incluso- reconoce H.H- yo llegué a entrar varias veces a un batallón en uniforme, en una camioneta civil, por presuntos guerrilleros, los cuales luego ejecutábamos. También recuerdo que San José de Apartadó, iba a ser un falso positivo... aunque nosotros y el ejército los realizábamos desde el 95”

Quedará para la historia saber por qué cuando Ever Veloza estaba diciendo todo esto fue extraditado “al país de la leyes y el orden”.

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