Música y lucha por la tierra

xiste, no solo en Colombia sino en casi todo el resto del mundo, excepto algunos contados y dignos países, un problema que sigue siendo estructural y que explica la agudización permanente de esta situación de desigualdad. Con el surgimiento de la propiedad privada, surge también la acumulación y la desigualdad. Esto lo retrata muy bien un grupo que recientemente nos canta “No pase, no siga sin ser autorizado/ Que este terreno ya ha sido comprado/ No se sabe/ quién le compro a quién,/En todo caso lo partió muy bien./ Ya no puedo pasar, ya no puedo hacer nada ¡Ahora todo es propiedad privada!/ Y si me paso, las fronteras /nacionales/ Doblemente y con lesiones personales me devuelven/ Porque no soy de allá pero tampoco de acá,/ Porque la tierra, ya esta vendida, por unos cuantos que la tienen dividida…” (Para todos todo. Dr krapula. Bombea. 2005)

Ya larga es la historia de las luchas en Colombia por la tierra. Desde el siglo XIX, los campesinos se han organizado para luchar contra los dueños de la tierra. Colonos, aparceros, arrendatarios, etc., contra los hacendatarios, los terratenientes; contra los que la acumulan cada día más. Es la historia de Colombia, la de los últimos 140 años, la que hasta el momento han perdido siempre los campesinos, pues ha podido más la voracidad, la guerra que han emprendido desde la clase que nunca ha perdido en Colombia, los terratenientes.

Esa lucha de los campesinos de tierra para el que la trabaja, esa consigna que todavía articula no solo muchas de las peticiones sino de las luchas mismas por tierra para el que no la tiene y por poder producirla para los que poseen. “Yo pregunto a los presentes- Como dice un canto muy conocido- si no se han puesto a pensar que esta tierra es de nosotros y no del que tenga más. Yo pregunto si en la tierra nunca habrá pensado usted que si las manos son nuestras es nuestro lo que nos den. ¡A desalambrar, a desalambrar! que la tierra es nuestra, tuya y de aquel, de Pedro, María, de Juan y José. Si molesto con mi canto a alguien que no quiera oír le aseguro que es un gringo o un dueño de este país.” (A desalambrar. Daniel Viglietti).

Esta ha sido, es y será parte fundamental de la lucha social del país, de ese país que muchos ya desconocen o quieren mantener en el olvido, porque de los campesinos ya no se habla ni en “el profesor yarumo”, el programa de televisión que al menos mantenía una imagen del campesino. Es Colombia olvidada en el campo, condenada a la violencia perpetua, al control del Estado en todas sus modalidades violentas, pero no a la ayuda de éste; esa Colombia que desde el periodo denominado “La Violencia”, después de la muerte de Gaitán, y después del incumplimiento de la reforma agraria se encierra en una guerra fratricida, donde el único victorioso es quien tiene poder, tierra y dinero, no los campesinos que colocaban los muertos. Esa violencia hoy no para, tiene más de 4 millones de esos campesinos deambulando por el país, perdiendo su tierra, que ha sido en muchos casos arrebatada y tomada por quienes hicieron esta guerra.

Surge otro problema que sigue siendo una constante en Colombia: “Ricardo reunió a los hombres y les habló tan despacio /palabras verde esperanza teñidas de sal y selva /les dijo la tierra es nuestra también es nuestra la tierra y las palabras que traigo son semillas también nuestras… un disparo cortó el viento con sed de sangre emboscada y Ricardo dobló el cuerpo sin terminar la palabra /Ricardo murió ese día hermano de hombre y semilla /murió mirando la vida que entre sus manos moría… Ricardo murió ese día haciendo bien sus quehaceres /cayó sembrando semillas de nuevos amaneceres” (Ricardo Semilla. interpretes Ana y Jaime). Y es que quien ha intentado o intente hablar, denunciar, organizar a los campesinos para defender lo que es suyo, o para pedir algo a lo que tiene derecho, como la tierra, ha sido asesinado, desaparecido, desterrado. Siempre ha podido más la avaricia, la intención de acumulación de más y más tierras, dejando a la mayoría de la población del campo en la miseria y el abandono, más aun, quitándole incluso la posibilidad del abandono, cuando les prohíben volver a su tierra, cuando en el mismo caso, se apropian de lo que se ha obligado a dejar. “Gritó Emiliano Zapata quiero tierra y libertad y el gobierno se reía cuando lo iban a enterrar” (Ska-P. Eurosis 1998)

Sin embargo, la lucha sigue, los campesinos siguen en resistencia, en lucha por tierra. Algunos en las ciudades creen que esto hace parte del remoto pasado, del siglo XIX y principios del XX, o de los que, según el Estado, siguen anacrónicos pidiendo tierra y dignidad en el siglo XXI. Hoy todavía se dan luchas de campesinos. Las “nuevas” luchas, o mejor, las luchas que actualmente se desarrollan también son por tierra, como lo muestran ahora Venezuela, Bolivia, o en los 90 los zapatistas y que nos lo canta Todos Tus Muertos cuando ese mismo Pedro, Maria, Juan y José de Viglietti cambian solo de nombre: “En su caballo blanco, Ramona, David, Felipe y Javier a seis años del 2000 golpean con un machete la miseria y la muerte ¡Alerta guerrillas! (Alerta guerrillas. Todos Tus Muertos. Dale aborigen. 1996)

Todavía luchamos por un país para todos, por un continente para todos, por un mundo para todos, sin exclusión, sin clases sociales, donde todos trabajamos por todos. Retomo el inicio:  “Este país es mío/ Este país es suyo y mío, el continente es mío, el continente es suyo y mío, este planeta es mío, este planeta es suyo y mío, el universo no es de ellos, el universo es suyo y nuestro… ¡Todo para todos! (Para todos todo. Dr krapula. Bombea. 2005). Queremos y seguimos luchando por un país, un continente y un mundo donde la paz, la justicia y la democracia real no sean solo un juego de palabras ni una justificación para aliviar la conciencia de alguna cantante o político de turno. Como dice Ska-p “tened fe, seguimos en pie, la utopía es una cerveza fría… bebed / tened fe, seguimos en pie, Rebeldía, yo nunca me arrodillaré… muy pronto va a amanecer” (Ska-P. Eurosis 1998)

Por último, para aquellos que creen en estas épocas sombrías que ya han logrado la victoria, les decimos: seguimos en pie, cantando Viene la erupción, lava de justicia /el volcán no duerme está latente /agua hirviendo para el mate del Che /dale fuego al agua caliente (Todos Tus Muertos. Dale Aborigen). Porque no basta con decirlo seguimos y seguiremos con el pueblo en la lucha. Y como dice Tijuana No! “A defender la dignidad, gritando fuerte… Tierra y Libertad!”

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Antonio Molina

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