Casi todo está podrido en la minorista

Hace unos meses publicamos un artículo titulado “algo se pudre en la plaza minorista”. En ese escrito se denunciaban los atropellos de que son víctimas los cargadores de mercado en la plaza y también anunciábamos que durante nuestras entrevistas con los cargadores de mercados se acercaron muchas personas a decirnos casi en secreto que en la plaza pasaban cosas muy graves. Después de mucho investigar y de encontrarnos con el temor de quienes tienen la información, logramos acopiar una serie de testimonios de muchos comerciantes de la plaza que develan la gravedad de lo que sucede y el nivel de posicionamiento de grupos ilegales y sus dineros en este centro de mercado público de Medellín.

La plaza Minorista de Medellín es el mayor centro de abastecimiento de mercado para los sectores más pobres de la población que han tenido como tradición ir allí a hacer sus compras porque “las cosas se consiguen más baratas”. Pero esta plaza de mercado ha sido también epicentro de muchos actos de violencia, asesinatos, amenazas, guerras internas entre diferentes grupos armados. Esta guerra que la vivieron casi todos los comerciantes que se encuentran en la plaza actualmente “la ganaron los paracos” y desde hace unos 6 años son ellos los que, de diferentes formas, “controlan absolutamente todo aquí”. Eso es lo que nos dicen varias de las personas que, a pesar del miedo, accedieron a contarnos lo que sucede allí. La identidad de estas personas la mantendremos en secreto debido a las graves consecuencias que para ellos puede tener haber dado a conocer estas denuncias.

La presencia del narcotráfico
El nombre de Luís Carlos Molina Yépez no es desconocido en el país porque tiene un historial íntimamente ligado con las actividades del narcotráfico en el departamento de Antioquia, en ese mundo ha sido conocido como “el banquero del cartel de Medellín”. Además, era uno de los hombres más cercanos al capo Pablo Escobar Gaviria y fue quien desembolsó el dinero para pagar a los sicarios que asesinaron al director del periódico el Espectador, Guillermo Cano. Esta corta síntesis de la vida de Molina Yépez no termina ahí, muchos de los más antiguos comerciantes de la Plaza Minorista de Medellín recuerdan cuando Luis Carlos Molina y su hermano Iván se paseaban por el sector del Pedrero, donde antes funcionaba el mercado público minorista de la ciudad. Allí contactaban personas dedicadas especialmente al negocio de las carnes y poco a poco se fueron adueñando o haciéndose socios de varias carnicerías, muchas de las cuales todavía funcionan.

Poco después, cuando la plaza de mercado fue reubicada en el sitio donde hoy se encuentra, Luis Carlos Molina cambió de negocio, sin que se sepa porqué, y se dedicó a invertir por medio de testaferros, entre los que se encuentra su hermano recién fallecido Iván Molina, en el negocio de las salsamentarias. Hasta donde hemos podido investigar, ninguno de los negocios que pertenecen realmente a Luís Carlos Molina aparece a nombre de él. Unos cuántos están a nombre de su hermano Iván o de algunos otros familiares y el resto aparecen a nombre de diferentes personas. Según el rastreo que pudimos hacer, y desechando información que presentara alguna duda sobre la propiedad o incidencia del señor Molina en dichos negocios, pudimos establecer con certeza que 38 locales de la plaza, de los dedicados a las salsamentarias, son propiedad de éste. Además nos aseguran quienes hacen estas denuncias, que al menos dos personas muy reconocidas por su cercanía con los Molina y por los cargos que desempeñan en la Cooperativa de Comerciantes de la Plaza Minorista – Coomerca - que administra la plaza, adelantan de manera permanente acciones tendientes a ubicar negocios que no estén siendo rentables o que estén quebrados para comprarlos. El grueso de locales propiedad de Molina se encuentran ubicados en los sectores 9 y 10 de la plaza.

Los negocios de los paramilitares
En la ciudad de Medellín los pobladores de a píe saben que las inversiones de los paramilitares son muchas y muy variadas, basta mirar en los barrios más pobres de la ciudad la cantidad de panaderías, los almacenes “todo a mil”, las apuestas de chance o muchos negocios de fachada que realmente esconden a prestamistas del llamado gota a gota. En la Plaza Minorista de Medellín también hay inversiones de los paras, son quizás estos los que más intereses económicos tienen actualmente allí y los que se encuentran en una guerra por el control de la plaza, que según se comenta, se está disputando don Mario con los herederos de diferentes mandos paramilitares y narcotraficantes.

En el sector de carnicerías encontramos el mayor número de inversiones de los paras. Allí, al igual que con las inversiones de los narcos, son testaferros quienes aparecen formalmente como titulares de los negocios, aunque los propietarios reales son otros.

Por ejemplo, los paramilitares del Bajo Cauca Antioqueño tienen varias carnicerías en la minorista. Al menos una de ellas es administrada por un sujeto a quien en la plaza todos conocen como el “paraco mayor” de la minorista y otra muy reconocida allí justamente porque es llamada “la carnicería de los paracos”.

Así mismo, La estructura paramilitar del Magdalena Medio Antioqueño, comandada por Ramón Isaza, tiene presencia allí. Coinciden todos los testimonios y averiguaciones que logramos adelantar que 8 de las más grandes carnicerías de esta plaza son propiedad de esta estructura paramilitar o son controladas mayoritariamente por ella. Estructuras paramilitares de Córdoba y Urabá también tienen inversiones en carnicerías, 6 de ellas lograron identificarse claramente como las que funcionan con dinero y bajo la supervisión de estas estructuras.

Pero los paramilitares no solo han invertido en carnicerías. Un comerciante de yuca nos contó que el negocio de este tubérculo estuvo patrocinado y respaldado por el comandante paramilitar conocido como “El Alemán”, jefe del bloque Elmer Cárdenas, y que quienes lo han sucedido en el cargo después de su “desmovilización” mantienen su apoyo, inversiones y control del negocio de la yuca en la plaza. Lo mismo ocurre con el mercado del plátano, el cual fue controlado durante mucho tiempo por una cooperativa que crearon los paramilitares de Córdoba y Urabá y que después de la “desmovilización” de esta estructura cambió de razón social y quedó en manos de un testaferro de alias “Don Mario”, quien actualmente la administra.

El recién capturado jefe paramilitar Luís Arnulfo Tuberquia, alias “Memín” ha sido patrocinador de mayoristas del negocio de las frutas que llegan a la plaza. La mayoría de estas son procedentes de la zona occidental del departamento de Antioquia que se encuentra controlada por las águilas negras, bajo el mando de este sujeto.

El nefasto gota a gota
La Plaza Minorista no escapa a la modalidad de préstamo que popularmente se conoce como gota a gota. Allí actúan a la vista de todos los prestamistas de esta modalidad cuyo interés alcanza el 20% mensual y al que diariamente hay que abonar la cuota establecida por quienes otorgan el crédito. Los administradores directos de esta modalidad de préstamo en la plaza minorista son un grupo de personas que hace unos años eran parte de grupos de “milicianos” que se tenían el control militar de la plaza, control que mantuvieron después de una “desmovilización” que en el año 1994 adelantaron auspiciados por el entonces alcalde Sergio Naranjo y por Alonso Salazar que hacía parte de la Consejería Presidencial para Medellín. Aunque estas personas aparentemente se “desmovilizaron” hace más de 14 años, permanecen ligadas a una estructura paramilitar que opera en el barrio Moravia de Medellín y que es liderada por un sujeto conocido como “Julio”, que a su vez recibe el patrocinio del jefe narcotraficante y paramilitar “don Mario” y la protección de la estructura militar sobreviviente de lo que en otra época se conoció como la banda La Terraza. Es desde allí desde donde se controla toda la actividad prestamista en la plaza y desde donde se decide qué hacer con quienes incumplen con los pagos.

Otras inquietudes
La Minorista de Medellín es administrada por la cooperativa Coomerca que, en razón a su actividad de administración, tiene contacto permanente tanto con los comerciantes de la plaza como con las autoridades municipales. Además, al interior de la plaza hay un puesto de policía permanente que ejerce las labores de vigilancia y control en este sitio de la ciudad. Simultáneamente en la plaza muchísimas personas conocen y comentan los hechos aquí denunciados; para nadie allá es un secreto lo que aquí se denuncia, entonces las preguntas que surgen son: ¿conocen los directivos de Coomerca lo que allí ocurre? ¿Lo han denunciado a las autoridades competentes? ¿Cuál es el papel que cumple la policía destacada en la plaza frente a estas situaciones tan delicadas? ¿Saben las autoridades municipales de lo que acontece en la plaza? ¿Qué han hecho las autoridades para atacar la evidente e innegable presencia de dineros y estructuras ilegales en la plaza minorista?

Al cierre de esta edición obtuvimos dos informaciones relacionadas con la incidencia del jefe paramilitar “Don Mario” en la ciudad y particularmente en la plaza minorista. En primer lugar se nos informa que “Don Mario” le notificó al actual alcalde de Medellín Alonso Salazar que tenía que renunciar a la alcaldía. En segundo lugar, el mismo “Don Mario” le notificó a la administración de la cooperativa Coomerca que estaba necesitando plata (según nuestras fuentes en alusión a una manera de recordarles el pago de la “vacuna”) y que tuvieran presente que él iba a quedarse con la totalidad del control de la plaza.

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Nelson Orrego

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