En Altos, voces y trapos rojos se alzan

Texto: María Camila Carmona, Carolina Villalba y Daniela Zuluaga

Fotos: Julián Jiménez, María Camila Carmona y Ruido

Estos tiempos donde no sabemos qué nos deparan los días, donde los gobiernos que nos rigen no son conscientes de las necesidades de los territorios que habitan, donde el hambre se agudiza y se empieza a convertir en la peor pandemia de todas; sentimos la necesidad de unir fuerzas para acompañar desde la palabra, la presencia, y la convicción de que juntos y juntas podemos emprender acciones colectivas de resistencia a las prácticas individualistas y poco empáticas que se van posicionando con fuerza y sin distinción alguna. Como bien dice Caparrós: “El hambre ha sido, desde siempre, la razón de cambios sociales, progresos técnicos, revoluciones, contrarrevoluciones. Nada ha influido más en la historia de la humanidad. Ninguna enfermedad, ninguna guerra ha matado más gente. Todavía, ninguna plaga es tan letal y, al mismo tiempo, tan evitable como el hambre”.

Altos de la Torre es uno de los tantos barrios no legalizados de la ciudad de Medellín, está ubicado en una de las periferias de la comuna 8. Allí, las prácticas de resistencia y solidaridad han hecho que pese al abandono estatal, se sientan “viviendo en el Poblado”, como menciona una de sus lideresas después de contar que ahora gozan de vías de acceso, energía y  camillas por si hay algún enfermo. Beneficios que como muchos otros, se han logrado gracias al convite y la “gestión” de sus mismos habitantes.

Es también el barrio que nos permitió acompañar a algunas de sus mujeres desde el ser maestras, el mismo barrio que con trapos rojos en sus casas llama a gritos la dignidad, un grito cada vez más agudo porque el hambre no da espera. “Mis animalitos y yo no teníamos nada que comer, yo creo que me va a tocar volver a salir a trabajar porque no nos podemos morir de hambre”, decía una de las mujeres que como muchos y muchas encuentra en las ventas informales su sustento diario, “¿dónde están las supuestas ayudas de la alcaldía?”. Por eso alzamos la voz, con ellas, para que se sientan acompañadas en su lucha, que no están solas, ni sus familias y vecinos.

Las voces del pueblo se escuchan rozando el cielo como una plegaria en la mañana que se levanta entre un círculo de mujeres. Al decir: “primeramente, gracias a Dios por esto que hoy estamos recibiendo y a ustedes por subir hasta acá”,  a nosotras nos hace eco este rezo como un resonar de esperanza. Una comunidad que narra su cotidianidad a través de escenas que le dan sonoridad, por medio de un fogón de leña encendido, a través del cacareo de las gallinas en el corral, y entre palabras místicas que nos regalan diciendo: “que dios las suba al cielo y las vuelva a bajar”.

Cada mirada tan profunda y determinante pareciera que nos pusiera en un estado de levitación, pero como bien nos decía alguna vez una de las lideresas: "el dolor siempre va a existir, pero no para paralizarlo a uno, sino para enseñarle a caminar’’.  Todo al unísono, entre el orar y el andar, nos hace entender que esta es una invitación a caminar –con los pies en la tierra–  uniendo estas realidades que nos nombran como pueblo que va hacia la esperanza en su modo de vivir, como diría Cabral, en su canción Buen día América del Sur:

Hay una forma de saber tu casa y es la misma forma de saber tu patria, hay una forma de saber tu patria, y es la misma forma de saber el mundo. Hay una forma de saber el mundo, y es la misma forma de saber el cosmos. Hay una forma de saber el cosmos, y es la misma forma de saber tu alma. Hay una forma de saber tu alma, y es la misma forma de saber tu casa, sabe tu casa no más y lo sabrás todo.

Una casa llamada la 8, que nos deja la puerta abierta y nos dice: “¿cuándo van a subir para hacer un arroz con leche en leña y a pilar mazamorra?” Una casa que nos ha hecho saber el mundo como una realidad posible y diferente, como una verdad de lucha que sin decir mucho, nos enseña a entregarlo todo en comunidad.

 

 

Referentes

Caparrós, M. (2018). El hambre. Bogotá, Colombia: Editorial Planeta Colombiana.

Facundo Cabral. (1972). Buen Día América Del Sur. En Buen Día América Del Sur [LP]. España: RCA Victor.

 

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