Qué hay pa' la cabeza: el camino de la otra comunicación

Los relatos que escuchamos en nuestras casas, la construcción de historias de vecino a vecino y los dilemas del habitar en un entorno hostil, degradado por las modificaciones urbanas, problemas de droga y de relaciones entre habitantes, hacen que se viva otro tipo dinámicas, otras vidas. Un segundo barrio nace, uno de ficción, donde aparecen relatos nuevos, acordes a esa dinámica: un entorno que se transforma fieramente. Madres jóvenes, niñas y niños… todos en un movimiento que pende de su entorno, del barrio.

De allí las miradas, los cariños, las manifestaciones de afecto, todo aquello que se creía destruido, quería volver a nacer por medio de los niños y niñas, y sus vagabundeos en el barrio destruido, porque como nos decía Karen, de apenas siete años de edad, “el barrio no lo cambiaron, lo destruyeron”. Ella juega en las ruinas, en los techos de las antiguas casas, ahora convertidas en lotes enmarañados por malezas, buenezas y olvido. En estas ruinas nacemos cargados de esperanza y cariño.

Allí estábamos nosotros, un grupo de amigos, con algunas cámaras y equipos de luces. También algunos agricultores, periodistas, gente de la comunidad. Hablábamos sobre cómo dar a conocer nuestro barrio, toda esta transformación aún en curso que ha creado hasta hoy un ambiente de incertidumbre y crisis especulativa. Así que después de realizar varios procesos pedagógicos (charlas y acompañamientos con niños y jóvenes del barrio y sus familias) decidimos dar un paso hacia adelante y crear un espacio comunitario, popular, que actuase como generador de intercambios sociales, culturales y académicos en la comuna San José, en sus barrios y, por qué no, en Manizales.

En nuestro inicio el objetivo era mostrarles a los padres de los chicos y chicas asistentes a las clases lo que se estaba realizando. Analizar cómo estaban viendo y sintiendo su barrio aquellos habitantes. Tomamos entonces la decisión de crear una muestra de video y fotografía. Convocamos a la comunidad y realizamos dos días de muestras y proyecciones, y una productora amiga de la ciudad, 057 Films, nos ayudó con unos talleres de realización en cine.

Esta muestra fue llamada Qué hay pa' la cabeza –por aquella frase de barrio entre juveniles de esquina–. En este caso lo que teníamos para la cabeza era cine, fotografía, video, huerta y clown. Nuevos horizontes venían en curso. Muy tímidamente en la primera edición pudimos dar a conocer esas imágenes que los mismos habitantes de la comuna estaban realizando: documentos audiovisuales de las cuadras, el movimiento generacional de las cafeterías, las diversidades de las tiendas y detalles antropológicos y gastronómicos como las múltiples arepas con mantequilla y hogao, y sus comensales de la ciudad. A su vez proyectamos diferentes contenidos de otros barrios y veredas que nos enviaban, animados para mostrar su modo de verse… sus cotidianidades.

Un año después, en la segunda edición, nos adentramos más en la problemática de los barrios que componen la comuna. Convocamos a diferentes colectividades que hacen parte de este tejido de amistad entre calles, como las juntas de acción local y los ediles de áreas. Ellos nos guiaron para esta segunda muestra en la que incluimos material audiovisual, fotográfico, crónicas, documentales y videos aficionados sobre el barrio, su historia y las primeras luchas que algunos líderes habían tenido que dar contra la primera administración municipal que propuso el megaproyecto de renovación urbana, también conocido como macrodesastre de la comuna San José en Manizales, en el año 2008.

Memoria colectiva
La proyección en pantallas de sus antiguos espacios de diversión, las casas de familiares que ya no estaban, videos y fotos de desalojos, expropiaciones y demoliciones, causaron una serie de sentimientos asombrosos en los habitantes del San José que, si bien habían sufrido ese despojo años atrás, no lo habían visto en imágenes y sonidos, en testimonios de muchas de sus familias, sus vecinos. Para nosotros era algo grandioso. Estábamos haciendo recrear el antiguo barrio, su tradición, sus dificultades, y sobre todo estábamos volviendo a recordar en comunidad.

Con el tiempo, este proceso que nació por la labor de los niños y niñas del San José, motivados por el colectivo de cine y comunidad Sábalo Pro y la Fundación Comunativa Huertas Urbanas, sigue creciendo. Apoyados por las diferentes personas y colectividades que convergen en la Universidad de la Tierra Manizales (Unitierra) cada vez más habitantes se van sumando: comerciantes, asalariados, amas de casa, estudiantes… este festival nos ha juntado para trabajar unidos desde diferentes territorios.

Ahora más que nunca queremos fortalecer el sentido comunal del barrio, crear nuevos lazos de vecindad, amistades reales y comprensivas que salgan de realizaciones empíricas, de improvisaciones, paisajes sonoros, talleres pedagógicos… todo es posible para la comunidad de San José, que ha visto cómo hace real la creación de espacios como instrumentos de recuperación histórica, fortalecimiento de la identidad, promoción cultural, denuncia, educación y democratización de los medios de información y comunicación.

El cine comunitario se ha convertido en el relato más cercano que tienen algunas comunidades marginadas o en conflicto –de cualquier tipo– para narrar su vida. Y es que no se necesitan grandes producciones para reconocer, para recrear las historias que están en la esquina: en el préstamo de una olla, en la conversación con la señora de las arepas o con el zapatero… hay allí una solidaridad mutua, un sentido de pertenencia colectivo que se convierte en documento histórico, en el hecho social. Cuando se está detrás de las cámaras creando, proponiendo diálogos nuevos, es cuando se hace realidad el consenso y cobra sentido la unidad.

Lo que antes era una muestra de obras barriales, se convirtió en un Festival para que la comunidad de San José pueda reunirse, y aun sabiendo que estamos creciendo y que el objetivo es que las generaciones del barrio puedan seguir realizando su festival de cine comunitario, creemos que con estas sinergias podremos mostrar claramente cómo resultan contraproducentes, retardatarias y fallidas estas “renovaciones urbanas”, sin ningún tipo de proyección social, humana y ambiental.

Hoy, para su tercera versión que se realizará el 24 y 25 de noviembre, lo llamamos Qué hay pa la cabeza: Festival de cine comunitario y Talleres al barrio. En esta versión tendremos muy presente a la Comunidad que Resiste, que sigue haciéndolo tras nueve años de modificación silenciosa. Se trata de un barrio nuevo que surge marcando un camino, un dialogar nuevo como sendero, y una comunicación nueva entre gentes de la urbe. Allí aparece la alegría constante entre la desesperanza y el abandono. Este nuevo barrio fusiona el estar en comunidad real, que necesita escucharse y hacerse escuchar, con la realidad cruda que se enfrenta la cara. Allí donde nace ese Barrio de ficción, en la cruda distopía creada por ellos, los habitantes pretenden buscar una voz de empoderamiento en comunidad, para que a través de esos nuevos diálogos se pueda crear barrio más unido. Uno que crearemos desde la otra comunicación. 

Share this article

Acerca del Autor

Gilsan Quintero

Nosotros

Periferia es un grupo de amigos y amigas comprometidos con la transformación de esta sociedad, a través de la comunicación popular y alternativa en todo el territorio colombiano.

 

Por ello comprendemos que la construcción de una sociedad mejor es un proceso que no se agota nunca, y sabemos qué tanto avanzamos en él en la medida en que las comunidades organizadas fluyan como protagonista. Es en este terreno donde cobra siempre importancia la comunicación popular.

Litografía Periferia

 

Ubicación

 

 

Medellín - Antioquia - Colombia

Calle 50 #46-36 of. 504

(4) 231 08 42

periferiaprensaalternativa@gmail.com

Apoye la Prensa Alternativa y Popular

o también puede acercarse a nuestra oficina principal en la ciudad de Medellín, Edificio Furatena (calle 50 #46 - 36, oficina 504) y por su aporte solidario reciba un ejemplar del periódico Periferia y un libro de Crónicas de la Periferia.