¿Conservación o despojo hídrico?

“Antes nos asustábamos al ver un uniforme militar,
ahora nos asusta ver un chaleco de Cornare”.

La vereda La Honda, ubicada en el municipio del Carmen de Viboral, en el Oriente antioqueño, es un territorio cuyo ecosistema bosque hace parte del Cañón del Melcocho y Santo Domingo, y su importancia geoestratégica en la región comprende diversidad de bienes naturales.

Sus primeros pobladores fueron familias campesinas que mediante la realización de convites iban abriendo trocha para la construcción de la carretera que los conectaba a la vía que conduce del municipio de La Unión a Sonsón. Para llegar a La Honda es necesario cruzar la vereda San Miguel, perteneciente al municipio de La Unión –zona páramo del Oriente antioqueño-. Este es el único acceso, y por ende, ambas veredas tienen una estrecha relación en sus prácticas comunitarias.

Estas dos comunidades se vieron inmersas en disputas por el territorio por parte de distintos actores armados desde la década de los ochenta (EPL, ELN, Ejército, Paramilitares) y fueron despojadas de sus tierras en el año 2000, época de mayor expansión paramilitar en la región. En el año 2004 las primeras familias retornaron a la vereda San Miguel, pero los habitantes de La Honda solo pudieron hacerlo hasta el 2014, por lo que durante 14 años este territorio permaneció deshabitado. Durante el desplazamiento forzado, estas dos poblaciones perdieron sus formas de vida comunitarias, lo que implicó la ruptura del tejido social y la consecuente desconfianza entre las personas.

En la actualidad, los campesinos que retornaron y habitan la vereda La Honda, encuentran de nuevo amenazada su permanencia en el territorio, debido a las prohibiciones en el uso del suelo y del bosque para cultivos y aprovechamiento de la madera, una práctica económica tradicional que esta comunidad realizaba de manera sostenible con el ecosistema hasta antes del desplazamiento forzado del que fueron víctimas.

Esta prohibición, que pone en juego la permanencia, está enmarcada en la figura de “Área Protegida” que desde el plano formal apunta a los principios de “Protección y Conservación” de territorios específicos por su diversidad biológica. En el caso de La Honda, la zona de conservación tiene la denominación de “Área de Reserva Forestal Protectora”. Sin embargo, las prohibiciones que conlleva dicha figura impiden el uso y el disfrute del suelo, es decir del territorio que ancestralmente han habitado.

De ahí que, como lo ha señalado la academia, el debate no se centra en la necesidad de conservación sino en el para qué de esa conservación, pues si bien en las zonas protegidas en principio no puede implementarse algún tipo de práctica de explotación minera, nada se ha dicho sobre proyectos de generación de energía –proyectos hidroeléctricos- que se encuentran aledaños a dichas zonas, ya sea en etapa de exploración o ejecución.

A nivel nacional, en el año 2010 el Gobierno colombiano implementó medidas normativas en cumplimiento del “Convenio sobre la Diversidad Biológica”, entre ellas el Decreto 2372 de 2010, que crea el “Sistema Nacional de Áreas Protegidas”, el cual pretende ordenar a nivel nacional todas aquellas áreas que por sus características ecosistémicas deben ser “protegidas” para su conservación y cuidado.

En el Oriente antioqueño, desde los años noventa se encuentran antecedentes de regulaciones por parte de la autoridad ambiental Cornare, a los campesinos de la región. Jorge Villamil, un campesino de la vereda La Honda, señala que “Cornare tiene una visión de conservación, pero no de desarrollo de las comunidades. La figura del Área de Reserva Forestal Protectora es un modelo policivo y represivo, simplemente vienen aquí y nos dicen: no tumben, no hagan nada, pero no llegan con propuestas de proyectos productivos para las comunidades”.

La reordenación de los territorios que se viene implementando a partir del Nuevo Orden Global (años ochenta y noventa) va de la mano de las regulaciones jurídicas ambientales en los países latinoamericanos. Todo un entramado legal de corte neoliberal que bajo el eslogan de la “Conservación y Protección” materializa la privatización de los territorios, fenómeno que se ha dado a conocer como acumulación por despojo.

Para el caso de la vereda La Honda, la regulación de “Área de Reserva Forestal Protectora”, con sus implicaciones en los modos de vida comunitaria, facilita el despojo hídrico al que ha estado sometida la región del Oriente antioqueño por más de cincuenta años.*

*Este artículo fue realizado en el marco del taller de prensa de las comunicadores comunitarios del Movimiento social por la vida y la defensa del agua y el territorio del Oriente Antioqueño, MOVETE.

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Alexandra Zuluaga
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