Tensiones en las primarias presidenciales de EEUU

El 2016 ha sido un año único en las primarias presidenciales de EEUU, tanto Republicanos como Demócratas han tenido irregularidades; la participación, los favoritos, y la cobertura de  medios han cambiado este ciclo electoral.

En EEUU las leyes electorales son escritas a nivel estatal, no federal; la manera en la cual los candidatos de cada partido pueden asegurar sus “votos delegados” varía de estado en estado, pero cada partido tiene su número mágico de votos para que un candidato reciba una nominación completa en la convención del partido; es raro que un candidato no haga eso en las primarias. La temporada de primarias finaliza en la convención de cada partido político, donde oficialmente se eligen y nominan sus candidatos. En las convenciones no solo el voto popular cuenta (y los votos delegados que surgen del voto popular), sino también votos de los “súper delegados” quienes pueden mover votos de un candidato a otro. En ciclos normales, el favorito tiene el margen necesario para ganar con o sin los súper delegados, y ellos entonces respaldan y oficializan una opción ya informalmente tomada, uniendo todo el partido para enfocarse en la elección general a la presidencia. El ciclo de 2016 ha mostrado al público que estamos lejos de una democracia directa en los EEUU, dado a lo reñidas que han sido las elecciones en los dos partidos. En particular, los jóvenes en los EEUU están aprendiendo mucho sobre el proceso electoral, sobre los delegados y súper delegados y sobre el financiamiento corporativo en las campañas.

Si ningún candidato llega al número mágico de votos delegados requeridos para asegurar su nominación antes de la convención, el candidato será elegido a través de una serie de votaciones en la convención misma, y en este proceso los delegados y súper delegados pueden afectar el resultado con mayor influencia, porque no están obligados a votar por los candidatos que eligió el pueblo; incluso el partido puede nominar un nuevo candidato que no haya participado en las primarias. Nadie ha podido predecir el éxito de las campañas de Donald Trump (Partido Republicano), ni de Bernie Sanders (Partido Demócrata), pero hasta la fecha las campañas de cada uno continúan causando ambigüedad sobre las nominaciones de los Republicanos y los Demócratas.

El efecto de los medios masivos en las primarias
Los medios masivos de comunicación y sus prejuicios han tenido un impacto mayor en este ciclo de primarias, hasta abril Trump había recibido 1.9 billones de dólares estadounidenses en cubertura gratis de los medios masivos. Según una investigación del New York Times, este número representa seis veces la cobertura que recibió su competidor más cercano, Ted Cruz y dos veces y medio más que Hillary Clinton, la candidata más cubierta de los Demócratas. Jill Stein, la candidata en posición para tomar la nominación del partido Verde ha recibido $0 dólares estadounidenses de cubertura mediática gratis. Gracias a esta discrepancia gran parte del pueblo estadounidense no sabe que ella es una candidata, que su partido tiene acceso a la votación nacional y mucho menos la ideología de izquierda de los Verdes en los EEUU. Lo mismo puede ser dicho por otros partidos nacionales en los EEUU. Los medios de comunicación masivos son cruciales para mantener un sistema bipartidista en los EEUU, a pesar de que hay muchos más partidos, y en un ciclo electoral de dos años es fácil cubrir y caracterizar cada partido durante la temporada de primarias. Los medios masivos también han afectado la percepción pública sobre los candidatos en la manera como caracterizan a cada uno.

Los Republicanos
La decisiones de Ted Cruz y Dan Kasich de retirarse de la carrera en la primera semana de mayo hizo de Trump candidato de facto, y entonces el presidente del Comité Nacional de Republicanos, Reince Priebus, twiteó que Trump era el “presunto candidato”. Esa fue la primera vez que el partido sugirió la posibilidad de respaldar a Trump oficialmente. Las palabras escogidas por Priebus muestran que el establecimiento ha decidido respaldar a Trump, no porque lo quieren hacer, sino porque no han podido presentar otro candidato que une a sus miembros registrados a nivel nacional. Una razón estratégica para respaldar a Trump es el hecho que él ha auto-financiado su campaña y puede seguir haciéndolo con la ayuda de los medios y sin la puja del partido. Podría hacer campaña afuera del partido y sin duda esto dividiría el voto conservador, favoreciendo al candidato Demócrata a la presidencia. Trump es atractivo a dos grupos que pueden apoyar a los Republicanos en una elección general: constituyentes conservadores no ligados al partido por sus pensamientos anti-establecimiento y a conservadores racistas, sexistas y homofóbicos quienes quieren el poder para decir y hacer lo que dice y hace Trump. Esos dos grupos representan votos, pero no tantos como los medios nos hacen creer con su cubertura de Trump y su “base,” porque a nivel nacional Trump pierde con los dos competidores Demócratas, esta atrás de Clinton y Sanders en las urnas.

Demócratas
Del lado Demócrata todavía existe la posibilidad matemática de que Sanders asegure bastantes votos para obligar al partido a entrar en una convención reñida. La primaria en Indiana aseguró esa oportunidad para Sanders, y tiene chance de ganar la mayoría de las primarias que faltan. El establecimiento favorece a Clinton, y con sus súper delegados hasta la fecha, parece que en una convención ella ganará a Sanders. Por su parte, Sanders se ha comprometido a seguir haciendo campaña hasta la convención, con la esperanza que se puede lograr la credibilidad para cambiar las alianzas de los súper delegados. Si el partido escoge a Sanders, entonces, habrá reformas económicas substanciales. Si el partido escoge a Hillary Clinton, ella seguirá por el camino del neoliberalismo, ignorando el papel que la desigualdad económica juega en la esfera social del país. El hecho que el partido Demócrata está cuestionando el neoliberalismo por primera vez desde la administración de Carter a través del debate Sanders-Clinton, causa emoción tanto como nervios adentro del partido, ya que tienen una posibilidad de cambio por primera vez en décadas.

Verdes
Stein representó a los Verdes en su campaña hacia la presidencia en 2012, cuando ella recibió más votos que las otras 36 mujeres que han hecho campaña para la presidencia en la historia de los EEUU. En abril, ella mandó una carta pública a Sanders, a la cual no ha respondido, pero en la que concluyó: “Mientras la maquina neoliberal Demócrata se moviliza para aplastar la revolución adentro de sus tropas, le insto a considerar la posibilidad histórica para abrir una ventana afuera del partido Demócrata. Me encantaría explorar con usted maneras colaborativas para avanzar el esfuerzo y asegurar la revolución para que la gente, el planeta y la paz prevalezcan”..

Cambiar un partido vs cambiar el sistema
Un debate positivo que ha resultado de estas primarias, incluye el cuestionamiento al rol del financiamiento corporativo en las elecciones, y la necesidad de reformas para financiamiento de las campañas. Otro aprendizaje, debido en gran parte a la campaña de Sanders, se da alrededor de la falta de democracia directa en el proceso electoral del país, y el rol que el socialismo juega en una democracia. En general, esta temporada electoral ha mostrado que en realidad hay muchas ideologías políticas en el país, e incluso adentro de los dos partidos tradicionales.

El 50 % de los estadounidenses no se identifican como Republicano ni Demócrata, o sea, la mitad de la población, tanto conservadora como liberal. Mientras los izquierdistas no estarían en desacuerdo con el partido Demócrata girando hacia sus raíces ideológicas, Stein y activistas de izquierda en todo el país no están pidiendo solo el cambio en el partido, sino un cambio al sistema como tal: que el proceso electoral, sus debates y la cobertura mediática sean abierta para todos los partidos, no solo dos.

Sanders tiene posibilidad de juntarse con Stein, y llevar con él décimo de miles de constituyentes quienes quedarán desilusionados si Clinton toma la nominación del partido Demócrata. Su decisión estratégica de hacer campaña en el partido Demócrata se ha pagado de una forma monstruosa con la habilidad de compartir ideas socialistas con el público en general desde una plataforma valida por el establecimiento, y el uso de tal plataforma ha podido generar un seguimiento de una base con la capacidad no solo de respaldarlo ideológicamente, sino económicamente también. Debido al sistema bipartidista, este momento no habría sido posible si Sanders hubiera hecho campaña como Independiente o Verde en las primarias. Sin embargo, si no gana la nominación del partido, según su propio discurso, el camino responsable de Sanders, como de su base, es unirse a los Verdes y respaldar a Stein cuando compita con los Republicanos y los Demócratas en noviembre.

 

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Gina Spigarelli

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