La problemática de las especializaciones médicas en Colombia

medico

“El que sólo sabe de medicina, ni de medicina sabe”

La medicina, como todo el conocimiento humano, crece en grandes cantidades cada día; su velocidad y su dinámica de expansión son impresionantes y agobiantes. Hace décadas que no es posible que un solo ser humano abarque, por lo menos, toda un área de conocimiento como la ingeniería, el derecho, la medicina, etc. Por esto, es que tiene tanta fuerza social la necesidad de la especialización y, por ello, es aceptada socialmente.

La evolución biológica y el desarrollo histórico-social nos dan dos ejemplos de lo importante que es la especialización. En la primera, la naturaleza ha implementado la especialización de los órganos y sus funciones como una forma de ser más eficiente; en la segunda, el hombre ha implementado en la producción social la especialización para mejorar la productividad y la calidad de las mercancías por medio de la división del trabajo, que a la vez ha generado dos clases sociales antagónicas, donde una explota y oprime a la otra.

Hay otras propuestas históricas que promueven la integralidad del conocimiento, que no están de acuerdo con estudiar las partes y olvidarse del todo. Consideran que tanto el mundo como el cuerpo son una unidad y que se deben conocer en todas sus dimensiones. Plantean una medicina holística, que vea al ser humano en su unidad cuerpo-mente y con su ambiente natural y social.

Entonces, ¿lo adecuado es la especialización o la integralidad? No. Lo ideal sería tener unos especialistas con visión holística y unos integradores que sepan de las particularidades de su campo. El reto es formar especialistas íntegros y éticos, cuyo objetivo sea ver al paciente en su conjunto y no solo mirar la uña del dedo pulgar izquierdo.

Dado el avance de la ciencia y la tecnología médica, la especialización no es el problema, la situación es muy compleja y tiene diferentes aspectos que hay que tener en cuenta, como son:

  • El papel y la importancia que tienen los especialistas dentro del sistema de salud.
  • La discriminación de algunas especialidades sobre otras, por ejemplo, la cirugía plástica sobre la cirugía general.
  • La miopía política y social de muchos especialistas funcionales.
  • El monopolio político y económico, mafias, en que se han convertido varios gremios de especialistas.
  • El bajo número de especialistas, que lleva a una escasez relativa que obliga a los pacientes a esperar citas durante 3, 6 o incluso hasta 12 meses.
  • El manejo maquiavélico de las leyes de la oferta y la demanda a favor de los intereses de los gremios de especialistas.
  • El negocio privado que han hecho muchas facultades de medicina para formar especialistas a altos costos.
  • La falta de compromiso de muchos especialistas para buscar e investigar hasta el fondo las patologías complicadas y desconocidas.

En la “nueva” propuesta de reforma a la salud que plantea el gobierno, entre decenas de remiendos que le han hecho a la Ley 100/1993, busca solucionar el problema de los especialistas abriendo el negocio a los hospitales para que formen especialistas, con posibilidad de garantizar la calidad de la educación que ofrecen.

Aparentemente, proponer que se formen miles de especialistas más es lo que los pacientes quieren y necesitan; pero el problema no solo es de números. Requerimos miles de especialistas para que los pacientes sean atendidos con prontitud y diligencia como se merecen, pero que tengan una formación profesional, humana y ética integral; no solo tener miles de especialistas mediocres y deshumanizados.

Mientras no se transformen radicalmente las relaciones de explotación en que se basa la sociedad y los intereses que primen en la sociedad no sean los de las mayorías, los trabajadores y campesinos no tendrán una excelente atención médica, seguirán siendo burros de carga esperando la enfermedad y la muerte. Los de arriba, los ricos, nunca resolverán los problemas fundamentales de los de abajo, los pobres. Para tener una sociedad y un sistema de salud dignos, se requieren años de organización y de lucha. Las cosas no caen del cielo.

quien sabe cada vez más de cada vez menos termina sabiendo absolutamente todo acerca de absolutamente nada”

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Luis Alfonso Vásquez

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