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La lucha contra la minería une a Colombia y Canadá

(Texto traducido por Rachel Dickson) Mineros canadienses estuvieron en Colombia entre el 21 y el 24 de abril como parte de una delegación internacional encaminada a fomentar la solidaridad entre los movimientos que luchan contra las empresas mineras multinacionales en América Latina y Canadá. Colombia y Canadá pueden parecer ser de mundos diferentes, pero las multinacionales mineras han conectado los dos países más que nunca antes.{jcomments on}

Mike Pulak trabajó durante diez años como electricista en una mina subterránea de níquel, propiedad canadiense, en Thompson, Manitoba, antes de aceptar un trabajo con la United Steelworkers, el sindicato más grande del sector privado en América del Norte. Como parte de la delegación a Colombia, Mike habló sobre su trabajo de defensa de los derechos laborales y la negociación de salarios de mineros en Canadá: "son muy buenos trabajos. Una posición típica de nivel principiante no cualificado con una minera paga $26/ la hora [COP 46.000]". Aunque el sector minero emplea sólo unos 302.000 personas en Canadá, los puestos de trabajo son bien pagados comparativamente con el mercado laboral canadiense y ofrecen beneficios como las pensiones.

Hay varias razones que explican los salarios altos, dice Mike. Aparte de los altos precios de materias primas y la demanda de mineros cualificados, la capacidad del sindicato para afianzarse en el sector minero ha sido muy importante. "Trabajar bajo tierra fue tradicionalmente muy peligroso", dice Mike. A través de los años los trabajadores han negociado salarios más altos por los riesgos que asumen.

La globalización de la minería
Sin embargo, dice Mike, todo está cambiando. En 2006, la multinacional minera brasileña Vale compró Inco, la empresa canadiense que poseía la mina donde trabajaba Mike y otra mina de níquel en Sudbury, Ontario. "Ahora están atacando los salarios en todos los sentidos", dice él. Aunque la minera es enardecida de dinero de sus minas alrededor del mundo, la administración de Vale ha estado rebajando las pensiones y los beneficios. La seguridad ha empeorado también: “hubo cuatro víctimas mortales en dos minas el año pasado”.

"Quedan muy pocas empresas mineras en Canadá que verdaderamente son canadienses", dijo Mike en una reunión de campesinos y activistas que se oponen a la minería en Tunga, Colombia. Él dice que desde la llegada de las políticas de libre comercio han sido compradas la mayoría de las grandes minas de Canadá por empresas multinacionales; algunas incluso importan su propio trabajo para evitar el pago de salarios canadienses.

Esto puede parecer extraño, dado que el gobierno canadiense presume que el 75% de todas las empresas mineras en el mundo son canadienses, y en el 2008, el Ministerio de Minas y Energía de Colombia informó que más de la mitad de las compañías de exploración minera en Colombia son canadienses.

Por supuesto, esto depende de cómo se define 'Canadiense'. Puede ser tan simple como comprar una oficina en Canadá y registrarse en la Bolsa de Valores de Toronto (TSX), donde se genera un tercio del capital social minero del mundo y donde se cotizan 58% de las empresas mineras del mundo. Al registrarse en la Bolsa de Valores (TSX), las empresas pueden acceder al apoyo en capital financiero ofrecido por el gobierno canadiense. Al mismo tiempo, son relativamente débiles las normas y regulaciones del comercio en TSX, y el sistema legal canadiense es tal que las empresas no necesitan preocuparse de ser judicializadas en Canadá por delitos cometidos en el extranjero.

En un artículo de 2008, Alain Deneault, un profesor de la Universidad de Quebec en Montreal, escribió: "La mayoría de las empresas mineras del mundo mantienen sus dólares en cuentas extraterritoriales y aprovechan un marco legal en Canadá que les permite trabajar por todo el mundo bajo la bandera canadiense sin tener que explicar sus acciones a nadie".

Deneault es el coautor del libro Noir Canadá sobre este tema y el papel que han jugado las empresas registradas en Canadá en los conflictos en el este de África. Después de la publicación del libro, dos empresas multinacionales mineras, Barrick Gold y Banro, demandaron a los autores y a su editor por un total de 11 millones de dólares (COP 19,433,322,193).

"La ley de libre entrada"
Demandas estratégicas contra autores e investigadores no son los únicos obstáculos que enfrentan los críticos canadienses de la minería a gran escala. Canadá opera bajo una lógica de zona franca minera en la cual las empresas con concesiones mineras tienen el derecho legal a llevar a cabo actividades de exploración en una propiedad privada, incluso contra la voluntad de los propietarios. También permite que el Estado desaloje gente de sus tierras si una compañía minera quiere construir una mina.

Las "leyes de libre entrada", que suponen que quien descubre la mina tiene todo el derecho a explotarla, independiente de quien sea el dueño de la tierra, provienen de las monarquías de Europa Medieval, y fueron diseñadas por los mismos empresarios mineros. En la época de colonialismo e imperialismo y durante la época de las fiebres del oro, estas leyes se expandieron por América, y han sido la fuente de muchos conflictos por el derecho a la tierra en América, especialmente con los indígenas. En los 90s, las reformas neoliberales en África y América Latina incluyeron reformas a los códigos mineros, asegurando "la libre entrada"; aunque las protecciones ambientales y mecanismos legales han mejorado, continúa presente la causa fundamental de los conflictos, la cuestión del derecho a la tierra y de su uso.

La resistencia de las comunidades
En 2008, la comunidad indígena de KI, en el norte de Ontario, interrumpió la labor de la empresa minera Platinex, que estaba realizando un proyecto de exploración no deseado en su territorio. La empresa demandó a la comunidad por 6 millones de dólares (COP 10,599,993,923,440), y seis miembros del Consejo fueron encarcelados. En 2010, una quinta parte del pueblo Malartic, Quebec fue desalojada para construir una mina a cielo abierto. La policía desalojó a la fuerza a un hombre de la casa donde pasó su infancia. El 20 de abril de 2012 en Montreal, una protesta estudiantil afuera de una feria de empleo de Plan North, una política provincial del norte de Quebec que desarrollará la minería y otras actividades extractivas, se volvió violenta; hubo 14 detenciones y 6 heridos. Los estudiantes cantaron “No a la libre minería !Sí a la educación libre!”

El líder indígena Bob Lovelace fue encarcelado por tres meses y medio en 2008, después de bloquear la entrada de una empresa minera de exploración de uranio en la tierra de Ardoch Algonquin. En 2011 en un discurso ante Amnistía Internacional Canadá, Bob dijo: "las políticas de Canadá y sus provincias que aíslan y controlan los pueblos indígenas sólo sobrevivirán mientras la explotación de los recursos siga siendo viable, pero los impactos en la gente y el medio ambiente durarán para siempre".

Los impactos en el medio ambiente durarán para siempre
En Canadá, "la libre entrada" ha causado impactos sociales y ambientales graves. Cuando la mina ya no produce igual, la empresa abandona la explotación sin importarle la condición en la que queda una tierra que nunca habitaron ni compraron. Por lo menos existen 10.000 minas abandonadas en Canadá, generando problemas como la contaminación severa del agua y la inestabilidad de la tierra. La contaminación persiste años después de que las empresas han abandonado el sitio.

Aunque hoy en Canadá las regulaciones están más vigentes que nunca, la minería todavía tiene un enorme impacto ambiental. De los diez sectores de empleo más grandes que informaron al Inventario Nacional de Contaminantes en 2002, el sector de los metales primarios clasificó número uno en cantidad de contaminantes y tóxicos generados en el medio ambiente -más de cuatro veces mayor que el segundo sector de clasificación.

Actualmente el 80% de la actividad minera en Canadá se desarrolla en la inmensa región del bosque Boreal, que se extiende por todo Canadá y representa el 25% del restante bosque intacto en el mundo. Las políticas del gobierno nacional que promueven la minería en zonas remotas de estas regiones y del norte de Canadá han sido controversiales.

Entra el tratado de libre comercio...
El Primer Ministro canadiense Stephen Harper apoya firmemente la minería multinacional en Canadá y en el extranjero, donde los costos de los proyectos son más bajos. En 2008, Canadá firmó el tratado de libre comercio entre Canadá y Colombia, que entró en vigor en agosto de 2011. El acuerdo incluye fuertes protecciones de "los derechos de los inversores", que podría hacer más fácil para las empresas canadienses demandar al gobierno colombiano por la pérdida de beneficios si se les niega permisos de explotación por cualquier motivo.

Para poder aprobar el polémico Tratado de Libre Comercio por el Parlamento canadiense, los representantes agregaron el requisito de que ambos países produzcan informes anuales sobre los impactos en los derechos humanos del acuerdo. Cuando llegó el momento de publicar el informe el 15 de mayo de 2012, el gobierno canadiense publicó un documento declarando que no había suficientes datos para generar el informe en 2011.

Jen Moore de Mining Watch Canadá criticó rotundamente el comportamiento del gobierno canadiense, llamando el documento “una broma asquerosa”. Desde Ottawa, Canadá, ella dijo: "lo que ha dicho Harper en este 'no-informe' y en su discurso [en la Cumbre de las Américas] en Cartagena es esencialmente: no nos importa. Implementen sus proyectos de cualquiera forma que quieran. No se preocupen, nosotros no nos vamos a molestar con lo de derechos humanos. Para nosotros, es el resultado final que importa”.

El mensaje es el mismo. ¿también la estrategia?
Ella agrega que el mensaje no sólo es para Colombia, sino para otros países de América Latina, como Honduras, y para los canadienses que luchan contra los proyectos de minería y petróleo en su país. “Las formas de represión pueden ser diferentes -dijo Jen-, pero el mensaje es el mismo”.

A pesar de, o quizás debido a esta actitud, los movimientos críticos de la minería multinacional en Canadá han ido creciendo. Uno de los objetivos de la delegación de abril a Colombia fue planear estrategias sobre cómo los canadienses pueden construir una red diversa de grupos que se opongan a la minería en Canadá, parecido a la red Reclame en Colombia. “¿Puede usted levantarse contra una empresa de gran minería multinacional que está vinculada al Gobierno? Sí" -dice Mike-, sólo lleva tiempo. La gente no puede dejar de luchar".

Modificado por última vez el 21/06/2012

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