Una lucha ancestral para salvaguardar los territorios

El pasado 12 de julio, la comunidad indígena del resguardo Kokonuko ubicado en el departamento del Cauca, en el predio Aguas Tibias N°2, sufrió un ataque por parte del Esmad donde resultaron heridos 23 indígenas, cuatro de ellos de gravedad.

 

La comunidad indígena del resguardo Kokonuko realizaba el proceso de recuperación y saneamiento del resguardo Aguas Tibias N°2. Jhoe Nilson Sauca, ex gobernador del resguardo indígena de Kokonuko, y actualmente encargado del programa Defensa Vida y DDHH del Consejo Regional Indígena del Cauca – CRIC, nos cuenta sobre el proceso que desarrollan en el territorio desde hace más de veinte años: “la comunidad indígena del resguardo Kokonuko desde 1971, cuando fue la creación del CRIC, inició el proceso de liberación de la madre tierra. En un primer ejercicio fue recuperar la finca llamada El Seminario que la tenía la curia, de ahí en adelante la comunidad continuó el proceso de recuperación de la madre tierra”.

Este proceso ayudó al fortalecimiento de diversas comunidades y resguardos indígenas, consolidando sus planes de vida a nivel familiar y del resguardo, según cuenta con detalle Jhoe. También enfatiza en que el existir del pueblo Kokonuko inicia a partir de los principios del CRIC, que son la unidad, la necesidad de la tierra, y la reclamación de unos derechos territoriales constituidos desde la época de la corona española. “El pueblo Kokonuko desde ese tiempo hasta ahora hemos venido saneando y recuperando la tierra… cuando los españoles llegaron intentaron acabar con nosotros y corrimos hacia las montañas, y hoy que estamos acá ya el Gobierno nos quiere bajar por el tema del agua, porque ellos la ven como un negocio, y nosotros la protegemos, a nosotros nos interesa preservar nuestro entorno y mantener la armonía del hombre con la madre tierra”, puntualiza Suaca.

Jhoe nos cuenta que el resguardo Kokonuko está constituido en la parte alta del páramo, al lado del volcán Puracé, igual que el resguardo indígena de Puracé y el resguardo indígena de Paletará, y que poseen grandes extensiones de reserva de páramo de donde salen las grandes fuentes hídricas, “allí nace el río Cauca y diferentes vertientes que lo alimentan, todo esto ha sido preservado hasta el tiempo de hoy”. Esto último es un mandato que la misma comunidad tiene frente a la conservación de los nacimientos de agua, y se aplica también para los particulares que están en los territorios que hoy se sanean y recuperan.

Hoy son 5600 indígenas del resguardo Kokonuko que han venido saneando territorios como el de Aguas Tibias, una finca que comprende 85 hectáreas, y que queda en el corazón de este resguardo. En acuerdos pactados y firmados en el año 2016 el Estado se comprometió a entregarlo a la comunidad, pero aún no se ha acordado la compra del territorio con el señor Diego Angulo, propietario particular del predio. “El dueño oferta pero el Gobierno no se mueve a comprarlo”, detalla Jhoe, también menciona que “el conflicto se ha dado por un negocio que hace poco empezó a existir, inició como un pequeño valneario, y el propietario no le paga impuestos al municipio, ni al departamento, ni al mismo resguardo, amparándose que se encuentra en medio de un resguardo indígena y por eso no paga impuestos”.

Ante este panorama la respuesta del Estado local, regional y nacional ha sido la militarización del territorio Kokonuko. Jhoe narra con tristeza los hechos: “el territorio fue militarizado con Esmad, Policía y Fuerzas Militares el martes 12 de julio desde las tres de la madrugada, y a eso de las cinco de la mañana nos empezaron a atacar con gases lagrimógenos, se escucharon disparos. Esta acción se hizo sin importar que habían niños, niñas, jóvenes, mayores y mayoras”, y refuerza con profunda indignación que tiene “coraje de ver a esos chiquitos llorando”.  

En un comunicado emitido al final de ese día, la comunidad denunció otros atropellos: “en las horas de la tarde la lucha se trasladó a los caseríos de las veredas de San Pedrillo y Tres de Noviembre, pertenecientes al Resguardo Indígena de Kokonuko, donde al Esmad no le importó disparar gases lacrimógenos afectando más de 150 viviendas donde se encontraban mujeres embarazadas, madres lactantes, mayores y mayoras, provocando pánico entre la población indígena”.  Esta intervención del Esmad provocó traumas psicológicos y afectaciones respiratorias a niños y niñas. Además obstaculizó a las unidades de atención de la IPS Minga y el CRIC el auxilio a comuneros heridos.

La comunidad también denuncia que el Esmad disparó indiscriminadamente a la población. Se encontraron posteriormente casquillos de fusil, así como partes de alambre de púa que, según señaló la comunidad, eran tiros recalzados que estas fuerzas del Estado utilizan para dispararles. Esta acción por parte del Esmad, la policía y militares duró hasta la una de la madrugada del miércoles 13 de julio, afectando al resguardo y su territorio ancestral.

Toda esta situación llevó a la realización de una reunión el día 17 de julio en Bogotá, en la Casa Giralda, con autoridades indígenas del resguardo Kokonuko, el CRIC y miembros del Gobierno nacional como el Ministro del Interior Guillermo Rivera, y delegados de la Agencia Nacional de Tierras. Allí, el Gobierno reconoció que “el desalojo no se dio en el predio del señor Angulo, sino dentro de nuestro territorio ancestral, y que hubo heridos de nuestra comunidad”, según relata Yuber Mapallo Jalvin, secretario del Resguardo Kokonuko, quien puntualizó que el Estado se volvió a comprometer para darle celeridad al canje de tierras, así como a la desmilitarización del territorio.

Al cierre de esta edición la comunidad sostenía una reunión en territorio Kokonuko con participación de delegados de las diferentes instancias del Estado, para dar cuenta de los resultados y acuerdos sostenidos en la reunión; la comunidad invitó a fortalecer el ejercicio de unidad en la práctica, como mandato del XV congreso realizado en Río Blanco Sotara del pueblo Yanacona.

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