“La participación no la garantiza el Gobierno, la conquista la sociedad”

“Mi nombre es Aureliano Carbonell, hago parte de la Dirección Nacional del ELN, y fui designado para estar en la comisión de diálogos de paz”. Así inició en Ecuador la entrevista que obtuvo Periferia con este sociólogo y revolucionario, quien en los años 80 dejó su profesión y sus compromisos laborales para integrarse de tiempo completo a esta insurgencia. Aureliano nos contó cómo culminó el primer ciclo de negociación con el Gobierno nacional, cuál es el modelo de participación que proponen, y cuáles son las transformaciones sociales que requiere el país y que esperan estén en el centro del diálogo.


Periferia: ¿Nos puede profundizar un poco sobre lo que se trabajó en el primer ciclo de negociación entre Gobierno y ELN, y qué dificultades tuvieron?
Aureliano Carbonell: En este primer ciclo había dos puntos que seguirán en el segundo ciclo; uno sobre la participación de la sociedad, y dos, sobre acciones y dinámicas humanitarias. Esta guerra ha dejado muchos dolores y afecciones a distintos sectores de la sociedad, pero principalmente a las mayorías, al campesinado, al pueblo en general, entonces el Gobierno busca aliviar uno de los tantos dolores, pero él elude su responsabilidad sobre el resto de dolores, y no quiere tomar medidas. Ese es el punto que se está trabajando, y buscamos que haya  un alivio humanitario, que se hagan acuerdos que tengan un efecto inmediato y puedan incidir positivamente, y que el proceso mismo vaya transformando la realidad del conflicto. En ese punto solo se logró un marco de referencia común para abordar estos temas, y ese marco de referencia es el Derecho Internacional Humanitario. También, en este primer ciclo, por fin logramos que se conformara lo que hemos llamado el grupo de países de acompañamiento, apoyo y cooperación, y establecer unos parámetros para el trabajo de ellos. En ese grupo están países europeos, distintos a los países garantes. Está Italia, Suecia, Suiza, Alemania, y Holanda.

En lo de participación, el Gobierno se negó a que saliese algo y a que se ejecutara ya algo en función de la participación, mientras el ELN no hiciera un pronunciamiento explícito de renuncia a las retenciones. Ahí se revivió el enfoque de unilateralidad, de imposiciones, de negar que todo se trate y se acuerde en una mesa. En lo de participación sí se hablaron muchas cosas desde el primer día, pero solo se hicieron unos pre acuerdos, sin que eso haya sido acordado todavía en la mesa, para convocar a unas audiencias preparatorias a distintos sectores de la sociedad para que expresen sus ideas sobre la participación de la sociedad, sobre la metodología, mecanismos, y sus experiencias de participación.

P: Ustedes en un punto de la agenda de negociación hablan de Transformaciones para la Paz ¿Cuáles son esas transformaciones necesarias?
AC: Lo central es la opinión de la gente, la voz de la sociedad, y en particular de aquellos que nunca han tenido voz y que nunca han tenido posibilidades de decisión. Ellos son los que darían los puntos centrales, pero le planteo, es previsible que tengan mucha importancia todas las cuestiones agrarias, para que se genere en el país una economía campesina, soberanía alimentaria, que haya respeto por la naturaleza, que busquemos otras opciones frente a este modelo extractivista, que a la larga no le deja nada al país, solo le deja los huecos y los socavones; también que hayan unas situaciones distintas en el sistema de salud y en el sistema educativo. Esos son temas que es de prever que van a estar y que van a ser examinados. Lo otro es que nosotros buscamos que salga la violencia de la política, y para eso es determinante que las clases dominantes desarrollen otra manera de hacer la política. Hasta ahora la han hecho mediante la violencia, mediante el terrorismo de estado, mediante el paramilitarismo, entonces si ellos no cambian esto pues es imposible que del lado del pueblo no tenga que recurrirse a la lucha armada, a la insurgencia.

P: ¿Para ustedes cómo debe ser la participación de la sociedad, tienen alguna propuesta metodológica o han pensado en algo que garantice que haya una participación efectiva de la sociedad?
AC: Nosotros pensamos que es la sociedad misma la que debe definir cómo va a participar, pero como esto va a ser muy difícil porque el Gobierno no facilita estas cosas, entonces hemos venido construyendo algunos elementos en diferentes intercambios realizados. Le doy algunas ideas básicas: este proceso debe tener un componente tanto territorial como temático o sectorial, y es decisivo que sea de abajo hacia arriba. No puede limitarse a unos cuantos foros, a unas cuantas reuniones, sino que aspiramos que sea lo más amplio, lo más participativo, y que en ese proceso de participación estemos todos los del campo democrático y popular de Colombia.
    
P: ¿En ese sentido, creen ustedes que la sociedad colombiana está dispuesta y preparada para participar activamente?
AC: Ese es un gran reto, porque la cultura tiene a la gente distante de la participación, no hay una lucha o una cultura que lleve y reclame la participación,  y esperamos vencer ese reto a través del entusiasmo que le logren imponer a esto las organizaciones sociales y populares, eso es lo principal, y también que entendamos que esto no es solo del ELN; esto es algo que ayudaría al conjunto del campo popular, al conjunto de todos aquellos quienes queremos otra Colombia, y le planteamos a todos ellos que le metan la mano, y si esto ayuda a acumular fuerzas, pues acumula fuerzas para todos, para el conjunto y para que la lucha en Colombia tenga más opciones y mejores posibilidades.

Esta no es una negociación o un intercambio para buscarle caminos a Colombia solo entre el ELN y el Gobierno. Ahí tiene que estar la sociedad y en particular aquellos sectores históricamente excluidos, y vamos a jugarla para que haya participación. Esta participación no la tiene que garantizar el Gobierno, la tiene que conquistar la sociedad, ese es el reto. El Gobierno no nos va a regalar nada, no nos va a conceder, es lo que logremos arrancarle, y para arrancar hay que tener fuerza, hay que tener entusiasmo, hay que tener unidad, hay que tener movilización, y en eso pueden poner un granito de arena grande ustedes, los espacios comunicacionales.

P: ¿También buscan que en esta mesa participen grandes sectores económicos?
AC: Estamos convocando a todos a participar, y en ese sentido, le cuento que en las audiencias preparatorias que hablamos con el Gobierno están convocados precisamente los gremios económicos.

P: ¿Están dispuestos a que en este proceso también participen grupos al margen de la ley, como los paramilitares? ¿Lo ven necesario y prudente?
AC: Eso no lo hemos contemplado, y preferimos hablar con los dueños del circo y no con los payasos.

P: ¿Cómo ven el escenario de la negociación cuando se finalice el Gobierno de Santos, y cómo van a abordar el periodo de elecciones?
AC: Con la misma delegación del Gobierno hemos hablado de dejar este proceso en un punto tal en que el nuevo gobierno de cualquier tendencia que sea, se vea obligado a continuar, y lo segundo es que lo central sería el respaldo social a los procesos de paz. Pensamos que hay que agrandar, darle mucha más fuerza, y tener una mayor convergencia, para que una buena parte de la sociedad se comprometa y respalde los caminos de la paz. Si llega a quedar un Gobierno como el de la tendencia de Uribe, y se encuentra con toda esta fuerza, tendrá más dificultades para hacer lo que quiere, y se verá obligado, por la presión social, a tomar unos caminos que quizá no quisiera tomar.

P: ¿Qué opinan frente a la Jurisdicción Especial para la Paz que fue acordada en el proceso con las FARC? ¿Retomarían algo de ahí, es útil para el proceso de ustedes, o lo harían de otra manera?
AC: Después de lo que sale del Congreso, de lo que aprobó el Congreso, que es como la tercera renegociación de ese acuerdo, nos parece que las cosas quedan muy flojas, y que hay que hacer un gran esfuerzo para que haya un compromiso sobre la verdad. No pueden quedar por fuera de ese compromiso muchos sectores empresariales y financieros de las regiones que han estado comprometidos con todas estas décadas de exterminio, de violencia, igual que las fuerzas militares, las autoridades locales y nacionales. Si eso no se esclarece, no hay ninguna garantía de no repetición, es volver a lo mismo en este país, y en ese sentido, pensamos que hay que lograr cosas distintas. Hicieron un esfuerzo los compañeros de las FARC pero mire cómo les han estado después modificando lo que ellos lograron. Entonces lo que sale ahora deja mucho que desear, y hay que aspirar a más, o luchar por más.

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