El Salvador prohíbe minería de metales

En marzo, el pequeño país centroamericano aprobó una ley histórica a nivel mundial, al prohibir la minería de metales.

A pesar de las luchas constantes contra la minería en Colombia y las similitudes que tienen los dos países en su lucha por la defensa del agua y los recursos naturales, los medios de comunicación masivos no mencionaron lo ocurrido en El Salvador. El país centroamericano es el primero del mundo en prohibir la explotación minera de oro y otros minerales metálicos a nivel nacional. La decisión fue aprobada por el Congreso salvadoreño, respaldada por partidos políticos de izquierda y de derecha, y apoyada por el movimiento social y de base. También hicieron su aporte: la iglesia católica del país con su poder de persuasión, las cortes internacionales que presionaron con fallos, y la comunidad internacional y redes ambientalistas que se manifestaron solidariamente.

Con el Tratado de Libre Comercio firmado en 2004, las multinacionales entraron con fuerza al territorio de El Salvador, respaldadas por la ley y apoyadas por el gobierno y las élites del país. Su discurso se basó en la promesa de desarrollo, la creación de trabajo y el mejoramiento de infraestructura. Desde entonces las comunidades de base se han opuesto a la explotación de su territorio. Igual que en países vecinos, la lucha ha sido larga y dura: han recibido amenazas, y algunos activistas han sido asesinados. También han tenido que soportar la degradación medioambiental, la contaminación del agua, la expropiación de tierras, el despojo y el incumplimiento de las leyes internacionales por parte de las empresas multinacionales. Similar al caso de Colombia, las empresas   junto con los gobiernos que les respaldan, responden con violencia hacia las comunidades. Los hechos siguen en la impunidad.

La ley es un gran logro para proteger el agua y los recursos naturales del país, aunque se queda corta al no prohibir a la minería de carbón, sal u otras sustancias no metálicas. El Salvador ya está en una situación muy precaria en términos del agua, y la ONU lo nombra como el país número uno de los más degradados medioambiental en toda la región. Los salvadoreños han sido testigos directos de cómo la minería contamina las fuentes de agua en todo el país y del daño que están sufriendo las comunidades, principalmente las más vulnerables. El mensaje para Colombia es claro: no esperar a una situación de degradación grave para empezar a apreciar el agua, el aire, la tierra y los recursos naturales.

 

ANTECEDENTES

Un caso emblemático para el país centroamericano que unió a toda la población, fue con la empresa Pacific Rim. En 2008, esta multinacional demandó al país después que el presidente negó uno de sus proyectos.  El uso de agua para minar el oro es exorbitante. En el caso de El Salvador, una mina de oro usaba más de 10 litros al segundo, suficiente para brindar acceso del líquido a miles de personas. Como si fuera poco, el uso de químicos tóxicos mezclados al agua estaba causando daño a las tierras y a los campesinos que viven cerca de las minas. Una decisión de la corte internacional apoyó que el pueblo se juntara en contra de la multinacional: el país ganó el fallo, y con esto el movimiento social ganó respaldo de más población, incluyendo partidos tradicionales derechistas.

 

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Gina Spigarelli
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