El regreso del “Tesoro Quimbaya”

La Cultura Quimbaya es reconocida por el impresionante diseño de las piezas que elaboraban con una aleación entre cobre, plata y oro, cuyo proceso se denomina Tumbaga. Algunos antropólogos han revelado en sus estudios que aunque existen restos de hace 10.000 años, hacia 1530 se encontraban organizados bajo una Federación, ubicada en Chinchiná. Esta sería entonces la que lucharía contra los saqueadores españoles que entraron a su territorio en 1539 atraídos por el oro que poseían. Producto de las rebeliones de 1542 y 1577, los Quimbaya terminaron sometidos y diezmados. En 1539 existía un promedio de 20.000 de ellos, pero en 1628 no quedaban más de sesenta, y en 1700 desaparecieron.

El 18 de diciembre de 2006, el abogado Felipe Rincón Salgado interpuso una demanda de acción popular con el objetivo de que 122 piezas pertenecientes a lo que se conoce como el Tesoro Quimbaya, regresen a Colombia. Estas se encuentran exhibidas en el Museo de América en España, desde que el presidente Carlos Holguín Mallarino en 1892 decidió obsequiarlas a la reina de España, María Cristina de Habsburgo, bajo el argumento de agradecer su apoyo en una querella fronteriza con Venezuela y conmemorar el IV Centenario del descubrimiento de América, celebrado en España y en los Estados Unidos.

En el año 2009 esta demanda llegó a estancias judiciales, valiéndose de que el acto de Holguín para aquella época fue llevado a cabo sin el consentimiento del Congreso y por tanto fue un acto ilegal. Rincón aseguró que España debía regresarlas puesto que "hacen parte del patrimonio cultural y arqueológico del país". El juzgado 23 administrativo de Bogotá ordenó que las entidades correspondientes “iniciaran y llevaran hasta su culminación, todas las actuaciones de orden administrativo, jurídico, diplomáticos y económicas inclusive que sean necesarias tendientes a repatriar o readquirir las 122 piezas de oro de la cultura Quimbaya”.

Pero según el periódico El Tiempo, “el 17 de febrero del 2011, el Tribunal Contencioso Administrativo de Cundinamarca revocó el fallo y negó la petición del tutelante, afirmando que no probó la vulneración de derechos colectivos. El caso escaló al Consejo de Estado, que el 2 de junio del 2011 se abstuvo de revisar la sentencia”.

Rincón interpuso entonces una nueva tutela emitida al Consejo de Estado, donde solicitó al juez que “se deje en firme el fallo de primera instancia que ordenó readquirir las piezas de oro”. Esta fue rechazada nuevamente, por lo que el caso llegó a la Corte Constitucional y el magistrado Rojas Ríos convocó a una audiencia pública para tomar una decisión final sobre el caso de la Repatriación del Tesoro Quimbaya.

El 28 de enero del año 2016, desde la Corte Constitucional la secretaria jurídica Cristina Pardo manifestó que para la época no se le podían establecer las labores al entonces presidente Holguín Mallarino en el exterior, y por su parte Patty Londoño, canciller encargada de llevar el caso, dijo que el presidente tenía autonomía para manejar las relaciones exteriores y sus actos, por tanto tenían legitimidad, validez y legalidad, y añadió que no existían recursos jurídicos para obligar a España a regresar las piezas.
El delegado de la Defensoría del Pueblo, Luis Manuel Castro Novoa, aseguró que una de las razones para que el Tesoro fuese reintegrado es que "el Tesoro Quimbaya no ha sido estudiado a profundidad ni en Colombia ni en España, lo que significa que hay una laguna en el conocimiento de esta cultura”, e insistió en que la Corte Constitucional debía ordenar al Ministerio de Cultura "adelantar gestiones administrativas necesarias para conseguir la repatriación".

Esto aunque en el año 2011 el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ya había expuesto en su página web que “en colaboración con el Museo de América de Madrid, estudiaría con los últimos avances en técnicas de observación y análisis no destructivo el conjunto de piezas de metalurgia precolombina” pretendiendo conocer a profundidad los procesos de fabricación, montaje y uso del conjunto arqueológico conocido como Tesoro de los Quimbaya, de Colombia. Para ello, los objetos fueron trasladados desde el museo a dos laboratorios, donde serían examinados. Los resultados fueron publicados en mayo del 2013 en el Journal of Archaelogical Science.

El director del área de Cultura de la Organización de Estados Iberoamericanos, Fernando Vicario Leal, asegura que es imprescindible "defender el regreso por un efecto simbólico para la creación de una nueva realidad cultural", y añadió que España debe devolverlo “como un buen gesto que constituye un acto de construcción de cultura”.

El 23 de febrero de este año la Corte Constitucional tuvo programado en el orden del día el fallo para este caso que viene estudiando durante los últimos cinco años, y parece ser que podría salir a favor de la repatriación y conservación del patrimonio del país. Para ello existen solo tres acciones que podrían garantizar la entrega por parte de España. La primera es que el presidente Juan Manuel Santos llegue diplomáticamente a un acuerdo con este país; la segunda, es solicitar apoyo de la Unesco; y la tercera, implantar una demanda al gobierno español.

Fiebre del oro
En el pasado, España saqueó y esclavizó las culturas precolombinas que se encontraban habitando estos territorios, producto de sus prácticas orfebres, pues la Corona española estaba en una crisis económica. La fabricación con oro de vasijas, cascos, coronas y prendedores, se encargó de mostrar a los españoles que estas eran tierras ricas en recursos.

Por eso, durante la época colonial, miles de kilos de oro labrado y modelado por los precolombinos terminaron fundidos y desapareciendo a causa de la famosa “fiebre del oro” y a través de la guaquería, que se extendió hasta el último cuarto del siglo XIX y que contribuyó al crecimiento de poblaciones como Pereira (Risaralda), y Armenia y Calarcá (Quindío). De hecho, las piezas que Holguín Mallarino obsequió fueron encontradas por un guaquero en la vereda Soledad de Filandia (Quindío) y compradas a este por su gobierno. Por eso el Tesoro no debe ser visto como un conjunto de riquezas sino como un legado cultural.

Según el Boletín Cultural y Bibliográfico de El Museo del Oro, “Será la Ley 48 de 1918, casi 30 años después del hallazgo, la que declare los objetos precolombinos como pertenecientes a la historia patria y prohíba su destrucción y libre destino sin permiso del Ministerio de Instrucción Pública. Pero habrá que esperar dos años más, a 1920, para que se apruebe una nueva ley que prohíba su salida del país sin autorización”.

Aún no se sabe si España devolverá las piezas que en Colombia, y sobre todo en el Quindío, se reclaman. El Tesoro Quimbaya empieza a cobrar otro sentido para este departamento y sus habitantes, al entender que fue un territorio habitado por una cultura que sobrepasó los límites del ingenio para su época, explica el abogado Felipe Robledo, que hace parte de la Academia de Historia del Quindío, y quien se encuentra trabajando por la repatriación y el regreso de las piezas al departamento del Quindío.

Han manifestado desde el Museo de América, donde se custodia, que “El Tesoro llegó a España en 1892 de forma totalmente legal y gracias a la generosidad del pueblo y del Gobierno colombianos en época republicana, por iniciativa de su presidente Holguín Mallarino, aunque fue entregado por el siguiente gobierno de Rafael Núñez como regalo institucional a la Corona Española”.

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Valeria Uran Sierra
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