Toné y la concepción americana del bien común

Desde el siglo XVI, aquí, se inició el enfrentamiento entre las dos concepciones que ha manejado la humanidad, la de bien común y la de la codicia particular, enfrentamiento que aún no termina y en el que los indígenas han manejado la posición más avanzada de toda nuestra historia, mucho más de la que expresan algunas fuerzas, aparecidas desde finales del siglo XIX, que han malcopiado teorías provenientes de Europa e inclusive de China.

Como un ejemplo de tantos, nos queremos referir al Cacique Toné quien,  en 1557, es decir hace 460 años,  al frente de los Catíos, actuó en el suroeste de Antioquia, dando sus dos más importantes batallas en lugares cercanos al actual casco urbano de Urrao, según algunos escritores: El Escubillal y Nogobarco.

Juan de Castellanos es uno de los cronistas que en su obra, escrita en verso, Elegías de Varones ilustres de Indias, nos relata las hazañas de nuestro personaje. Él y otros investigadores, como William Jaramillo Mejía en su libro Antioquia bajo los Austrias, hablan de la forma en que   Toné y su pueblo, a partir de 1539, cuando llegaron los primeros paramilitares, eufemísticamente conocidos como “conquistadores”, encabezados por Pedro de Frías, iniciaron la defensa de su cultura y su territorio, dando muerte al invasor y sus acompañantes. Luego, entre 1541 y 1555, no cesaron de asediar la recién fundada fortaleza conocida como Ciudad de Antioquia (situada cerca al actual Ebéjico y distinta a la actual Sanfa Fé de Antioquia), hasta cuando, finalmente la incendiaron.

Lo anterior trajo como consecuencia que, el gobierno de la Real Audiencia, con sede  en Santafé de Bogotá, preocupado por semejante situación, contratara al español Gómez Fernández para que formara un ejército de paramilitares que enfrentara a los subversivos (cualquier parecido con la situación actual, no es coincidencia, sino la repetición tozuda de la historia que no queremos aprender por estar fijándonos en modelos extranjeros de lucha); el ibero, con su tropa, marchó contra los Catíos, quienes habían construido una fortaleza de madera, en El Escubillal; antes de iniciar el combate, y tal como era obligación en estos casos, Gómez Fernández leyó a los indígenas El Requerimiento, un documento oficial según el cual los nativos, si querían la paz, debían rendirse, pagar tributo al gobierno español, entregar sus tierras y demás riquezas y servir a sus amos. Toné, después de oír aquello, contestó, según Juan de Castellanos: “Llegaos un poco más acá, cristianos/por el tributo que se os adereza;/dejaremos las armas de las manos/para ponéroslas en la cabeza;/y aún de vosotros a los más lozanos/tengo de desmembrar pieza por pieza/porque si padecéis muerte prolija/la paz que me pedís quedará fija”.

Es claro que estas no fueron las palabras textuales de Toné, pero, de todas maneras, reflejan su pensamiento y, por tanto, su posición frente a la invasión, lo que, entonces, hace que ellas se conviertan en una declaración antiimperialista, más profunda que las declaraciones de independencia redactadas por los criollos, siglos después, quienes defendían la concepción de la codicia particular y una democracia recortada al servicio de sus intereses de clase.

El asedio español a El Escubillal duró siete días, al final de los cuales, en una retirada espectacular, por lo bien manejada, los Catíos se dirigieron a otra fortaleza que habían preparado de tiempo atrás, ubicada, según se dice, en Nogobarco; allí resistieron 38 días y estuvieron a punto de vencer; sin embargo, fueron derrotados por la superioridad de las armas y las tácticas, cayendo unos en poder de los invasores, que no vacilaron en torturarlos y matarlos, escapando otros, entre los que se supone estaba Toné, de quien nunca más se volvió a saber.

Es necesario precisar que declaraciones como la de El Escubillal, contra el imperialismo eurocristiano, se dieron por parte de muchos otros pueblos indígenas, pero la historia oficial se ha encargado de borrarlas, ya que no le conviene mostrar la realidad.

Además, debe quedar claro que las luchas indígenas, en toda América, continuaron por más de cinco siglos, y continúan hoy en día, con aportes de otras fuerzas, siendo las más profundas, auténticas, extensas y heroicas que se hayan dado en nuestro continente, pues avanzan buscando defender y desarrollar la sociedad que, al servicio del bien común, garantice una vida digna integrada plenamente a la naturaleza. Recuperar este legado es el camino más acertado si queremos una América, equitativa, soberana y en paz.

Para mayor información los invitamos a consultar los libros “La concepción americana del bien común”, Historia general de Urrao y Diccionario geográfico urraeño, de Jaime Celis Arroyave.

COMENTARIO APARTE. Además de lo que se ha dicho sobre los aportes de Fidel Castro, nos parece conveniente señalar como uno de los más importantes tiene que ver con el hecho de que su revolución se apartó de los moldes de otros continentes y mostró que nosotros, los americanos, tenemos y podemos hacer los cambios que necesitamos, fundamentados en nuestra propia historia y desarrollo. Es decir, enseñó que tenemos identidad y autenticidad. 

Share this article

About Author

Jaime Celis Arroyave
Leave a comment

Make sure you enter the (*) required information where indicated. HTML code is not allowed.

Nosotros

Periferia es un grupo de amigos y amigas comprometidos con la transformación de esta sociedad, a través de la comunicación popular y alternativa en todo el territorio colombiano.

 

Por ello comprendemos que la construcción de una sociedad mejor es un proceso que no se agota nunca, y sabemos qué tanto avanzamos en él en la medida en que las comunidades organizadas fluyan como protagonista. Es en este terreno donde cobra siempre importancia la comunicación popular.

últimas publicaciones

Contacto

Medellín - Antioquia - Colombia

 

Calle 50 #46-36 of. 504

 

(4) 231 08 42

 

periferiaprensaalternativa@gmail.com

 

Bono solidario

o también puede acercarse a nuestra oficina principal en la ciudad de Medellín, Edificio Furatena (calle 50 #46 - 36, oficina 504) y por su aporte solidario reciba un ejemplar del periódico Periferia y un libro de Crónicas de la Periferia.