El SuperWilman de la viva esperanza

La vida, y sobre todo cuando viajas para desarrollar actividades deportivas, te brinda oportunidades únicas no solo para conocer lugares y  majestuosas culturas, sino también para toparse con grandes y maravillosas historias humanas. La de Wilman Jesús Lucarelli Azocar es una de ellas, porque además de ser verdaderamente humana, está marcada por perseverancia y superación, y es un salto hacia la esperanza, aquella que desde el día a día Wilman proyecta.

Wilman Jesús era una persona activa pues laboralmente ejercía como especialista en sistemas y operador logístico para eventos sociales, al mismo tiempo un consagrado atleta en pruebas de velocidad (100 y 200 metros planos) tanto en categoría élite como en máster (45-49 años), y tenía una vida en familia al lado de su esposa y sus dos hijos. Pero el 21 de julio de 2014 a Wilman le cambió la vida. Mientras realizaba algunas diligencias junto a su esposa Sonia Torres en inmediaciones a la Avenida San Martín en Caracas, Venezuela, al percatarse él que su esposa es atracada a mano armada por los hampones, forcejea con ellos para impedir el atraco e inmediatamente recibe un impacto de bala en la espalda.

Wilman llega en estado de gravedad al Hospital Militar Jesús Arvelo y allí el diagnóstico en principio no es alentador. El impacto de bala que recibió rozó una de sus vértebras ocasionando la pérdida de movilidad en sus extremidades inferiores y por consiguiente el uso de por vida de la silla de ruedas. Así, Wilman abandona tanto su vida laboral como su carrera deportiva convencional forzado por esta circunstancia de la vida, pero a quienes nunca abandonó y tampoco lo abandonaron fueron sus amigos y familiares, que lo rodearon desde ese momento para ayudarlo en su recuperación. Entonces, luego de dos meses hospitalizado y dado de alta, Wilman se traslada al Hospital Público Pérez Carreño, empezando su proceso de rehabilitación. Allí no se quedó a la espera de lástima y compasión sino todo lo contrario, fue a partir de la realización gradual de ejercicios tanto en piscina como de extremidades superiores a través de las pesas y balones terapéuticos, mas lecturas en tiempos libres cuando no habían visitas, como  empezó a crecer y a convencerse que su vida empezaba a florecer de otra manera.

 Wilman decidió firmemente continuar su proceso deportivo sin importar que ya estuviese en una silla de ruedas. Lo reconoce así  el pasado 26 de noviembre de 2016 en la pista de atletismo del Estadio Olímpico de la Universidad Central de Venezuela U.C.V, momentos previos a la tercera edición del Gran Premio Sprinter Atlético en su honor: “De viajar por el mundo representando a Venezuela como atleta en los campeonatos mundiales, suramericanos, panamericanos, olímpicos, máster, pasé a viajar por las pistas en una silla de ruedas. El cambio de vida fue muy grande”. También manifiesta: “Lo importante es creer en Dios, familia y amigos, y que siempre puedes ir por mas”.  

Y dentro de este proceso de viva esperanza SuperWilman no tuvo tiempo para deprimirse, ni para la pena, ni para preguntarse por qué le había sucedido esto. No solo se preparó físicamente, sino también mental y académicamente para al día de hoy dirigir los equipos juveniles y mayores de fútbol e igualmente a un grupo de atletas tanto convencionales como paralímpicos. También lidera una escuela de deporte adaptado para niños y jóvenes con restricciones físicas y cursa estudios de Fisioterapia en el Colegio Universitario de Rehabilitación “May  Hamiltón”  en  Caracas, con el propósito de ayudar y aportar, a partir de su experiencia y vivencia a muchas personas con su misma condición. Además permanece en la práctica deportiva con el atletismo, la natación y el levantamiento de potencia a nivel del ciclo deportivo paralímpico. Esa su carta de presentación ante la sociedad hoy por hoy y es su “para qué estoy acá”. Y así lo reitera Wilman en el artículo “La discapacidad solo existe cuando te entregas a ella” para el diario “El Universal de Caracas” en el mes de junio de 2016: “Mi intención es hacerle ver a las personas con discapacidad que la vida continúa, solo que por medio de otra perspectiva”.

SuperWilman Lucarelli, y atendiendo a su filosofía de vida, tiene dos grandes llamados por hacer y una grandiosa reflexión. El primer llamado apunta a: “la participación sin ningún tipo de restricción tanto para las actividades deportivas como para la vida social, apuntando a la integración, la solidaridad y el crecimiento colectivo”.  El segundo llamado es  “un grito de aliento a todas aquellas personas que crean que no pueden, siempre hay una alternativa para seguir adelante”. 

Wilman hace énfasis en la participación como la apuesta única y fundamental para que la sociedad viva y perviva con relaciones más de interdependencia que de dependencia, y como forma de que la vida humana se dignifique en todas las situaciones y momentos, pues estos siempre serán trascendentes. En cuanto a la alternativa de seguir adelante, considera que siempre existen espacios con soluciones, que aunque no sean las más grandes, brindan un camino para empezar de nuevo, desde cero o en algún punto determinado de su propia carrera y existencia.  

 

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