Los Medios Masivos de Comunicación y la Paz Unilateral

Medios Masivos de Comunicación y los Acuerdos de Paz
Al parecer los medios masivos de comunicación (MMC) creen que la firma de los acuerdos entre las FARC-EP y el gobierno va a terminar inmediatamente la guerra en Colombia. Lemas como “el fin de la guerra” y “el último día de la guerra” han sido reproducidos a lo largo y ancho del país y del mundo, promocionando el discurso del presidente y del gobierno nacional del fin del conflicto armado en Colombia y el fin de las guerras en el continente de América. Aunque llevan cuatro años cubriendo la mesa de negociaciones entre las FARC-EP y el gobierno, los MMC no han dado al grupo guerrillero el estatus político que el mismo gobierno implícitamente le ha dado al sentarse a dialogar con ellos, y pese a que sentarse a negociar es muestra de que no hubo una rendición de ninguno de los grupos armados, los MMC todavía insisten en una agenda de desinformación sobre la derrota de la guerrilla por parte del ejército, pintando el proceso de negociación como una rendición ante el Estado. Siguen reproduciendo el discurso del ejército, gobierno y élite colombiana sobre las guerrillas como secuestradores, narcotraficantes y asesinos, en lugar de representar los dos lados de la guerra armada con una cubertura objetiva; usar su plataforma profesional para alzar las voces de todos los actores implicados y abrir el debate nacional hacia un futuro en paz y contra la retórica militarista.

Los MMC cuestionan de forma constante la impunidad de la guerrilla en el postacuerdo, pero no hablan de la impunidad del gobierno ni de la clase dominante que ha gobernado el país durante todo el periodo de violencia. Ignoran plenamente el movimiento popular, sector que, como explica el padre Javier Giraldo Moreno: “teme más a la impunidad de los poderosos y de los agentes del Estado y del paramilitarismo, cuyos crímenes de guerra, de lesa humanidad y genocidios superan enormemente en cantidad y en crueldad los crímenes de la insurgencia y su impunidad se traduce en la continuidad de un poder represivo que seguirá afectando a los sectores más desprotegidos de la sociedad y bloqueará con violencia las reformas sociales que se reclaman con urgencia”. Este temor está basado en una realidad vigente; en el primer semestre de 2016 la ONG Somos Defensores reportó 35 defensores de derechos humanos asesinados en el país, y los primeros días del cese bilateral definitivo entre las FARC - EP y el Gobierno, seis líderes sociales fueron asesinados, tres en Cauca y tres en Nariño, lógicamente por fuerzas de la derecha.

Relacionado con la impunidad está el cuestionamiento de los MMC de si la guerrilla va a cumplir con los acuerdos. Otra vez ignoran que históricamente el gobierno no ha cumplido, y no solo en los casos de acuerdos con la insurgencia, también en sus responsabilidades legales con los campesinos, los profesores, los indígenas, negritudes, estudiantes, entre otros; no es gratuito que estos sectores se tengan que movilizar cada año para exigir sus derechos y pedir de nuevo el cumplimiento de acuerdos previos. La respuesta por parte del gobierno, que supuestamente representa a sus constituyentes, es de represión militar y de guerra, ilegitimando la práctica democrática participativa y la protesta social para el cambio del modelo socio-económico, ignorado por completo en los MMC y simultáneamente negado por el gobierno en las mesas de negociación con las guerrillas.

Cuando tocan temas de protesta y movilizaciones, luchas sociales o mesas de negociación, los MMC los cubren desde la perspectiva del gobierno, respaldando acciones ilógicas que no contribuyen a finalizar la guerra agenciada por el gobierno, como el aumento del presupuesto militar y el nuevo código de policía. La meta de sacar la violencia de la política incluye las violencias oficial y paramilitar, así como las violencias del modelo socio-económico; con el exterminio de defensores de derechos humanos y líderes sociales, la guerra continúa. Resalta Giraldo que “el gobierno repite que no negocia el modelo vigente y que sólo invita a la guerrilla a que, una vez dejadas las armas, se presente a los debates electorales para solicitarle a la sociedad que apoye sus propuestas de reformas. Esto sería normal si hubiera democracia, pero el gobierno sabe que mientras no reforme el sistema electoral, uno de los más corruptos del mundo, y el sistema de propiedad de los medios masivos de información, ni la guerrilla ni ningún movimiento de oposición podrá conquistar triunfos democráticos”.

Los Medios Masivos de Comunicación y el ELN
En el caso del ELN, los MMC han mantenido una constante presión sobre la insurgencia como la única responsable de concretar diálogos de paz y que solo en esta recae si se inician, se congelan o se continúa este proceso. Siguen reproduciendo y respaldando la idea del gobierno, quien dice que el secuestro es una válida razón para no negociar el fin del conflicto armado, sin embargo parecen no explorar si hay algún hecho o llamado que proponga descongelar los diálogos. Por ejemplo, luego de la liberación de la periodista Salud Hernández, quien estuvo retenida por el ELN durante siete días, María Jimena Duzán envió una "Carta a Gabino" en la que ratifica que el congelamiento del proceso de paz se debe a que no renuncian al secuestro. El ELN respondió a esta carta: “que el presidente Santos de manera intempestiva y unilateral, haya colocado nuevos impedimentos para avanzar, ello es claramente violatorio de lo acordado […] ¿Si estos condicionamientos los hubiésemos hecho nosotros, cómo hubieran reaccionado los creadores de opinión? ¿Es lícito y está bien hecho que sólo una parte pueda colocar exigencias por fuera de la mesa de diálogo?”. Así mismo, han planteado en diversas ocasiones que "en la medida que vamos desarrollando la Agenda en el orden establecido, podemos paralelamente abordar y buscarle caminos y soluciones a los distintos aspectos humanitarios, incluyendo lógicamente las retenciones y las otras afectaciones que sigue generando la guerra".

Ni los MMC, ni la periodista a quien responden, ponen en cuestión si el gobierno es también responsable por cambiar lo acordado para el inicio de conversaciones. Para los MMC no existe otro referente que el argumento del gobierno, cuando dice que esta guerrilla no tiene intención de paz, ignorando por completo publicaciones semanales del grupo guerrillero en las que manifiestan lo contrario. La noticia cubierta pareciera ser un diálogo entre los medios y el gobierno sobre lo malo del secuestro, en vez de ser una noticia sobre el diálogo entre el gobierno y la guerrilla de cómo continuar la negociación y superar los actos bélicos de las dos partes.

El silencio mediático sigue como estrategia de guerra donde los MMC cumplen su rol hablando, paradójicamente, del fin de ella. Según el ELN, la confrontación bélica se está intensificando y siguen muertes de lado y lado. Por eso, pese a todos los lemas sobre el fin de la guerra, no se puede cambiar que mientras haya guerrillas en guerra con el gobierno, no se ha terminado la guerra, o por lo menos el conflicto armado.

Para una paz “estable y duradera”, como se dice en los acuerdos por firmar entre las FARC - EP y el gobierno, los MMC tienen que exponer todas las voces de la sociedad, incluyendo las disidentes que están siendo censuradas, tanto de civiles como de la insurgencia, para poder abrir debates nacionales en vez de cerrarlos y así fortalecer la democracia.

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Gina Spigarelli
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