Obras en el Pacífico colombiano, entre el “desarrollo” y el despojo

El occidente colombiano, desde Chocó hasta Nariño, está bajo el asedio permanente del “desarrollo” agenciado por las élites del país. Esto lo hemos venido exponiendo en los números anteriores de Periferia en los diversos artículos sobre esta región y el Plan Pazcífico. En el propósito de convertir toda esta zona en un mega-corredor logístico, para que las mercancías del país y de una importante franja del norte de Suramérica fluyan, el gobierno viene ejecutando y proyectando varias obras. En la anterior entrega se enlistaron algunas, en especial concernientes al tránsito por carreteras, ríos y ferrocarriles. Miremos qué más se viene para todo el pacífico colombiano.

En los últimos años la oleada de violencia en Buenaventura se ha acrecentado. Al mismo tiempo se han venido diseñando y ejecutando proyectos de vital importancia para el tránsito de mercancías por este puerto. El Puerto Industrial Aguadulce, que es “la inversión asiática no petrolera más grande del país”, según manifestó el presidente de la Cámara de Comercio de Cali, para un artículo publicado en el diario El País el 29 de junio de este año; la ampliación del Terminal de Contenedores de Buenaventura –TCBuen-, que pasa de almacenar 7 millones de toneladas a 12 millones; y el dragado del puerto, forman parte del paquete de infraestructura para este municipio, que al sumarse al tránsito por vías y ríos quedaría con plena interconectividad. Además de esto hay que mencionar el impulso de puertos alternativos en los que se tendrían que ampliar su capacidad de almacenamiento y la profundidad de sus aguas, en especial en Guapi.

Pero no todas las obras de infraestructura están relacionadas con el transporte de mercancías; hay otro fuerte componente relacionado con la gran cantidad de bienes naturales que se encuentran en este territorio y la explotación de estos. La minería y la extracción de madera no requieren grandes proyectos de infraestructura, pero hay otro componente que sí: el relacionado con los hidrocarburos y con la generación de energía eléctrica a partir del gran potencial hídrico del Pacífico.
En este sentido el Cauca recibiría los mayores impactos. De hecho, según un artículo publicado en El Nuevo Liberal a principio de año, el ex ministro de minas y energía, Tomás González, mencionaba en una reunión de socialización de varios proyectos hidroeléctricos, que este departamento podría convertirse en “la Antioquia del sur”. Uno de los proyectos más significativos es el de Arrieros del Micay, que está sobre la mesa hace varios años y ahora han vuelto a poner los ojos sobre él. En esta hidroeléctrica proyectada en la cordillera occidental se generarían 700.000 Kw/H en una de las zonas más lluviosas del planeta, ubicada entre los municipios de Argelia, el Tambo y López de Micay.

Otra gran aspiración, que comprendería una zona que comienza en el Cauca pero se extiende hacia Nariño, tiene que ver con el proyecto de “Aprovechamiento Hidroeléctrico del Río Patía”, donde según las proyecciones se podrían construir cuatro hidroeléctricas sobre el afluente, con una capacidad de generación estimada en 1.650.000 Kw/H. El impacto de este proyecto se haría sentir desde el Macizo, donde nace el río, hasta su cuenca media-baja, en el pacífico nariñense. Esto, junto a la navegabilidad por varios afluentes, impactaría de importante manera una región donde nacen los principales ríos del país, además de ser un territorio donde están asentadas un número importante de comunidades indígenas y afrocolombianas. Por ahora se viene avanzando en la primera hidroeléctrica –Patía I- en Puerto Remolino, donde convergen los ríos Patía, Mayo y Juanambú. Este proyecto tendría una extensión aproximada de 16 kilómetros de largo y 3 kilómetros de ancho.

Al mismo tiempo se ha diseñado un componente de energización, en especial en lo que tiene que ver con el litoral; aquí se buscarían diferentes fuentes de energía, ya que la generada por los proyectos hidroeléctricos serían con otro objetivo: exportarla hacia el sur, a Ecuador, Perú y el norte de Chile. Para la generación de energía en las comunidades del litoral, según el documento CONPES 3847: Plan Todos Somos Pazcífico (2015), se destinan 91 millones de dólares, de los 400 asignados a este plan. Se hace énfasis en la diversificación de la matriz energética, lo que reafirma que la energía producida en las grandes hidroeléctricas no son pensadas, así sea en pequeña escala, para las comunidades del territorio.

Por otro lado, en lo que tiene que ver con hidrocarburos, la región no es productora, pero al ser pensada como un corredor logístico para mercancías, y teniendo en cuenta que Colombia es un país dependiente que basa su economía fundamentalmente en la extracción de bienes naturales, los puertos ubicados sobre este territorio son el punto de salida para estos recursos. Hoy en día funcionan el poliducto del Pacífico (llega hasta Buenaventura) y el oleoducto Transandino (termina en Tumaco); a estos se sumará el oleoducto del Pacífico al cual proyectan con capacidades entre los 230.000 y 450.000 barriles diarios y aspiran ponerlo en funcionamiento a finales del 2018 o en 2019.

Varios de estos proyectos han sido aprobados ya por el gobierno nacional pero aún no están en ejecución, sino que se encuentran en diversas situaciones de “pre-factibilidad”, ya sea por procesos de consulta previa, por estudios aún faltantes, por licencias ambientales u otros momentos previos a la ejecución como tal. En Buenaventura es donde más avanzados están los diferentes componentes de este plan; lo que respecta al puerto ya son obras que están por finalizar, salvo el oleoducto, que planean empezarlo a construir en el 2017. La regla general de todos, sin duda alguna, es su vinculación con procesos de despojo y violencia previos, además que no son pensados para quienes habitan el territorio. Las condiciones en su mayoría las ponen empresas extranjeras, y así en algunos casos hayan algunas nacionales, que cada vez lo son menos –ECOPETROL e ISAGEN-. Dichas condiciones impuestas buscan comerciar mayores volúmenes en el mercado internacional, mientras que quienes estamos dentro de las fronteras solo somos, como dice una canción por ahí, “mano de obra para su consumo”, en el mejor de los casos.

Share this article

About Author

Comunidad Sirirí
Login to post comments

Nosotros

Periferia es un grupo de amigos y amigas comprometidos con la transformación de esta sociedad, a través de la comunicación popular y alternativa en todo el territorio colombiano.

 

Por ello comprendemos que la construcción de una sociedad mejor es un proceso que no se agota nunca, y sabemos qué tanto avanzamos en él en la medida en que las comunidades organizadas fluyan como protagonista. Es en este terreno donde cobra siempre importancia la comunicación popular.

últimas publicaciones

Contacto

Medellín - Antioquia - Colombia

 

Calle 50 #46-36 of. 504

 

(4) 231 08 42

 

periferiaprensaalternativa@gmail.com

 

Apoye la Prensa Alternativa y Popular

o también puede acercarse a nuestra oficina principal en la ciudad de Medellín, Edificio Furatena (calle 50 #46 - 36, oficina 504) y por su aporte solidario reciba un ejemplar del periódico Periferia y un libro de Crónicas de la Periferia.