Plan Espada de Honor: estrategia de guerra para el Suroccidente colombiano

¿Qué es el Plan Espada de Honor?
Es el plan de guerra que actualmente y desde el año 2012 está desarrollando el Establecimiento colombiano con el propósito principal de garantizar la explotación económica de todo el territorio nacional a las transnacionales. El Plan Espada de Honor (PEH), es la continuación de la saga de la guerra contrainsurgente en Colombia al estilo norteamericano, es decir, guerra sucia, paramilitarismo, tierra arrasada, desplazamiento forzado y criminalización de la oposición y la protesta social. Las campañas militares que anteceden el PEH son el Plan Colombia (2000) y Plan Patriota (2003).

El PEH, que inició su tercera fase desde el año 2014, tiene como propósitos acabar con la posibilidad de maniobra a la insurgencia (reducir al 50% la fuerza guerrillera, focalizar su accionar, correr las líneas de confrontación y desmoralizar el acumulado insurgente para llevarlo a su desmovilización), e impedir el ascenso del movimiento social para la implementación del modelo político – económico capitalista.

El PEH y la guerra asimétrica
El PEH está concebido bajo el modelo de “guerra asimétrica” que viene ejecutando el imperialismo norteamericano en todo el planeta y que no es ajeno para Colombia, pues el Estado de la guerra comporta alta complejidad y efectividad de la inteligencia, superioridad tecnológica, supremacía aérea y fuerzas abrumadoramente mayores que las de la contraparte insurgente.

Uno de los principales postulados de la guerra asimétrica es la irregularización del accionar militar, que puede traducirse, entre otras, en acciones encubiertas, terrorismo de Estado y paramilitarismo. Esas son formas de lucha que desde hace muchos años el Establecimiento colombiano ha venido ensayando en la idea de irregularizar su accionar para garantizar el saqueo de los territorios. En ese sentido, se podría trazar una trayectoria estratégica que une el paramilitarismo con el PEH.

Logros del PEH
En su fase de consolidación, el PEH ha mostrado ser un plan menos costoso y más efectivo, ya que la acción militar del Estado evita el desgaste utilizando tropas altamente especializadas cuyo objetivo es asestar golpes precisos a la insurgencia, sin la necesidad de mantener la tropa en el terreno por largos periodos. En el caso de las FARC, el objetivo de neutralizarlas parece estar garantizado a juzgar por los avances de la Mesa de La Habana, situación que aceleraría la tercera fase del PEH y dejaría las manos libres al Estado para confrontar únicamente al ELN, organización sobre la cual se ha ejercido una fuerte presión militar, con mayores éxitos principalmente en las áreas del sur de Bolívar y el suroccidente colombiano.

En el objetivo de aniquilar el movimiento social, se ha iniciado una campaña de judicialización y criminalización en contra de sus líderes y activistas, por ser la principal amenaza para los planes de saqueo. Recuérdese la reciente condena contra el líder indígena Feliciano Valencia, el falso positivo judicial contra los 13 activistas del Congreso de los Pueblos de Bogotá y la captura del dirigente de la CUT Huber Ballesteros.

El PEH, una verdadera dictadura para el Pacífico colombiano
La acción complementaria definida en el PEH ha generado que las Fuerzas de Tarea Conjunta (FTC) suplanten poder ejecutivo en los territorios. Las obras públicas, las prioridades de inversión social y privada, el tejido empresarial y los planes de desarrollo locales y regionales de largo plazo terminan siendo subordinados a los propósitos de unidades militares destacadas en el territorio (FTC Titán en el Chocó, FTC Apolo en Valle y norte del Cauca, y FTC Pegaso en Nariño).

En el caso del Chocó, la FTC Titán lideró el diseño de la “Agenda Estratégica Integral Chocó 2038” bajo el comando del tristemente célebre general Rubén Darío Alzate (retenido y posteriormente liberado por las Farc en noviembre de 2014). Dicha agenda se definió como: “Es una propuesta del gobierno departamental apoyada por la Fuerza de Tarea Conjunta Titán que facilite un ejercicio de planificación integral que genere lineamientos claros para el Departamento del Chocó definiendo la visión de desarrollo a 2038...”. En la gestación de dicha agenda departamental los militares tomaron parte del consejo directivo (comandante de la FTC Titán), la asistencia técnica (Dirección de Gestión de Proyectos del Ejército) y las mesas sectoriales que definieron el porvenir del departamento en lo ambiental, lo social, lo económico, la infraestructura y lo institucional.

PEH y Plan Pazcífico: convergentes y complementarios
Como ya se ha dicho, el propósito del PEH es garantizar que las transnacionales puedan ejercer el despojo de los territorios que, por diferentes razones del conflicto social que vive el país, no han sido totalmente incorporadas al mercado global. En ese sentido, el PEH se plantea tres fases de intervención para lograr la “consolidación territorial”: recuperación (intervención netamente militar), transición (se inician otras acciones del Estado) y estabilización (intervención más integral del Estado con énfasis en la infraestructura).

En la macrocuenca del Pacífico, la llamada Fase de “estabilización” será entonces el punto de partida para la implementación del Plan Pazcífico (PP), que inicialmente desarrollará proyectos de infraestructura del mayor interés de las comunidades como acueductos y redes eléctricas, para después romper y saquear el territorio con carreteras, puertos, terminales logísticos, represas, hidroeléctricas, monocultivos, agronegocios, con todas las consecuencias ambientales y socioculturales que se derivan de una intervención de tal magnitud sobre el territorio y las poblaciones afro e indígenas, que son mayoritarias en el área del litoral.

Por eso, para las comunidades cobran importancia mayúscula la organización social, el Cabildo, el Consejo Comunitario, la asociación campesina, la asamblea y la Junta de Acción Comunal, los taitas y los abuelos, la cultura propia, la identidad, el folclore, los planes de vida comunitarios y la economía propia, para enfrentar la crisis ambiental, social y humanitaria, la cultura del dios dinero y el egoísmo, la degradación humana y la guerra que traen bajo la manga el PEH y el PP.

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